6 de noviembre 2026 - 00:00

El revés electoral de Donald Trump sacude el mercado energético global: los dilemas para la Argentina y Vaca Muerta

La victoria demócrata en el Congreso estadounidense provocó un desplome de las cotizaciones del crudo y alimentó las expectativas de una desescalada del conflicto con Irán. Especialistas consultados por Ámbito analizaron cómo podría impactar el nuevo escenario sobre las exportaciones energéticas argentinas, las inversiones internacionales y el financiamiento de los proyectos de Vaca Muerta.

La derrota republicana en las elecciones legislativas de Estados Unidos provocó una fuerte caída del petróleo y abrió interrogantes sobre las exportaciones y las inversiones energéticas argentinas.

La derrota republicana en las elecciones legislativas de Estados Unidos provocó una fuerte caída del petróleo y abrió interrogantes sobre las exportaciones y las inversiones energéticas argentinas.

Imagen creada con IA

La dura derrota electoral de Donald Trump en los comicios de medio término en Estados Unidos, que lo dejó sin poder de fuego en el Congreso y debilitado políticamente por cuestionamientos incluso externos a su política económico y exterior, abre un nuevo escenario para el mercado energético internacional. Como colateral, plantea una serie de interrogantes para Argentina de por el irrestrictico de Javier Milei con su par norteamericano. Una eventual disminución de las tensiones geopolíticas podría contribuir a estabilizar la economía global, reducir los costos energéticos y mejorar las condiciones de financiamiento. Pero también podría provocar una caída del precio del petróleo y, con ello, recortar parte de los dólares adicionales que Vaca Muerta comenzó a generar gracias a la guerra en Medio Oriente.

La reacción de los mercados no tardó en llegar. Después de que el Partido Demócrata consiguiera el control de ambas cámaras del Congreso estadounidense en las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre, el petróleo Brent se desplomó hasta cerca de los u$s90.

Los inversores interpretaron el resultado electoral como una señal de que Trump podría enfrentar mayores presiones para buscar una salida diplomática a la guerra contra Irán, iniciada en febrero de este año junto con Israel. El encarecimiento de los combustibles y su impacto sobre el costo de vida fueron precisamente algunos de los factores que contribuyeron al retroceso republicano, aunque el presidente conserva amplias facultades para conducir la política exterior y militar.

En ese escenario, la pregunta para Argentina es particularmente sensible. La expansión del shale oil convirtió al petróleo en uno de los principales motores de las exportaciones, mientras las grandes compañías energéticas avanzan con proyectos de infraestructura que requieren inversiones multimillonarias y financiamiento internacional.

De hecho, el país espera inversiones multimillonarias –en principio unos u$s7.000 millones pero podrían superar los u$s20.000 millones- tras un acuerdo con el Eximbank. Su titular, John Jovanovich, afirmó en las últimas horas que esos anuncios no se verán afectados por la derrota republicana. “(La oportunidad) va a trascender cualquiera que sea el tema del día sobre el que todos estamos discutiendo, o que nos preocupa, o que nos genera ansiedad”, indicó, y llamó a las empresas estadounidenses a capitalizar lo que describió como una oportunidad que se da “una vez en una generación”.

En la Argentina de hoy, la energía es clave. En septiembre, el sector aportó más de la mitad del superávit comercial del país y acumuló un saldo favorable de u$s9.427 millones durante los primeros nueve meses de 2026.

Especialistas consultados por Ámbito coinciden en que la derrota de Trump no representa una amenaza inmediata para el desarrollo de Vaca Muerta, aunque advierten que sus consecuencias podrían sentirse por distintas vías: el precio internacional del petróleo, el acceso al financiamiento, la política exterior estadounidense y el futuro de las inversiones en infraestructura. La elección presidencial de Brasil, que confirmó la continuidad de Luiz Inácio Lula da Silva, también introduce nuevos interrogantes sobre la integración energética regional.

El petróleo pierde la prima de guerra: ¿cuánto puede afectar a las exportaciones argentinas?

La primera consecuencia del resultado electoral estadounidense se observó en los precios internacionales del crudo. Durante los últimos meses, las restricciones al suministro de Medio Oriente y las dificultades para transportar petróleo a través del estrecho de Ormuz habían impulsado una fuerte escalada de las cotizaciones.

