Periodista: Entre una Fed más agresiva y la resistencia técnica, el rally hizo una pausa y dio un paso atrás. ¿Queda todo en suspenso hasta que hable Jay Powell en Jackson Hole y nos cuente qué tienen en mente?
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Diálogos de Wall Street
¿Hay vida después de Jackson Hole? Gordon Gekko no lo duda. Los mercados prefieren curarse en salud.
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Gordon Gekko: Sí y no. Nadie quiere pelearse con la Fed, desde ya. El rally se hizo sin pedirle permiso y sabemos que no le agrada demasiado una exuberancia tan precoz, cuando todavía hay que doblarle la cerviz a la inflación. Por otro lado, la realidad manda. La Fed es data dependiente. O sea, la realidad tiene la última palabra. No Powell.
P.: Es curioso. La crítica que se le hace al rally es que los mercados perdieron contacto con la realidad.
G.G.: Acá operan dos rallies, y no uno solo. Los bonos del Tesoro y los activos de riesgo, ambos, están en ebullición. Y los dos son interpelados. ¿Tiene sentido que la tasa de diez años rinda 3% cuando la inflación al consumidor subió 8,5% interanual a julio? Esa es la madre de la resurrección de la Bolsa, claro está.
P.: En julio la inflación del mes cantó cero. De ahí se agarran los bonos.
G.G.: No, de mucho antes. Se estabilizaron a fines de abril. El rango tácito de la tasa de diez es 2,75%-3,25%. Y sobrevivió ya 4 lecturas mensuales de inflación incluyendo dos sorpresas desagradables, los guarismos muy elevados de mayo y junio. Inclusive, a manera de excepción que confirma la regla, hubo una ruptura que llevó la tasa a 3,51% pero duró poco.
P.: ¿Piensa que la Fed quiere tasas largas más altas?
G.G.: Cuando lo quiso, lo consiguió. Y los frutos están a la vista. Se enfrió el boom inmobiliario con suma rapidez. Las compañías constructoras descuentan una recesión. La venta de casas nuevas cayó 12,6% en julio (casi 30% interanual). Y la oferta de vivienda a estrenar que era de 6 meses de ventas a principios de año se disparó a 10,9 meses.
P.: Es una doble tenaza. Aunque todavía los precios no caen y alimentan las presiones inflacionarias. ¿Querrá Powell apretar más?
G.G.: Mire, la herramienta más directa es el QT, la reducción del balance de la Fed. Su velocidad aumentará en septiembre. Si se necesita una contribución mayor al proceso de ajuste basta con agitar el tema. Y si se quiere más todavía, sugerir la venta de títulos hipotecarios en cartera es la vía más expedita.
P.: Si las tasas largas trepan habrá un efecto dominó sobre la efervescencia de los activos de riesgo.
G.G.: Sí. La tasa de diez años ya cruzó el umbral de 3%. Y tiene un cuarto de punto para retozar al alza sin problemas. Pero si la inflación de agosto viene calma, así como suba, bajará.
P.: De momento, la Bolsa se curó en salud. La última semana, la punta de lanza de su ofensiva, el Nasdaq, cayó más de 5%.
G.G.: La Bolsa mató dos pájaros de un tiro. Desensilló en una instancia doblemente crítica. Necesitaba franquear la media de 200 ruedas para continuar en ascenso -en los cuatro índices principales, desde el S&P 500 hasta el Russell 2000- y afrontar la incertidumbre de Jackson Hole. Lo sensato es agachar la cabeza. ¿Cuál es la prisa? El rally de las acciones lleva un par de meses y es lógico que se ponga a prueba. De movida, la cobertura de posiciones cortas puede esperar.
P.: Importa Powell e importa la realidad. Y la realidad habló antes. Tenemos ya una primera impresión sobre la actividad de agosto. La Fed dice que no estamos en recesión. La data más fresca se empeña en decir otra cosa.
G.G.: La debilidad que saltó a la vista en mayo, se transformó en caída de actividad en julio. Y en agosto bajó otro escalón.
P.: A pesar de la fortaleza del mercado laboral.
G.G.: Sí. Tenga presente que son piezas de rompecabezas distintos. Los informes PMI, las encuestas laborales, las cuentas nacionales. Pero lo primero que sabemos de agosto es que la demanda se desploma y arrastra a la producción del sector privado, tanto de manufacturas como ahora también de servicios. La caída es la más profunda en los 13 años de registros (con la excepción de marzo-mayo 2020 cuando prevalecía el encierro por el covid). La inflación persiste pero se desacelera. Y la creación de empleo, lo mismo.
P.: No parece un cuadro muy alentador para la Bolsa, ¿no?
G.G.: Wall Street sube a cuenta de una recesión suave. O eso dice ahora que la recesión es tema debatible. Veremos cuando muerda fuera de toda discusión.
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