Diálogos de wall street

Economía

Wall Street otra vez en los récords, impulsada por más noticias de estímulo (en Europa y presuntamente también en Washington). Le preguntamos a Gordon Gekko si esto se podrá sostener.

Periodista: ¿Qué tan dañina fue la pandemia para Wall Street? Un observador muy distraído podría pensar que no hizo mucho destrozo. Si se fija en el índice S&P500, en lo que va del año, lo va a encontrar 1% arriba. ¿Aquí no pasó nada? Sabemos que sí, que estuvo 35% debajo de los récords de febrero. Sin embargo, ¿ya está? ¿Se acabó el drama?

Gordon Gekko: No es sólo Wall Street. El Dax alemán acaba de recuperar todo lo que había perdido en lo peor de la tormenta. Las bolsas chinas, otro tanto. Y el Nasdaq está 20% en verde.

P.: La pandemia sigue su curso. Pero ya no impresiona a los mercados como antes. En marzo los nuevos casos diarios no llegaban a los 50 mil y se vivía con el corazón en la boca. Ahora son cinco veces más, pero estamos curtidos, nos acostumbramos.

G.G.: Cambió la actitud de los mercados frente al riesgo, y algo la enfermedad. Hay más contagios registrados, también más pruebas de diagnóstico, menos letalidad, y esperanzas crecientes en una vacuna. El aspecto sanitario crítico mejoró. El pico de muertos es de abril cuando los casos nuevos no llegaban a los 100 mil por día. En julio, hemos tenido hasta 250 mil con dos tercios del número de occisos (una cifra que permanece llamativamente estable desde fines de abril).

P.: El impacto adverso del covid sobre la economía también se redujo.

G.G.: Conoce mi posición. La recesión que empezó en febrero duró hasta abril. Mayo y junio registraron rebotes potentes en toda la ristra de indicadores. En EE.UU. y también afuera.

P.: Desde un piso irrisorio.

G.G.: Como también ocurrió con los mercados financieros. Resucitaron de las cenizas. Primero, las Bolsas (y los bonos corporativos), y después la economía. Desde mayo el índice de sorpresas económicas creció más rápido que el propio S&P500. Muy impresionante. Y nadie puede vanagloriarse de tener la enfermedad bajo control. A esto llamamos adaptación. El ser humano no se rinde.

P.: Es también el efecto de toneladas de estímulo. ¿Lo podremos sostener? ¿Qué pasaría si se corta?

G.G.: Nos prendemos fuego de nuevo. Qué duda cabe. A diferencia de la que ocurrió durante la crisis de Lehman Brothers nadie lo discute. Es el legado de Mario Draghi, la noción de hacer todo lo que haga falta.

P.: De acuerdo. Pero, ¿se podrá sostener?

G.G.: Los soberanos emitieron 11 billones de dólares de nueva deuda en lo que va de 2020. Es un 70% más que el promedio de los últimos cinco años. ¿A qué tasa de interés? Muy baja, y declinante. En muchos casos por debajo de cero. Uno diría, sí este esfuerzo se puede sostener.

P.: Una parte terminó en poder de los propios bancos centrales. Las hojas de balance de la Fed y el BCE nunca fueron tan grandes.

G.G.: Una parte la adquirieron en los mercados secundarios. ¿Y qué hizo el sector privado con la liquidez que recibió? Compró otros bonos con mayor riesgo crediticio. De ahí, el boom inédito de emisiones corporativas y hasta de soberanos emergentes. Esa fue la clave del éxito.

P.: Y de la Bolsa en los récords.

G.G.: También, pero el flujo que requirió fue cambio chico. Lo más importante, con todo, fue el efecto real. Se absorbió el shock económico más violento de la historia. Y estamos llenos de brotes verdes. No hay crisis financiera aunque obra un daño crediticio formidable. ¿Se podrá sostener? Es más fácil sostener esta situación que las demás alternativas. Eso sí, habrá que convivir con sus consecuencias (como después de Lehman). De ello, no podremos librarnos. Nos llegará una factura si nos pasamos de rosca. Y ahora el endeudamiento público y privado es sideral.

P.: ¿No cree que se infló una burbuja?

G.G.: El shock era deflacionario, había que darle una respuesta inflacionaria. Es el vector opuesto. Cuando uno ve a las tecnológicas clavar récord tras récord es arduo conciliar el sueño. Aunque es la actitud que nos va a sacar del pozo. ¿Es tanto como una burbuja? Es una exageración. Se espera que las ganancias del S&P500 en 2021 sean iguales a las de 2019 (pero podrían no serlo) y hoy el S&P cotiza por encima de 2019. El múltiplo es 22. Desconfíe. Es alto. Sin embargo, nada que no se pueda acomodar en el camino. Aún si no hubiera vacuna.

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