14 de abril 2008 - 00:00

Strauss-Kahn también quiere mediar ante el Club de París

Washington (especial) - Martín Lousteau, logró reunirse ayer con el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn. Obviamente se habló de la negociación con el Club de París. El ministro argentino reconoció que, pese a que varios miembros del Club, con quien la Argentina mantiene una deuda de u$s 6.500 millones, exigían la auditoría del FMI, se ofrecería que la OCDE o el BID cumplieran ese rol.

Strauss-Kahn manifestó que le parecía «alentador que se avance en un acuerdo con los países miembros de Club de París», según señalaron fuentes de Economía. Hasta se ofreció a colaborar para alcanzar un acuerdo que prescinda de la intervención del Fondo.

Ambos funcionarios también conversaron sobre la reforma del FMI. Allí se coincidió que la que está en marcha será un primer paso para dar mayor peso a los países en desarrollo. A la vez, se espera que a partir de esta reforma se amplíe el acceso a los países miembro a fondos para préstamos normales de la Institución.

Cabe destacar que un debate similar se produce en el Banco Mundial donde hay una fuerte coincidencia en la necesidad de aumentar el peso de los países en desarrollo.

  • Fortalezas

  • En relación con la situación de la economía argentina Lousteau le explicó al titular del FMI las fortalezas con que cuenta el país para enfrentar la actual crisis financiera global, menú que no escapó al tradicional superávit fiscal, comercial y la acumulaciónde reservas. Poco y nada se dijo de la inflación creciente.

    Hubo espacio para tratar la crisis de alimentos mundial, y en ese contexto Lousteau le explicó a Strauss-Kahn el sentido y el objeto de las retenciones que se aplican en la Argentina. Le transmitió que son una herramienta adecuada para generar el desacople entre los precios internacionales y los internos y que, calibradas adecuadamente, permiten generar señales para aumentar la producción y, a la vez, contar con recursos para asistir a los sectores más vulnerables.

    Ambos coincidieron en la necesidad de que los organismos multilaterales recojan experiencias en forma no sesgada acerca de cómo los distintos países enfrentan la actual crisis de alimentos.

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