Un ejercicio que tuvo de todo, hasta una rueda agregada y que nunca contaba en el cierre de diciembre (la de mañana se fijó en recorrido de 11 a 15, realmente... de más). Pero, a un año como el que vimos todo le puede caber todavía, resultó un ejercicio donde la capacidad de asombro del ciudadano -y el inversor- colmó el vaso y se derramó sobre mesas que, como diría Fernández Moreno: la única alegría, «era el sifón azul que está en el medio...». Visto desde el faro bursátil, el sistema resultó hacedor de luz, pero solamente interesó a los bolsistas con «carné» el resto se abstuvo, aun cuando quedó dinero fresco liberado y una emisión galopante (que está flotando y acechante). Ni con eso se pudo atraer capital a las acciones cotizantes, que estuvieron mejor por el lado de la «mercadería». Si bien hay bajas en ciernes, Siderca por caso, las incorporaciones de navíos de gran eslora -como Petrobrás y Tenaris- generan productos, capaces de entrar en cualquier cartera.
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La plaza concluye sumamente corroída en volumen, cuando lo expandió un poco, fue sólo porque hubo más tomas de utilidad y con esa rueda del viernes. Que estaba para bajar y fue hábilmente «retocada» en papeles clave, como para no marcar una merma en las carteras a dos días del final del año. A favor de un total negociado que fue mitad del jueves, y donde más de la mitad fue a CEDEAR, las acciones se movieron apenas con unos $ 12 millones: pasibles de «gobernarse» con algunas compras oportunas. No hay para más, ya se fue...
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