Superávit fue u$s1.436 M pero dicen que no contiene la demanda de dólares

Economía

Durante agosto se registró un saldo positivo de u$s1.436 millones, producto de una mayor caída de las importaciones que de las exportaciones.

El intercambio comercial registró en agosto un superávit de u$s1.436 millones, producto de que las exportaciones alcanzaron los u$s4.938 millones y las importaciones llegaron a los u$s 3.502 millones. Durante los primeros ocho meses del año, el país cuenta con un saldo positivo de u$s10.984 millones, un 41% más que en el mismo periodo de 2019. De todas formas, según analizaron economistas, contar con una balanza favorable no bastará por sí solo para contener la demanda de dólares.

Según informó el INDEC, el superávit “se dio como resultado de una mayor caída de las importaciones respecto de las exportaciones”, algo que ocurre desde enero. En agosto las exportaciones disminuyeron un 11,3% con respecto al mismo mes del año pasado, debido a la caída en precios (3,5%) y en cantidades (8,1%). Todos los rubros descendieron de manera interanual, con excepción de los productos primarios (crecieron 10,2%). Por su parte, las importaciones cayeron 20,4% respecto a igual mes del año anterior. Las cantidades bajaron 18,3% y los precios se contrajeron 2,7%.

En ese contexto, economistas señalaron que el superávit comercial por sí solo no basta para calmar la demanda de dólares. “En el corto plazo, la demanda de dólares responde a la incertidumbre derivada de la crisis. Mientras haya incertidumbre con respecto del devenir económico, va a haber demanda de dólares porque es el activo considerado seguro por la amplia mayoría (casi la totalidad) de las empresas. Entonces, la demanda va a poder contenerse, o satisfacerse, con este saldo comercial en la medida que vaya menguando la incertidumbre respecto al futuro”, dijo a Ámbito Martín Kalos, director de EPyCA Consultores, quien agregó: “Para ello, hace falta un horizonte de salida de la crisis, y se requieren políticas productivas de parte del sector público, pero coordinadas con las acciones del sector privado. Eso es lo que necesitamos para que la demanda de dólares pueda ser contenida y satisfecha con cualquier saldo comercial. Si no, no hay saldo comercial que aguante”.

Por su parte, Matías Rajnerman señaló al respecto: “El problema hoy en día es que el superávit comercial no se está trasladando en toda su medida al terreno cambiario. No por un problema con las exportaciones, que la verdad es que la liquidación viene normal, sino por un tema con las importaciones: hay muchas empresas que usaron divisas en 2020 -ya que en sus proyecciones contemplaban una posible devaluación- para cancelar deudas con proveedores del exterior o para pagar anticipado, antes de contra-entrega. Y eso generó un problema. Entonces, mientras que las importaciones en el acumulado a julio caían alrededor del 25% interanual, los pagos por bienes subían alrededor del 20%. Si bien hay un superávit cambiario por el lado de los bienes, es mucho menor al superávit comercial”. El economista jefe de Ecolatina, en ese marco, concluyó: “Si hubiese un déficit comercial, por ese lado, se sumaría un foco de tensión más. Pero el alivio no es completo porque se pierde una parte por este tipo de maniobras, que lo que buscan es anticiparse a una potencial devaluación y el riesgo de descalce de moneda”. Por su parte, desde la consultora ACM señalaron que para este año estiman un superávit en torno a u$s 17.300 millones, a la vez que señalaron que “estaría existiendo una divergencia entre el resultado de la balanza comercial y el resultado en el mercado de cambios producto de pago de deudas comerciales y de obligaciones financieras privadas”. En tanto, según consignó ABECEB, “aun con este superávit comercial récord, el BCRA tuvo que vender u$s 1.279 millones en agosto y tomar medidas cambiarias adicionales a mitad de septiembre con el objetivo de frenar la presión dolarizadora”. “A futuro, con más restricciones al acceso a los dólares, puede ser que el BCRA pueda volver a comprar al menos una parte del superávit comercial que resta por ingresar en lo que resta del año, el cual rondaría los u$s 7.800 millones (en base devengado y probablemente algo menos liquidado en el MULC)”, concluyó.

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