El mercado energético global ha ingresado en una fase de extrema sensibilidad. El ministro de Energía de Qatar, Saad al-Kaabi, lanzó una advertencia que resonó en las principales plazas financieras: si la guerra en Medio Oriente continúa, los productores del Golfo podrían verse obligados a detener sus exportaciones energéticas en el corto plazo. Según el funcionario, este escenario llevaría el precio del petróleo hasta los u$s150 por barril. Para la Argentina es claramente un arma de doble filo, que traerá beneficios para la macro, pero puede tener graves consecuencias en la micro.
Alerta global por el petróleo: Qatar advirtió por un barril a u$s150 si se prolonga el conflicto en Medio Oriente
El barril de crudo Brent ya saltó un 22% en una semana. El ministro de Energía qatarí avisó que los países de la región podrían declarar "fuerza mayor" y suspender exportaciones en cuestión de semanas si no cesan las hostilidades.
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Qatar ostenta el 20% del suministro mundial de Gas Natural Licuado (GNL).
En una entrevista con el Financial Times, Al-Kaabi explicó que una prolongación del conflicto derivaría en que la mayoría de los exportadores de la región declaren "fuerza mayor". Esta figura contractual les permitiría incumplir con las entregas pactadas debido a eventos extraordinarios que impiden la logística normal. El impacto no sería solo para el crudo, sino que afectaría gravemente al Gas Natural Licuado (GNL), donde Qatar ostenta el 20% del suministro mundial.
Especialistas consultados por Ámbito alertaban días atrás que por un lado la balanza comercial argentina se beneficiará con una suba del precio del barril de petróleo, ya que cada dólar que sube le añade u$s125 millones en exportaciones. La contrapartida viene por el precio del GNL, que el país importa para cubrir la demanda de gas en invierno. Sin embargo, el volumen se disminuyó sustancialmente, lo que no debería afectar el resultado de exportaciones vs importaciones.
Aunque lo que no es menor es el potencial impacto del crudo en los precios que se pagan por los combustibles en el surtidor. Por ahora no ha habido grandes remarcaciones, pero si el barril se mantiene cerca o aún más por encima de los u$s90, las consecuencias se verán en el bolsillo de los automovilistas. Y eso, por traslado, tendrá también su impacto sobre la inflación, en momentos en el que el Gobierno se encuentra con problemas para lograr que vuelva a bajar y se acerque al tan prometido 0%.
Un informe de Morgan Stanley conocido esta semana abordó la cuestión. “Si el aumento se sostiene, los precios internacionales más altos resultan ampliamente positivos para la perspectiva macroeconómica de Argentina, reforzando el rol del petróleo como motor de inversión y mejora de las cuentas externas,” explica, remarcando que la suba del petróleo impulsa el superávit energético.
En tanto respecta a la economía local, el informe destaca el peso del sector petrolero: “Con la producción en franco ascenso durante la próxima década, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta, y el sector representando ya casi el 6% del PBI, una cotización más robusta del crudo amplifica la inversión, el gasto de capital y los ingresos por exportaciones".
De hecho, el texto asegura que, de mantenerse constantes los niveles de producción y demanda de 2025, "un avance del 10% en el precio internacional se traduce en un superávit comercial superior en unos u$s800 millones". Asimismo, agrega que el equipo de economistas del banco internacional prevé un aumento adicional del 11% en la producción de petróleo para 2026, ya que la proyección podría quedar corta frente a los incrementos esperados en la producción.
Sin embargo, el documento muestra un contrapeso en materia inflacionaria. “En un entorno de mercado desregulado para la gasolina, la suba del crudo puede representar un riesgo para la evolución de los precios internos”, detalla, por lo que la presión inflacionaria se ubicaría en un rango de 20 a 40 puntos básicos sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC), es decir, de 2 a 4 puntos porcentuales.
Respecto al crecimiento, el informe calcula que la variación sería prácticamente neutra para Argentina, con oscilaciones mínimas en el Producto Interno Bruto (PBI), mientras que la balanza comercial muestra una mejora estimada del 0,12% del PBI.
A modo de conclusión, explica que “la dinámica de precios internacionales más altos refuerza el atractivo del sector petrolero argentino para la inversión y la captación de divisas”, aunque advierte la necesidad de monitorear la respuesta de la política económica local. “El impacto final sobre la inflación dependerá de las políticas de traspaso de precios y del accionar de las empresas en el mercado de combustibles”, dice el estudio.
El mayor rally semanal desde 2020
La reacción de los mercados ha sido inmediata y virulenta. Al día de hoy, el petróleo atraviesa su mayor escalada en seis años. El crudo europeo Brent avanza otros 2,1% hasta los u$s87,15 el barril, acumulando un incremento semanal de 20% y alcanzando su nivel más alto desde julio del año pasado. De manera, el petróleo estadounidense WTI salta 3,79% hasta los u$s84,17, su cotización más alta desde abril de 2024, luego de que esta semana avanzara 25%.
La parálisis del tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del crudo global, es el principal factor detrás de este shock. Para la economía internacional, un barril a u$s150 representaría una presión inflacionaria difícil de contener, complicando las estrategias de los bancos centrales para bajar las tasas de interés y amenazando con un enfriamiento de la actividad global.
Posiciones cruzadas: Trump vs. la AIE
En medio de la escalada, las señales políticas muestran visiones contrapuestas. Mientras el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, minimizó el encarecimiento energético al sostener que, si los precios “suben, suben”, la Agencia Internacional de Energía (AIE) intentó llevar calma a los operadores.
Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, aseguró este viernes desde Bruselas que, a pesar de las interrupciones logísticas, “hay mucho petróleo en el mercado” y descartó una escasez global de suministro. Según Birol, el problema es estrictamente de transporte y abastecimiento regional, por lo que no se prevé por ahora una liberación conjunta de reservas estratégicas de los países miembros.
El rol de Europa y la alternativa nuclear
Birol también aprovechó para desalentar cualquier intento de Europa por volver a recurrir a Rusia como proveedor de gas ante la crisis en Medio Oriente. Calificó la dependencia histórica de Moscú como un “error estratégico” y propuso, en cambio, acelerar el desarrollo de energías renovables y dar un nuevo impulso a la energía nuclear.
Sin embargo, más allá de los mensajes de moderación de la AIE, la advertencia de Qatar deja en claro que el riesgo geopolítico es hoy el principal formador de precios. La posibilidad de un cierre prolongado de las rutas marítimas en el Golfo mantiene al mundo en vilo, con el mercado ya incorporando un escenario de u$s150 por barril.
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