La Bolsa, por enésima vez, quebró sus máximos. El índice S&P 500 cerró en récord el jueves; el Dow Jones Industrial, el viernes. ¿No hay dos sin tres? Sí, el Nasdaq todavía opera con rezago. ¿Habrá que esperar su confirmación antes de cantar victoria? También el Russell 2000 adeuda la materia (desde marzo) y nadie discute la vigencia de un rotundo mercado alcista. El S&P 500 avanzó 21% en lo que va de 2021 (y 31% en un año). Y esta última pierna en ascenso no adolece de la concentración en un puñado de compañías tecnológicas. Si se pondera a todas las firmas del S&P500 por igual, y no por su capitalización, el último mes treparon 4,8% versus 3,5%. Quiere decir que las empresas no tan grandes también tiran del carro. Es creer o reventar, la Bolsa dio la vuelta al mundo en 30 días. El inversor minorista pasó del temor extremo a la ambición renovada.
Wall Street no le teme al taper y estrena récords
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Así, la crónica de la corrección anunciada concluyó antes de lo previsto con una cumbre a mayor altura. ¿Y la ley de gravedad? Otra vez será. De todos los motivos para anticipar un resbalón más filoso lo único de veras cortante fue la zozobra política en Washington. La agonía por conseguir una extensión de la autorización de gasto para el Tesoro – a modo de evitar el cierre parcial del gobierno – causó tanto daño que la disputa por el techo de la deuda no entró en forcejeo. Pero ninguno de los dos problemas se resolvió. La agenda simplemente se pospuso al 3 de diciembre y la pelea puede resucitar con suma ferocidad. Es el desafío de Biden evitarlo, y nada más atinado que disciplinar la propia tropa, y demostrarlo con el pasaje en el Congreso de su plan de infraestructura, en versión peso ligero.
La Bolsa estrena récords mientras el tapering de la Fed, presidida por Jerome Powell, precalienta para su anuncio el miércoles de la semana próxima. ¿Se ha formado una pareja? La volatilidad esperada de las acciones (el índice VIX) se acurrucó el jueves en los mínimos de la pandemia. Conste que la reducción de las compras de activos saldrá de los vestuarios directo a la acción con una poda de 10 mil millones de bonos del Tesoro y 5 mil millones de títulos de agencia por mes. La Fed, que demoró la iniciativa en agosto hasta que mermase la ola de covid, necesita apurarla (maldita la gracia que le causará la subvariante delta plus que pulula en el Reino Unido). La política monetaria poco puede hacer para corregir los cuellos de botella en la producción. Ellos precisan un booster, pero no monetario sino a base de Pfizer y Moderna. La Fed sí debe inyectar una dosis extra de seguridad ahora que la tesis de la estanflación se partió por la mitad. Pese a que los profesores Banchflower y Bryson digan que al hundirse la confianza del consumidor comenzó la recesión, las ventas minoristas boyantes de agosto y septiembre convencieron a la Bolsa de que no hay estancamiento a la vista. El consumidor se deprime; su gasto, no. Pero la amenaza de los precios persiste. El pico de la inflación promedio quedó atrás en el segundo trimestre. Sin embargo su residuo no es desdeñable aunque sea menor, y la inflación mediana, lejos de menguar, aumenta. Más ítems de la canasta de consumo suben de precio, y más rápido.
Plazos
Las compañías, surge de sus balances, recuperaron el poder de fijar precios, y lo están usando. “Es tiempo de taper”, dijo Powell el viernes. Entiéndase que necesita enarbolar un símbolo. La liquidez sobrante del sistema excede 1,4 billones de dólares (y muere esterilizada en la propia Fed a un costo ínfimo de 7 puntos base). Todos los meses se agregan compras de bonos que suman 120 mil millones de dólares extra, y a partir de noviembre serán 105 mil millones y luego 15 mil millones menos cada 30 días hasta agotarse presuntamente en junio 2022. “No es tiempo de iniciar la suba de tasas”. Ese es el plan, y la Bolsa compra. El taper empezará diez días antes que Acción de Gracias, y los récords ya madrugaron a ambos. Ni siquiera el ascenso de las tasas largas – con un pie fugaz sobre 1,70% - los disuaden. ¿No es una señal de alta inflación en camino? Bien medidas, las expectativas de inflación implícitas se alinean con la meta de la Fed del 2%. Que quede claro: si se desanclan, el banco central adelantará el ajuste de las tasas cortas. Que los rindes de dos años trepen tanto – 0,45% -sugiere que los mercados escalan la apuesta de que habrá que izar la tasa de fed funds aún antes que caduque el taper. Pero, la Bolsa avanza a la par. Nos dice hoy que ese es un riesgo que vale la pena correr.



