El apoderado general judicial del Senado, Juan Carlos Salerni, desligó a la Cámara alta de responder sobre acciones realizadas en la Dirección de Ayuda Social (DAS) tras conocerse el año pasado una auditoría sobre la que dio a conocer Ámbito Financiero, que dejó conclusiones preocupantes sobre el funcionamiento y los servicios de la obra de los empleados legislativos, a quienes se les descuenta de manera compulsiva los aportes y sin posibilidad de triangulación hacia otro sector.
Senado se desliga de conflictiva obra social
"ES UN ORGANISMO PARCIALMENTE AUTÓNOMO Y AUTÁRQUICO", DIJO EL APODERADO DE LA CÁMARA ALTA - Juan Carlos Salerni respondió el requerimiento judicial de un empleado legislativo sobre acciones realizadas en la Dirección de Ayuda Social (DAS) tras conocerse, el año pasado, una auditoría que dejó conclusiones preocupantes sobre el funcionamiento y servicios de la misma.
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Salerni contestó en la Justicia un requerimiento que el agente Néstor Molinari presentó en octubre pasado. El derrotero de la DAS comenzó en julio de 2016, con dos trabajadores del Congreso -uno de ellos, Molinari- que presentaron una solicitud al Senado para conocer los resultados de la auditoría pedida por la presidente de la Cámara alta, Gabriela Michetti, quien luego retaceó la información. Los empleados también fueron amedrentados por el titular del mayoritario gremio del Congreso (APL), Norberto Di Próspero.
“El Congreso está compuesto por cinco sectores, interrelacionados en el ejercicio de sus respectivas funciones pero jurídica y financieramente independientes entre sí: Senado, Cámara de Diputados, Biblioteca del Congreso, Imprenta del Congreso y DAS. Cuando digo que se trata de sectores independientes me refiero a que cada uno tiene sus autoridades, su reglamentación y normativa interna, su nómina de personal, sus incumbencias funcionales, y el manejo de sus asuntos administrativos, económicos, institucionales y jurídicos. Más aún, cada uno de los cinco organismos tiene asignadas las partidas oficiales que le corresponden, y ejecuta su propio presupuesto con absoluta autonomía del resto”, explicó Salerni.
Luego, el apoderado de la Cámara alta disparó: “El amparista, Néstor Enrique Molinari, es agente del Honorable Senado de la Nación desde hace más de 35 años. Es titular de un cargo en la categoría 1 (la más alta de las catorce que componen el escalafón administrativo), algo que encuentra explicación sólo en su amplia antigüedad y en las afinidades políticas que debe haber cosechado en el transcurso de su larga carrera, ya que de su legajo personal no surgen circunstancias de mérito, ni créditos académicos ni razones funcionales que justifiquen por sí mismas cómo o por qué alcanzó la máxima categoría de revista”.
Más allá de la disputa judicial, la ley nacional que creó la DAS deja en claro que la comisión administradora “será presidida por un secretario o un prosecretario del Senado en los años pares, y por un secretario o prosecretario de la Cámara de Diputados en los años impares”, y agrega: “La designación del funcionario que haya de desempeñar la presidencia corresponde al presidente de la respectiva Cámara. Por acuerdo general de los presidentes de ambas cámaras y los gremios de trabajadores representados en la Comisión Paritaria, se podrá modificar la duración del período correspondiente a cada Cámara”. El Senado arrastra el manejo de la DAS desde hace un par de años debido a que Diputados, que comanda el peronista con témpera PRO Emilio Monzó, prefirió no cargar nunca con esta papa caliente.
Ámbito Financiero accedió el año pasado a la auditoría de la DAS y publicó sus puntos principales. Por caso, se demostró que “el sistema que tiene” la obra social “es un software de desarrollo propio, basado en DOS, data de 1993 y contiene carencias y limitaciones varias, algunas de ellas significativas”. También se manifestó que la situación patrimonial de la DAS al 31 de diciembre de 2014 “era deficitaria”. Por otra parte, el informe señaló que “los estados contables internos al 31 de diciembre de 2014 son los últimos emitidos y publicados en la página web de la DAS”, lo que “indica que los estados contables correspondientes al ejercicio 2015 no se encuentran presentados dentro del término correspondiente”.
Sobre las direcciones de la DAS, los auditores detallaron que “se puede apreciar tareas similares dentro de una misma dirección, ya sea de manera horizontal como vertical”. Del relevamiento de la estructura organizativa surgió que existe “una estructura horizontal, con gran cantidad de direcciones, en una proporción que es inusual para cualquier estructura organizativa del sector de la salud” y que, “asimismo, muchas de ellas no responden a servicios que deba organizar la DAS o a funciones propias de una organización que gestiona servicios de salud”. También se mencionó en los resultados una “estructura con peso burocrático” que se sostiene a costa de los trabajadores del Congreso, quienes no pueden triangular sus aportes ya que estos son direccionados hacia la DAS de manera compulsiva y sin posibilidad de triangulación.
En su presentación -realizada días atrás-, Salerni resaltó: “Es de público y notorio -y nos exime de mayores comentarios porque se reputa información conocida y de libre acceso- que el pasado 5 de noviembre, en el Boletín Oficial, la DAS hizo un llamado a concurso público con el objeto de seleccionar un nuevo prestador que cubra su actual modelo asistencial. La apertura de los sobres relacionados con esta convocatoria se hizo el pasado 14 de noviembre, de modo que a la fecha de esta contestación es inminente la publicación y difusión de los resultados oficiales”.
Enojo
Una empleada del Congreso solicitó la baja de los aportes direccionados al sindicato APL de Di Próspero, luego de 29 años de relación y tras una vivencia personal de la que no tuvo respuestas ni desde el gremio ni desde la DAS. “El desenlace en mi hija de una afección repentina hizo que necesitara una prestación que, dada la situación de la DAS, no está disponibles para ella. Básicamente, el inicio del tratamiento en el Hospital Alemán, que fue ampliamente satisfactorio, no puede continuarse porque cumplió los 16 años. Pero a su vez, el otro sanatorio especializado, sólo atiende a los afiliados a partir de los 18”, relató la agente.
Luego, la agente expresó: “Desde luego, inicié un expediente solicitando que se mantuviera la cobertura en el Hospital Alemán hasta tener un tratamiento estabilizado, solicitud que fue ‘informalmente’ denegada”. A la par inicié gestiones, buscando el amparo que, pensé, nuestro sindicato estaría dispuesto a defender. Luego de intensas gestiones por parte de nuestros representantes, logré que me autorizaran una consulta en el hospital referido. Y si llegara a hacer falta, otra más que debo solicitar. Por favor, entiéndanme, yo pago sin problema las consultas de deba hacer para mi hija, lo que estaba solicitando era la protección preventiva para ella, en el caso que alguna crisis desatara la necesidad de una internación que ya no sería tan fácil de afrontar privadamente”.
Hacia el final de la presentación realizada ante el sindicato, la trabajadora legislativa preguntó: “¿No es extraño que la respuesta de nuestros compañeros representantes sea de una posición tan desinteresada o, en el mejor de los casos, de una impotencia tan desoladora?”.




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