7 de septiembre 2021 - 11:38

Goldman Sachs recortó su pronóstico de crecimiento para EEUU por el impacto del coronavirus

Se estima que la economía estadounidense crezca 5,7% durante el 2021, de acuerdo con un reporte publicado por el economista Ronnie Walker y difundido por la agencia de noticias Bloomberg. La cifra se ubica 3 décimas por debajo del 6% que se preveía a finales de agosto.

Hay preocupación por nuevas restricciones. 

Hay preocupación por nuevas restricciones. 

Los economistas del banco Goldman Sachs revisaron a la baja su previsiones de crecimiento para los Estados Unidos, apuntando a una recuperación más difícil de lo prevista en cuanto al consumo, como consecuencia de la variante Delta del coronavirus.

Se estima que la economía estadounidense crezca 5,7% durante el 2021, de acuerdo con un reporte publicado por el economista Ronnie Walker y difundido por la agencia de noticias Bloomberg. La cifra se ubica 3 décimas por debajo del 6% que se preveía a finales de agosto.

En su opinión, los consumidores estadounidenses tendrán un "camino más difícil" de lo que se había anticipado anteriormente. No obstante, Goldman Sachs revisó al alza el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para 2022 de 4,5% a 4,6%.

Entre las causas atribuidas, se señala una caída en el gasto de los consumidores estadounidenses debido a los rebrotes de contagios por la variante Delta de la Covid-19, una disminución en la asistencia fiscal (ayer, por ejemplo, culminaron los beneficios federales extendidos para las personas desempleadas), y un viraje de la demanda desde los bienes a los servicios.

Asimismo, el reporte subraya los problemas en las cadenas de suministro que causaron un impacto en los stocks de productos. "Los obstáculos para un crecimiento robusto del consumo en lo que resta del año parecen mucho más altos de lo previsto: la variante Delta ya está teniendo un impacto en el crecimiento para el tercer trimestre; y la reducción en los estímulos fiscales junto con una recuperación más lenta en el sector servicios, son vientos en contra para el mediano plazo", manifestó Walker.

El banco también incrementó su proyección para la tasa de desempleo de 4,1% a 4,2% para finales de este año. El índice se ubicó, de acuerdo con los últimos datos de agosto, en 5,2%. De acuerdo con dicho reporte de empleo que fue publicado el último viernes, se crearon 235.000 puestos de trabajo en agosto, un número muy por debajo del esperado de 733.000.

Desaceleración económica a nivel global

Los futuros de los principales índices de acciones en Estados Unidos operaron al alza en la mañana de hoy. La semana pasada el S&P 500 subió 0,6% y el Nasdaq un 1,5%, este último alcanzando nuevos máximos históricos, mientras que el Dow Jones cayó 0,2%. Por su lado, el rendimiento del bono del Tesoro americano a 10 años se ubicó en 1,33%.

En el día de hoy los mercados financieros de Estados Unidos permanecerán cerrados debido al feriado federal del Día del Trabajo. En este contexto, luego de que la creación de empleos de agosto haya sido significativamente menor a la esperada, se generó cierta incertidumbre sobre el ritmo de la recuperación económica, y sobre la posible reducción de la compra de activos financieros por parte de la Reserva Federal (Fed) en su próxima reunión de septiembre.

Así, las acciones más afectadas en la jornada del viernes fueron aquellas asociadas a los sectores pro-cíclicos, es decir, aquellos que suelen comportarse en la misma dirección que la actividad económica. En concreto, los más afectados fueron el energético y el financiero, mostrando ambos pérdidas superiores al 0,5% en la última rueda.

A la desaceleración en el mercado laboral, hay que sumar el rebrote de casos de coronavirus: según un relevamiento del diario USA Today, agosto fue el cuarto peor mes desde el comienzo de la pandemia con el triple de muertes por la enfermedad a comparación del mes anterior, y sumando 4,22 millones de nuevos casos sólo durante ese periodo.

El día jueves se llevará a cabo la reunión del Banco Central Europeo (BCE), en la que es probable que se anuncie la reducción en el ritmo de compra de activos financieros por parte de la entidad. En este sentido, la fuerte recuperación económica de la zona euro, el descenso de las tasas de interés de largo plazo y la aceleración inflacionaria, serían los fundamentos que apoyan esta posible reducción en los estímulos monetarios.

Sin embargo, la confianza de los inversores de la zona euro volvió a caer en septiembre hasta su nivel más bajo desde abril, según la agencia Sentix. De esta forma, la principal preocupación de los inversores son las nuevas restricciones a la circulación de las personas por el COVID-19 y su posible impacto negativo en la actividad empresarial.

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