23 de diciembre 2002 - 00:00

Terminaría la tregua de precios para las naftas

Si el precio internacional del petróleo mantiene su tendencia al alza y se consolida por encima de 30 dólares el barril, podría romperse la implícita tregua de precios de los combustibles que el gobierno selló con las petroleras hasta fin de año, pero con el propósito de que se extendiera por lo menos durante los dos primeros meses de 2003.

A mediados de octubre, el secretario de Energía, Enrique Devoto, anunció que se firmaría una tregua de precios con las petroleras hasta fin de año o hasta enero incluido, para que los precios de los combustibles se mantuvieran sin nuevas subas. El acuerdo estaba condicionado, según el funcionario, a que el precio del petróleo no subiera por encima de 30 dólares y que el tipo de cambio se mantuviera estable alrededor de $ 3,50.

Luego de ese anuncio, las petroleras aplicaron uno o dos ajustes más, según la empresa, y desde ese momento no hubo más subas de precios, aunque la tregua nunca se anunció oficialmente, y las petroleras no firmaron ningún documento que las comprometiera en ese sentido.

En la última semana, el gobierno dio indicios de que tiene interés en mantener una buena relación con las petroleras. Devoto anunció públicamente que está por firmarse el decreto que confirma la libre disponibilidad de 70% de las divisas provenientes de las exportaciones petroleras. Aunque por ahora no hubo avances, posiblemente porque al presidente Eduardo Duhalde le preocupe el costo político de firmar ese decreto, las empresas creen que no habrá cambios sobre la disponibilidad de divisas, a menos que haya una escalada del dólar por ahora improbable.

Asimismo, el Congreso reenvió «a comisión», archivándolo por tiempo indefinido, el proyecto para que el Impuesto a los Combustibles pase de una suma fija a un porcentaje del precio neto, iniciativa que había sido fuertemente objetada por las petroleras. La Secretaría de Energía destrabó además las exportaciones de petróleo, gasoil y gas licuado de petróleo (GLP), de modo que se estaría buscando dar contrapartida para que la tregua de precios se mantenga en el primer bimestre del año.

•Precio internacional

Esta posibilidad, sin embargo, se vería frustrada si el precio del petróleo en el mercado internacional sube por encima de los 30 dólares y se consolida en ese nivel, debido a las consecuencias de la huelga petrolera en Venezuela, que es el quinto exportador mundial. La cotización se aceleraría también si los operadores del mercado se convencen de que el gobierno de George W. Bush puede iniciar una acción contra Irak hacia fines de enero, cuando los observadores de la ONU presenten su informe final ante el Consejo de Seguridad.

El precio de la variedad de petróleo West Texas Intermediate subió 12,5% en las dos últimas semanas y el viernes cerró a 30,30 dólares por barril, añadiendo 3,37 dólares a los 26,93 dólares por barril en que se situaba el 6 de este mes.


Durante el fin de semana, representantes de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) reiteraron que se mantiene la banda de precios de 22 dólares como mínimo y 28 dólares como máximo, y que la organización intervendrá, aumentando la producción, en caso de que el precio supere el techo por 20 jornadas consecutivas. Pero por ahora -agregaron-, sólo pasaron cuatro días con precios por encima de 28 dólares.

Los países árabes, liderados por Arabia Saudita, tradicional aliado de EE.UU., aseguraron que los precios se mantendrán estables, aun con el faltante que produce la huelga en Venezuela y los preparativos de la guerra contra Irak.

Asimismo, los representantes de la OPEP dijeron estar en condiciones de «responder en el término de horas si es necesario» en caso de escasez de crudo por un conflicto en Irak.


Sin embargo, los analistas temen que una guerra en Irak obstaculice los envíos de petróleo desde Medio Oriente, incluyendo los de Arabia Saudita, el primer productor mundial, y que esa situación coincida con la extensión y agravamiento del conflicto político en Venezuela, con lo cual los volúmenes de crudo bajarían drásticamente y el precio podría tener una escalada drástica.


En enero de 1991, cuando EE.UU. invadió Irak, el precio del petróleo tocó su máximo histórico y se ubicó en 40 dólares por barril. Para contrarrestar una situación de ese tipo, las empresas petroleras locales, sobre todo las que refinan petróleo que les compran a terceros, plantearon un esquema para mantener el valor del crudo en el mercado interno mientras esté en alza, y dejarlo en el mismo nivel cuando baje, para compensar un período con otro y no trasladar fuertes subas a los consumidores.

La propuesta parece de difícil aceptación por las petroleras que no refinan y exportan buena parte de su producción, las que pretenderán seguir obteniendo en el mercado interno el mismo precio que consiguen afuera menos un descuento equivalente a la mitad de la retención.


Una iniciativa de esa naturaleza requeriría la intervención del gobierno para que las partes privadas lleguen a un acuerdo, e incluso tal vez algún sacrificio en materia de retenciones.

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