Las blue chips son precisamente eso, las fichas más valiosas que se utilizan en el casino. En nuestro caso hablamos de las empresas de mayor valor en el mercado bursátil. Como tales, suelen ser las que tienen mayor capacidad de preservar su valor, y por lo tanto cuando las cosas andan mal, pueden moverse por caminos diferentes al del resto del mercado. Esto es en cierta medida lo que se vivió en las primeras horas del martes, cuando luego de difundirse el índice de gerentes de compra (NAPM), quedó la sensación de que la economía se está expandiendo aunque sin exagerar. En cuanto a las expectativas, esto se tradujo en una caída en lo que espera el consenso de los analistas respecto de la decisión de recorte de tasas que podría decidir el Comité Abierto de la Reserva Federal hacia fines de mes. De esperados 50 puntos básicos de rebaja se pasó a 25 puntos, lo que golpeó a la punta más especulativa del mercado, es decir a las acciones tecnológicas, que para las 10.30 alcanzaban el mínimo del día al perder 1,3%. En realidad no había demasiados sorprendidos ya que luego de lo vivido la semana anterior, muchos esperaban un "pull back" (retroceso). Es entonces cuando el Promedio Industrial que había permanecido prácticamente neutro comienza a ganar terreno, subiendo 1,27% hacia las 14. Por ese entonces comienza a circular en el mercado un rumor sobre un posible acuerdo entre la Cámara de Diputados y el Senado para hacer retroactivos a este año recortes por u$s 100.000 millones. El NASDAQ pasa entonces del lado positivo, y de la mano de la confirmación de los rumores por la CNN a eso de las 15 continúa su camino alcista, para quedar al cierre con una suba de 2,46%. El Dow, que había sido la estrella durante casi tres cuartos del día quedó en 10.898,34 puntos mostrando una mejora de 1,52%. Mirando lo ocurrido de más cerca, se podría decir que fueron lo buenos números del balance de Procter & Gamble, aunados a la nueva suba de Philip Morris que alcanzó el máximo en 12 meses y la falta de malas nuevas, los motores de la suba que llevaron a las acciones a orillar el máximo de los últimos dos meses. Si bien cada día son más los que hablan de la muerte del mercado bajista ("bear market"), es bueno no dejar aún de lado la posibilidad de que lo de ayer fuese efecto residual de la impresionante suba de 15% que tuvieron los papeles tecnológicos en abril (el cuarto mejor mes en la historia del índice). Del otro lado de la vereda, es bueno reconocer que si hoy o mañana tenemos una baja significativa, especialmente en las tecnológicas, tampoco hay mucho por qué preocuparse. El vaso sigue medio lleno y medio vacío.
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