Aunque el ministro de Economía, Roberto Lavagna, ya comprometió su continuidad en el eventual gobierno de Néstor Kirchner, la composición del equipo económico podría sufrir cambios después del 25 de mayo. Puntualmente, uno de los que ya le manifestó al ministro su deseo de dejar el cargo es el actual secretario de Hacienda, Jorge Sarghini.
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La intención del hombre más cercano a Eduardo Duhalde en el Palacio de Hacienda es concentrarse en la carrera política, de cara a las elecciones legislativas. Concretamente, figura en el puesto 17 de la lista de legisladores nacionales que presentará el justicialismo en las próximas elecciones, previstas para setiembre. Puntualmente, Sarghini se imagina al frente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, lugar que hoy ocupa el radical Carlos Snopeck.
Ayer, todo el equipo que acompaña Lavagna estuvo presente en el búnker duhaldista, que se congregó en el Hotel Intercontinental. Fue una de las últimas reuniones cumbre de todos los funcionarios. La asistencia fue perfecta: el primero en llegar fue Sarghini, luego arribó Lavagna (que dio un mensaje junto al candidato a vicepresidente Daniel Scioli), y un rato después lo hicieron otros integrantes, como el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y la representante del Ministerio de Economía ante el BCRA, Felisa Miceli.
Lo de ayer sirvió como muestra de lo que ocurrirá en las próximas tres semanas. La orden es continuar involucrados de lleno en la campaña electoral, obviamente para procurar más votos a favor de Kirchner.
Para ello cuentan con una ventaja: el Banco Central mantendrá sin mayores inconvenientes un dólar por debajo de los $ 3 y sin sobresaltos.
Además, no se tomarán decisiones que puedan caer «antipáticas» para el público. El «corralón» continuará abierto hasta el 23 de mayo, fin del mandato de Eduardo Duhalde; cualquier esfuerzo para readecuar las tarifas también se postergará, al igual que la compensación a los bancos.
Lavagna dejó entrever cuál será su estrategia futura, ya que adelantó el anuncio de medidas a favor de la producción en las «próximas horas» (ver pág. 21).
En cuanto a las reuniones que mantendrán con la misión del FMI que desde hoy comienza a auditar a la Argentina, Lavagna tiene pensado utilizar estas reuniones a su favor. Destacará el cumplimiento de las metas fiscales y también que el gobierno consiguió un ablandamiento de las metas monetarias para emitir y sostener al dólar. Por otra parte, evitará avanzar demasiado con lo que puede ser un nuevo acuerdo de largo plazo, ya que incluiría cuestiones difíciles de explicar desde el punto de vista político, faltando pocas semanas para el ballottage.
Después del 25 de mayo, obviamente siempre que sea Kirchner el ganador, habría una redefinición de roles. Por ejemplo, Nielsen se ocuparía de lleno a avanzar en la reestructuración de la deuda. Miceli, por otra parte, tendría un rol más protagónico en la reestructuración del sistema financiero.
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