El economista Nicolás Sidicaro, de Fundar, explicó a Ámbito que la guerra generó un escenario excepcional para los países exportadores de hidrocarburos, entre ellos Argentina, que pudieron beneficiarse de una mejora de los precios internacionales sin necesidad de incrementar sus volúmenes de venta.

"Si uno ve, por ejemplo, principalmente lo que pasó con Irán desde febrero de 2026 hasta octubre de 2026, el precio de los hidrocarburos a nivel internacional casi que se duplicó. Pasamos de un barril promedio de 60 dólares a uno que oscila entre 100 y 120 dólares", señaló.

La diferencia tiene consecuencias directas sobre el comercio exterior. Un precio más elevado permite que el país obtenga mayores ingresos por una misma cantidad de petróleo exportado, mientras que una caída sostenida de las cotizaciones produce el efecto contrario.

Sidicaro considera que la derrota republicana podría llevar a la Casa Blanca a revisar parte de su estrategia internacional, tanto respecto de Irán como del conflicto entre Rusia y Ucrania.

"Si el gobierno de Trump recula un poco o cambia su estrategia, probablemente los precios bajen y eso termine impactando en nosotros de distintas maneras", advirtió. Entre los posibles efectos mencionó una reducción de los ingresos por exportaciones y una menor rentabilidad esperada de algunos proyectos.

Sin embargo, el economista no espera una normalización inmediata del escenario internacional. Las tensiones geopolíticas, considera, probablemente continuarán durante los próximos años, incluso si Washington modifica su posicionamiento.

Una lectura similar realizó el presidente del Directorio Empresa Mendocina de Energía (EMESA), Gerardo Rabinovich, quien señaló que el desplome del petróleo después de las elecciones refleja las expectativas de una menor intensidad de las operaciones militares, pero no significa que los riesgos de abastecimiento hayan desaparecido.

"Sin acciones militares el precio va a tender a bajar lentamente, pero ahora comienza un largo proceso caracterizado por la imprevisibilidad y la incertidumbre", sostuvo.

Rabinovich recordó que el estrecho de Ormuz continúa afectado por las restricciones al tránsito marítimo y que los hutíes mantienen limitaciones a la navegación en el mar Rojo. Además, las negociaciones sobre el programa nuclear iraní presentan diferencias difíciles de resolver entre Teherán y Washington. "Muy difícilmente en el largo plazo vuelva a los niveles previos a la guerra, que eran del orden de los u$s60", consideró.

La incertidumbre también aparece en las proyecciones de los principales bancos de inversión. Apenas dos días antes de las elecciones, Goldman Sachs había elevado su previsión para el Brent de diciembre a u$s105 por barril y estimado un promedio de u$s88 para 2027. En un escenario de interrupciones prolongadas del suministro del Golfo Pérsico, incluso contempló la posibilidad de que el petróleo alcanzara picos de u$s140 durante el próximo año.

La corrección posterior a las elecciones muestra hasta qué punto las cotizaciones están condicionadas por la evolución política y militar. Pero una reducción de la prima geopolítica no garantiza necesariamente que el petróleo vuelva a los precios anteriores al conflicto.

Vaca Muerta, el superávit energético y los proyectos que necesitan financiamiento

Para Argentina, la discusión sobre el precio internacional del crudo adquiere otra dimensión por el crecimiento de la producción no convencional. Vaca Muerta permitió superar las limitaciones que durante años condicionaron el abastecimiento energético y abrió una etapa de expansión de las exportaciones, cuyo impacto sobre la balanza comercial es cada vez mayor.

En septiembre, la producción nacional alcanzó un récord de 973.700 barriles diarios, de los cuales aproximadamente 698.500 provinieron de Vaca Muerta, según las cifras analizadas por RICSA ALyC difundidas en octubre. La formación neuquina ya representa cerca del 72% de la extracción petrolera argentina.

El crecimiento también se trasladó a los embarques al exterior. Durante ese mes se exportaron aproximadamente 421.000 barriles diarios de petróleo, mientras que las ventas de crudo generaron ingresos por u$s1.127 millones.

En conjunto, las exportaciones energéticas alcanzaron u$s1.781 millones durante septiembre, un crecimiento interanual del 89,1%. El superávit comercial del sector fue de u$s1.600 millones, equivalente al 53,8% del saldo positivo registrado por toda la economía argentina.

