• Trabajadores de plantas embotelladoras y distribuidoras habían recibido ya 80% de aumento en 12 meses • Ayer Moyano ordenó piquetes y paros, que no cesarán.
Uno de los bloqueos y piquetes que se repitieron ayer en los ingresos de plantas distribuidoras y elaboradoras de bebidas, que afectaron a las empresas Quilmes, Brahma, Coca-Cola, Pepsi y Danone.
Hugo Moyano rompió ayer la promesa que le había hecho personalmente a Néstor Kirchner de no provocar demandas sindicales violentas -al menos hasta después de las elecciones- a cambio del apoyo presidencial para conducir la CGT que consiguió en mayo pasado.
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Ayer, el Sindicato de Choferes de Camiones decidió volver a los bloqueos contra empresas que no quieren aceptar sin discusión los reclamos de encuadramiento gremial y aumento salarial. Esta vez, el grupo que responde a Moyano embistió desde las 11 contra las empresas Cervecería Quilmes, Brahma, Coca-Cola, Pepsi Cola, Danone, a las que les reclama un aumento salarial de 50%. Mientras las compañías no accedan al pedido, el sindicato mantendrá bloqueados los accesos a las principales plantas y sostendrá una huelga general hasta la medianoche de hoy. Si no aceptan el aumento, la próxima semana habrá un piquete y paro por tiempo indeterminado.
Ayer fracasó una reunión de emergencia en el Ministerio de Trabajo a la que fueron citados los representantes de las compañías y los dirigentes sindicales. Estos estuvieron representados por el hijo de Hugo Moyano, Pablo, y el secretario de la rama Aguas Gaseosas y Afines del sindicato, Alberto Francese. Tanto fuentes oficiales como de las empresas coincidieron en que Moyano (h) llegó al encuentro en la sede de Trabajo con la única intención de comunicar que desde su gremio sólo aceptará el incremento salarial tal cual fue planteado y que no se someterá a ninguna conciliación obligatoria que imponga el gobierno. Aclaró, además, que la negativa incluye el no levantamiento de los piquetes.
• Justificación
El reclamo gremial apunta a que los choferes afiliados, que actualmente perciben salarios mensuales de entre $ 1.600 y $ 1.700, pasen a cobrar por encima de los $ 2.100. La justificación, según declaró ayer Pablo Moyano, es que «las multinacionales ganaron cifras siderales durante años a costa del personal y de los consumidores, y hoy se niegan a otorgar un aumento salarial».
Según el presidente de la Cámara de la Industria Cervecera (y que representa a la empresa Quilmes), Fernando Lascano, en los últimos meses los choferes que trabajan para las compañías percibieron incrementos salariales de 80% y que perciben no menos de $ 2.000 en promedio. Aseguró, además, que si se aceptara el reclamo, los salarios de los operadores pasarían a ser superiores a los de los supervisores y de algunos gerentes. Con estos bloqueos, Moyano vuelve además a las prácticas con las que operó desde la asunción de Néstor Kirchner y que apuntan a bloquear el ingreso y egreso de vehículos en las plantas de las empresas que no acceden inmediatamente al pedido de su sindicato. Las acciones más recordadas fueron contra el hipermercado Carrefour, al que presionó para que algunos de sus trabajadores se pasen del sindicato de comercio al de los camioneros, previo aumento salarial; sin esperar que la Justicia decidiera sobre el tema. Luego, en agosto, cerró el acceso al centro de distribución del supermercado Coto en Esteban Echeverría, reclamando la reincorporación de 40 empleados de la empresa. Como los piquetes tuvieron principios de violencia directa, el gobierno llamó a Moyano a la Casa de Gobierno para acordar la suspensión de este tipo de acciones directas, al menos hasta después de las elecciones. Aparentemente, el sindicalista había aceptado, pero en medio de amenazas indirectas asegurando que el 24 de octubre a la mañana se sentaría con representantes del gobierno a discutir «cambios en la redistribuciónde la riqueza».
Quizá ayer haya terminado la tregua, al bloquear Moyano las plantas de Cervecería Quilmes en Zárate, Luján y el centro de distribución en Pompeya; las de Coca-Cola en Avenida Amancio Alcorta y Pepirí también en Capital, la de Danone en Santos Lugares y en Mendoza, Brahma en Zárate y Pepsi en Pompeya.
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