17 de enero 2002 - 00:00

Ya es costumbre, la Bolsa ausente

Esto es lo malo, está pasando a ser costumbre el saber que la Bolsa de Buenos Aires no integra el conjunto regional, en cada apertura bursátil de la semana. Primero fue sorpresa, después se convirtió en fastidio, más tarde apareció esa resignación fatalista; por último, esa costumbre de saber que Buenos Aires «ya no tiene Bolsa» (leyenda que, quizás, aparezca en diarios del mundo). Tampoco nosotros indagamos, con la misma premura, acerca de las razones y de cómo están los trámites o las posibilidades de destrabar el circuito. Con todos los días la misma cantinela, viendo que desde arriba no hay funcionario a quien parezca interesarle este bloqueo, ensayamos más bien otra teoría: la de muchos gobernantes argentinos, que les colocan una tapa a segmentos que -tal vez- no reflejen lo que ellos desean...

• Aniquilada

Una actividad que es dinamismo puro, atada a un poste y de cadena corta, algo así como sujetar a un dogo que precisa desarrollar actividad permanente. El mercado local ya está con su base diezmada, la que quedaba, y cortado el flujo para poder realizar activos cotizantes.

Una aberración y que no partió de medidas cautelares, sino de haber hecho un nudo tan grande sobre los mercados que todo cayó a un pantano donde se hunde cada vez más el mundo de los comisionistas y los inversores. Un desastre más, que dentro de tantos no promueve el interés de casi nadie. Nunca tanto peligro de extinción total.

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