En ruedas como la del martes lo mejor suele ser callarse la boca, no emitir opinión y tratar de describir lo mejor posible y de manera concisa qué es lo que ocurrió. Para dar opinión de eventos como los de ese día, conviene callarse durante un tiempo y ver cómo se desarrollan los hechos. Pero si el miércoles resultó una jornada absolutamente inusual, tal vez más por los montos operados que por la magnitud de la suba (que en definitiva fue récord histórico únicamente para el NASDAQ y los papeles de Internet), la de ayer se asemejó mucho más a la normalidad, aunque mostrando aún vestigios de lo acontecido el miércoles. Si bien en el NASDAQ, que retrocedió 1,91%, lo negociado disminuyó a poco más de 2.605 millones de acciones, en el NYSE el mercado continuó sobrecargado y se realizaron operaciones en más de 2.102 millones de acciones marcando un nuevo récord y superando en 230 millones el anterior. El atisbo de normalidad se vio en la decisión de muchos inversores de desprenderse de papeles como los farmacéuticos, tabaco y productos del hogar, para refugiarse en los de naturaleza cíclica como multimedia, automotrices y materias primas. Sin dudas muchos comenzaron a recordar cómo la última vez que Alan Greenspan inició una acción preventiva rebajando abruptamente las tasas de interés para frenar una posible recesión, allá por 1989, su maniobra no alcanzó y en 1990 y 1991 vivimos el último gran parate económico. Incluso algunos de los más firmes creyentes en la Sabiduría del Gran AL, comenzaron a tomar en cuenta que la rebaja de tasas (el consenso espera ahora 50 puntos básicos más de merma en los Fed Funds antes de junio) surtiría pleno efecto recién dentro de un año. A pesar de la caída de 0,3% que experimentaron las blues chips, cuando el Dow quedó en 10.912,41 puntos, fue recién en la última hora y media de operaciones cuando el indicador pasó de manera neta del lado perdedor, luego de estar dilatando durante toda la mañana en torno de la línea de neutralidad. El cuadro entre los papeles tecnológicos no fue muy diferente, salvo que las magnitudes resultaron mayores, como suele corresponder al mayor riesgo implícito. De todas formas no fue una mala rueda, aun cuando prácticamente todos los grandes índices del mercado retrocedieron, ya que las subas superaron a las bajas por 8 a 7 en el NYSE y 11 a 9 en el NASDAQ, mientras los papeles de segunda línea que menos habían ganado en la rueda anterior se ponían a tono y la gran caída que muchos esperaban (en respuesta a la suba ré-cord de ayer) no se producía.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario