La Argentina se encuentra cada día más lejos de ser un país lechero. Pese a que cuenta con varias cuencas lácteas, tamberos fuertes y empresas consolidadas, la producción de leche cayó 16 por ciento este año y las exportaciones se deprimieron 23 por ciento durante los primeros cinco meses de 2003.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los datos oficiales son contundentes: el volumen exportado en el período enero-mayo '03 disminuyó 22,9 por ciento y, en ese contexto, los envíos a Brasil cayeron 65,3 por ciento ya que sólo se colocaron 12.679 toneladas. De esta forma, la «brasildependencia» en lácteos fue determinante para establecer la merma en los ingresos del país ya que las usinas debieron salir a buscar nuevos destinos, donde aumentaron 10,8 por ciento su presencia aunque no alcanzó para compensar los tropiezos en Brasil.
La lechería, que durante los '90 mostró prosperidad, al menos en los números de la industria y en el volumen de producción y procesamiento -cuando los productores compensaban bajos precios con mayor volumen-, pasó a ser noticia luego de la devaluación ya que comenzaron a desaparecer establecimientos y se habló de 25 por ciento de tamberos menos en el país. Para Hugo Biolcati, hoy vice de la Sociedad Rural Argentina, la devaluación fue un punto de inflexión para la actividad: «La lechería fue una de las actividades más perjudicadas. Con insumos como semillas, maíz y pellets en dólares y la mayor parte de la producción volcada al mercado interno con valores en pesos, hoy nos encontramos con tamberos que reciben mejores precios pero que caminan sobre los cadáveres de los que quedaron en el camino». La desinversión de 2001-2002 ya trae sus consecuencias, que el empresario define sintéticamente: «Hay menos tamberos, menos vacas, vacas flacas y pasturas mal hechas, y faltan políticas para el sector».
Años atrás, la actividad era noticia por la protesta de los productores debido a los bajos precios que las empresas pagaban a los tamberos, según se decía. Ahora, el panorama cambió y las usinas pujan por conseguir proveedores de leche fresca y los tamberos le venden a quien mejor les paga. Hoy el tambero argentino recibe cerca de $ 0,50 por litro de leche, un precio 60 por ciento superior a los que recibía el año pasado. La falta de oferta de leche recalentó los precios y algunas empresas debieron acudir a la importación para satisfacer las necesidades de procesamiento. En la Argentina falta leche y hay que importar, un anuncio que podría haber sido considerado descabellado sólo un año atrás.
• Leche uruguaya
Empresas como SanCor, La Serenísima y Nestlé concretan estas compras de leche pasteurizada en Uruguay. Los tamberos no ven mal esta jugada ya que saben que desde el país no se puede satisfacer esa demanda aunque ha habido algunas quejas puntuales que generarían, a partir del año próximo, un posible aumento en los derechos de importación intra-Mercosur (se habla de que saltarían de 16 por ciento actual a 27 por ciento). Una empresa como Conaprole -la más grande cooperativa tambera de Uruguay- recibe de una láctea argentina u$s 0,13/ 0,14 por litro de leche. La empresa local paga u$s 16 por litro en el país, así que le resulta rentable traer la leche desde el país vecino ya que en muchos casos los fletes resultan más baratos que en el país.
«No es negativo que las empresas traigan productos desde Uruguay, porque allí no se subsidia la producción, además de tener baja capacidad de provisión. Lo malo es no tener una política sectorial que me permita, como productor, apuntar a exportar más», decía Biolcati.
Finalmente, el debate en el sector lácteo se centra en apostar al mercado externo o bien adherir a un sistema dirigista de cuotas que le ponga un techo a la producción de cada tambero con el fin de sostener el precio. Esta última postura, rechazada por el ruralista, lograría frenar las posibilidades de expansión de los tamberos más progresistas y alejaría a la Argentina de un esquema parecido al de Nueva Zelanda, el modelo a seguir en el mercado internacional de la leche.
Dejá tu comentario