13 de octubre 2003 - 00:00

Vuelve pelea comercial con Brasil. Llega Lula

No se quieren, nunca se quisieron y ahora están más enfrentados que nunca. Se trata de los industriales argentinos y brasileños, quienes -cada uno por su lado-están presionando a sus respectivos gobiernos con todos los medios a su alcance. Los locales, para que apliquen aranceles, salvaguardas y en general medidas que restrinjan el ingreso en el país de productos brasileños. Los socios del Mercosur, para que Brasilia no permita que se impida su libre acceso al mercado argentino. Esta confrontación, que lleva años, se agudizará esta semana: es que el jueves llega al país el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva para encontrarse con su par Néstor Kirchner. La agenda de ambos mandatarios prevé, como es obvio, el tratamiento del difícil tema de la «invasión» de productos brasileños, que viene siendo denunciada reiteradamente por los industriales argentinos. La protesta, encabezada por la UIA, también agrupa a su alrededor a sectores como el textil, el calzado y los electrodomésticos de «línea blanca» (termotanques, heladeras, lavarropas). Es que, aducen, el irrestricto ingreso de productos brasileños está matando la incipiente reactivación de esas industrias. Desde el otro lado de la frontera, les respondieron ayer: «No son competitivos». Difícil tarea para los gobernantes la de tratar de satisfacer a sus hombres de empresa.

Néstor Kirchner y Lula Da Silva
Néstor Kirchner y Lula Da Silva
El feroz enfrentamiento que vienen manteniendo los industriales brasileños y argentinos -y el consiguiente «lobby» para quedar mejor parados- se potenció ante la inminente llegada del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva a la Argentina, para tratar con su par Néstor Kirchner -entre otros temas- las asimetrías comerciales entre los socios del Mercosur.

Por una parte, la poderosa CNI (Confederaçao Nacional da Industria) brasileña está lanzada con armas y bagajes a impedir la aplicación de cualquier tipo de salvaguarda, arancel, restricción o medida que impida o recorte el ingreso de bienes fabricados en Brasil.

Del otro lado del mostrador, la Unión Industrial Argentina (UIA) seguirá reclamándole al gobierno argentino justamente eso: que se pongan en marcha mecanismos que hagan menos permeable la frontera a bienes fabricados en Brasil, con el argumento de que la «invasión brasileña» está matando la incipiente recuperación que exhibían algunos sectores fabriles.

Invasión que se origina justamente en la recesión que está atravesando la economía brasileña y que ha hecho caer el consumo interno. Y dado que sus empresarios no quieren -razonablemente- parar la maquinaria productiva, buscan el mercado más sencillo de penetrar, el más cercano, el que menos restricciones ofrece. O sea, el argentino.

El efecto de esta invasión, dicen los empresarios locales, puede ser devastador: dado que la economía brasileña es ocho veces más grande que la argentina, con sólo exportar 10% de lo que producen, igualarían el «output» de la industria nacional. Por eso, la UIA y otras entidades empresariales reclaman salvaguardas o cupos, al menos hasta que la economía brasileña se recomponga y sus fábricas no precisen del mercado argentino para colocar su producción excedente.

De todos modos, esto de las salvaguardas es sólo la punta del témpano en la siempre difícil y ríspida relación comercial bilateral. Se sabe que los brasileños mantienen -a pesar del Mercosur- una férrea política proteccionista, a través de un «lobby» despiadado. Valga como ejemplo que en las góndolas de los supermercados brasileños apenas 1,4% de lo que se ofrece es importado, y sólo una fracción de esa ínfima cifra corresponde a mercadería llegada desde la Argentina.

• Proporción

Y si bien hoy la paridad cambiaria no parece favorecer el ingreso de importados en Brasil, tampoco era demasiado diferente cuando el real estaba uno a uno con el dólar: por entonces, los importados apenas arañaban 4%. Aun con la destrucción del peso en relación con el dólar a partir del fin de la convertibilidad, en las góndolas de los híper argentinos la proporción de importados triplica esa cifra.

Por eso la preocupación de los industriales locales y su necesidad de
«hacer baza» en la agenda que tratarán Lula y Néstor Kirchner cuando se reúnan esta semana. En este sentido, el titular de la UIA, Alberto Alvarez Gaiani, dio un paso al lograr que el canciller Rafael Bielsa «despertara» y convocara a la entidad fabril justamente para conocer sus inquietudes. Habrá que ver qué sucede de aquí al inicio de las conversaciones bilaterales.

Los más preocupados, o al menos los que lo hacen notar con más fuerza, son
los textiles, el calzado y los fabricantes de electrodomésticos de «línea blanca» (léase lavarropas, heladeras, termotanques, etcétera). Los textiles -en toda la cadena que va desde el productor de lana o algodón hasta los comerciantes- vienen diciendo desde hace meses que están ingresando enormes volúmenes de productos brasileños, que van desde remeras y toallas hasta trajes. Los fabricantes de zapatos quieren que al menos se recorte el ingreso de pares brasileños a una cifra a ser acordada por ambas partes. Los de los electrodomésticos aseguran que los niveles de importados «ya están al mismo nivel que antes de diciembre de 2001». Por eso quieren que el gobierno argentino logre acordar con el brasileño la aplicación de algún tipo de arancel a estos bienes durables que llegan de Brasil (hoy lo hacen, obviamente, con arancel cero).

Por eso, desde el otro lado de la cerca, tampoco se quedan quietos; ayer, por caso, se conoció una carta enviada por los fabricantes de electrodomésticos a su canciller,
Celso Amorim; a su ministro de Desarrollo, Luiz Fernando Furlán; y a su embajador en Buenos Aires, José Botafogo Gonçalves. En la misiva se acusa duramente a sus pares argentinos, a quienes se les imputa «querer conservar su mercado sobre la base de denuncias infundadas». Agregando insulto al agravio, la ANFPE (Asociaçao Nacional de Fabricantes de Productos Eletrodomésticos) califica a sus colegas argentinos de «no competitivos».

• Rechazo

No son, sin dudas, términos tranquilizadores ni diplomáticos de cara a la negociación entre presidentes. «Rechazamos de forma vehemente los alegatos manifestados por los empresarios argentinos en la prensa de ese país, que demuestran un evidente desconocimiento de las bases de los proyectos de integración del Mercosur», agrega el documento conocido ayer.

Desde ya, los industriales de Brasil quieren neutralizar la promesa incluida en el memorándum de entendimiento suscripto por
Lula y Kirchner hace exactamente un mes en Asunción, en ocasión de la asunción del presidente paraguayo Nicanor Duarte, en el sentido de aplicar medidas cuyo efecto era el pretendido por los industriales argentinos: impedir la invasión brasileña. Hasta ahora, como muchos de estos documentos suscriptos a lo largo de los años con Brasil, el memorándum no ha pasado del papel a la acción.

En tanto esto sucede, entre los mandatarios todo parece correr por carriles mucho más cordiales:
Lula visitará Santa Cruz (irá al glaciar Perito Moreno), y se dice que Kirchner dedicó buena parte de este fin de semana largo a controlar «in situ» y en persona los detalles de esa visita, para que sea lo más confortable y turística posible.

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