Un pequeño grupo de ex trabajadores de LAPA y Dinar que hoy forman parte del plantel de LAFSA, la línea aérea del Estado, intentó ayer sin éxito armar una carpa en el Aeroparque, tras haber cesado el convenio que unía a la empresa estatal con Southern Winds. Por esa asociación, el Estado pagaba $ 4,2 millones en combustible a SW y ésta empleaba a unos 400 trabajadores de LAFSA.
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El grupo sindical es una corriente minoritaria dentro del sindicato, APA, que nuclea a los empleados aeronáuticos administrativos. El objetivo, según manifestaron, es pedirle al gobierno la entrega de aviones, y que LAFSA firme un convenio de cooperación similar al que había con SW, en este caso con LADE, otra empresa estatal.
Esta agrupación gremial -que no logró aval sindical para levantar la carpa en Aeroparque- es contraria a la privatización, y afirma propiciar «una empresa que regule el mercado, sea estatal y absorba a todos los empleados de las ex LAPA y Dinar, tal como se estableció en el decreto presidencial».
Según ya dijo el gobierno, los 820 trabajadores de LAFSA seguirán percibiendo sueldos hasta la privatización, y en el pliego de la licitación se les garantizará la estabilidad laboral por tres años.
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