31 de octubre 2002 - 00:00

Todo apunta a que se reactive el consumo

Las medidas anunciadas ayer por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, apuntan a dos objetivos: aprovechar el impulso del «veranito» financiero para conseguir una reactivación del sector real de la economía y terminar de normalizar el funcionamiento del sistema bancario.

Además, está la expectativa de que funcionen como antídoto ante un panorama político que se calentó en los últimos días. Justamente, el complicado horizonte electoral es el principal obstáculo para que se afirme la mejora de la actividad, todavía tímida.

Miembros del equipo económico lo repiten, aunque en estricto «off the record», cada vez que pueden: «No vamos a repetir el error de (José Luis) Machinea». La referencia directa alude al impuestazo que decidió la Alianza a fin de 1999, que abortó un proceso incipiente de reactivación.

En ese marco hay que entender la iniciativa de bajar el IVA dos puntos o de incrementar de 5% a 8% la devolución de impuestos por el uso de la tarjeta de débito, al menos transitoriamente. La idea es alentar el consumo, la variable más deprimida de los indicadores económicos.

• Efecto sicológico

En cuanto a la decisión de flexibilizar las restricciones del «corralito», no tendrán un impacto monetario significativo, ya que el público está optando por dejar su dinero en los bancos. Pero tiene un efecto sicológico favorable, que puede mejorar la confianza del público en la banca y también alentar al consumo al liberar más fondos.

El incremento de la liberación de $ 300 a $ 500 semanales llegó en un momento adecuado: con el dólar en baja y tasas atractivas en pesos, no serán demasiados los ahorristas tentados por pasarse a la divisa.

La decisión del Ministerio de Economía de acudir a la Corte Suprema para solicitar un recurso de «per saltum» con el objetivo de frenar los recursos de amparo, es una cuestión clave para el FMI.
La salida de fondos por decisiones judiciales continuó en octubre e incluso la cifra final habría superado los $ 1.000 millones.

Para los técnicos del Fondo, los amparos continúan siendo el principal escollo para contar con un
«ancla monetaria» que se viene reclamando hace varios meses. La necesidad de conseguir un fallo definitivo de la Justicia que detenga este drenaje de depósitos figura, incluso, en el borrador de la Carta de Intención.

• Créditos

Un eventual freno definitivo de los amparos podría -a su vez-alentar la reaparición de la oferta de créditos. Hoy los bancos manejan su excedente de liquidez (producto del aumento de plazos fijos a un ritmo de 25% mensual) con mucha cautela: una parte se invierte en las Lebac que emite el Banco Central, pero otra parte es mantenida en caja para hacer frente a los retiros provocados por decisiones judiciales, que superan los $ 1.000 millones mensuales.

La postergación por 30 días del Canje II apunta, asimismo, a ordenar la situación monetaria. Con la aceptación de apenas 5% de los ahorristas, los bancos quedan con unos $ 18.000 millones reprogramados
, que deben a comenzar a devolver el año que viene.

La situación se complicaría, particularmente, a partir de junio -ya con el nuevo gobiernop
orque las entidades tendrán que devolver unos $ 1.000 millones en promedio por mes. Se trata de una liberación muy pesada de recur-sos que sí podría generar efectos inflacionarios y presionar sobre el dólar.

Por eso, se le dará más tiempo a las entidades para convencer a los ahorristas de optar por los BODEN o las Letras bancarias, con el objetivo de «limpiar» lo máximo posible el monto que quedará reprogramado.

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