Durante años la señora Nancy fue profesora de religión en una escuela secundaria, esposa resignada de un marido gris y rutinario, madre de un hijo igual que el padre y una hija que le cuesta entender. Ahora, ya viuda y jubilada, quiere echarse una canita al aire y hacer con alguien eso que criticaba en sus clases y deseaba íntimamente practicar con el marido. Así la conocemos, en una pieza de hotel, esperando al gigoló que contrató por internet.
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Tuvo suerte. Leo Grande, el contratado, es en persona tan lindo como en la foto, y elegante, cordial, bien educado, buen conversador y suave manejador. Mestizo, hijo de madre irlandesa. Y paciente, muy paciente, porque llegado el momento la señora se ha vuelto más indecisa y reprimida que una adolescente vueltera. Además está la vergüenza por el propio cuerpo, que dista de ser perfecto. Con habilidad, y a través de sucesivos encuentros, siempre en la misma habitación, el joven la irá conduciendo hacia lo que ella quería. Caminan por un sendero que no es solo el de las caricias entre desconocidos, sino también el de la conversación, la comprensión, las confesiones mutuas de poco compromiso. Pero cuidado: nadie le dio al otro su verdadero nombre, y los límites son terminantes.
Con elegancia, una buena combinación de sonrisas y temores, y una franqueza que resulta natural, nada chocante para el público femenino de la generación de Nancy, la comediante y guionista Katy Brand y la directora Sophie Hyde filmaron esta obra en plena pandemia, transformando en virtudes las restricciones de aquel momento, y la dejaron picando para una posible adaptación teatral, que, de paso, bien podría acentuar un poquito el lado dramático y pulir uno que otro detalle. Pero hay algo seguramente intransferible; la radiante, convincente y encantadora actuación de Emma Thompson, tan comprometida además con la obra que aceptó hacer un desnudo total frente al espejo, en plano general, para el momento en que su personaje se termina aceptando tal como es, y sonríe a medias orgullosa (la verdad, con 62 años, tiene razones para estar orgullosa). La acompaña muy bien el ascendente Daryl McCormack, y cabe sospechar que durante buen tiempo será reconocido por esta actuación. Completa el reparto Isabelle Laughland, que aparece en la única escena fuera de la habitación, como la exalumna perpleja ante el inesperado sinceramiento de su antigua y estricta profesora.
“Buena suerte, Leo Grande” (“Good Luck to you, Leo Grande”, G.B;, 2022); Dir.: S. Hyde. Int.: E. Thompson, D, McCormack, I. Laughland.




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