El Ministerio de Economía prorrogó por 60 días las retenciones que se aplican a las exportaciones de productos lácteos, según se informó ayer oficialmente. La medida entró en vigencia hace un año y vencía esta semana.
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De esta forma, las ventas de leche en polvo al exterior continuarán tributando 15%, mientras que para los quesos duros seguirá siendo de 10%. Esta vez la medida no se toma por un año, sino por un plazo muy inferior, lo que deja abierta la puerta para que continúen las negociaciones tendientes a rebajar aunque sea parcialmente el gravamen a la exportación.
La decisión del equipo económico se conoce tres días antes de que comience el paro agropecuario convocado por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), entre el sábado y el martes próximo.
La última semana se habían sucedido negociaciones entre representantes de empresas lácteas y el gobierno para conseguir una reducción de los gravámenes. Sin embargo, fuentes oficiales dejaron trascender que «no podemos negociar ni tomar decisiones bajo presión. Primero tienen que levantar el paro y luego hablamos», explicaron.
El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, había negado a las compañías el incremento de precios solicitado de 5% en promedio. Pero la compensación por la pérdida de rentabilidad podía venir por el lado de menores impuestos a la exportación.
El plan consistía también en autolimitar las exportaciones para no presionar sobre los precios internos.
Probablemente continúen las negociaciones, pero recién después de finalizada la medida de fuerza.
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