Entre enero y septiembre, la energía acumuló exportaciones por u$s12.452 millones y un superávit de u$s9.427 millones. Estas cifras explican por qué el precio internacional del petróleo se convirtió en una variable cada vez más relevante para las cuentas externas.

Sin embargo, la expansión de Vaca Muerta no depende exclusivamente de que el Brent se mantenga por encima de los u$s100.

Rabinovich recordó que la formación tiene ventajas competitivas que permiten sostener su desarrollo con cotizaciones considerablemente inferiores. "Vaca Muerta es rentable con precios internacionales por encima de los 50 u$s/barril", aseguró. Bajo esa premisa, considera poco probable que la corrección actual provoque una interrupción de las inversiones.

Su expectativa es que, si el petróleo continúa retrocediendo, algunas proyecciones de superávit energético deban revisarse a la baja, aunque el sector mantendría resultados positivos importantes durante los próximos años. "La riqueza de Vaca Muerta está comprobada, las decisiones de inversión dependen de muchas variables de largo plazo", remarcó.

Esas decisiones también están relacionadas con la infraestructura que permitirá ampliar las exportaciones. Uno de los proyectos centrales es Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el sistema de transporte y exportación de petróleo que conectará la producción neuquina con la terminal marítima de Punta Colorada, en Río Negro. Tal como relató este medio tras una visita a la megaobra, este hito clave estará listo a fines de año y listo para operar en durante el primer trimestre de 2027. El proyecto busca eliminar uno de los principales límites que enfrenta la industria: la capacidad de transportar el creciente volumen de petróleo hacia los mercados internacionales.

Pero el desafío es todavía mayor en el caso del gas natural licuado (GNL). El proyecto Argentina LNG, desarrollado por YPF junto con la italiana Eni y la emiratí XRG, contempla instalaciones de producción, transporte y licuefacción para transformar el gas de Vaca Muerta en exportaciones hacia Europa y Asia.

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, afirmó que se están ultimando los detalles para la firma de los contratos de comercialización de GNL con compradores de ambos continentes, en una señal de avance comercial de la iniciativa.

Sidicaro considera que la inestabilidad internacional también puede representar una oportunidad para esos proyectos, porque los compradores buscan diversificar sus proveedores y reducir la exposición a regiones afectadas por conflictos militares.

"Estamos atravesando un momento de inestabilidad geopolítica que probablemente perdure un par de años más, y eso hace más atractivas a regiones como la nuestra, que están alejadas de los ejes del conflicto", explicó.

La distancia respecto de los principales escenarios bélicos puede convertirse en una ventaja estratégica para Argentina, aun cuando sus costos de producción o transporte no siempre sean los más bajos del mercado.

Pero una eventual reducción del riesgo geopolítico también podría modificar esa ecuación y hacer que otros proveedores recuperen competitividad.

El vínculo entre Milei y Trump: el otro riesgo para las inversiones energéticas

Más allá del precio del petróleo, los especialistas identifican una segunda dimensión del resultado electoral estadounidense: las consecuencias que podría tener sobre la relación entre Washington y Buenos Aires.

La victoria demócrata en ambas cámaras del Congreso representa un cambio importante en la correlación de fuerzas de Estados Unidos. Aunque Trump continuará en la Presidencia, deberá convivir desde enero de 2027 con un Congreso controlado por la oposición, con mayores facultades para investigar las decisiones de su administración, condicionar el presupuesto y revisar algunas de sus iniciativas.

Para Argentina, cuyo gobierno mantiene una alianza política estrecha con la Casa Blanca, ese cambio podría tener consecuencias sobre el acceso a financiamiento y el desarrollo de proyectos estratégicos. Por caso, en el mercado financiero ya surgen dudas respecto a los pagos de deuda y se preguntan si de cara a 2027, cuando Milei ponga en juego su continuidad en la presidencia, podría volver a contar con un salvavidas semejante al que recibió del Tesoro norteamericano, cuando Scott Bessent ofrendó u$s20.000 millones para evitar un descalabro financiero.

Sidicaro advirtió que el mayor control legislativo podría generar cuestionamientos sobre el respaldo económico otorgado por Washington a países aliados de Trump.

El economista mencionó tanto ese apoyo financiero que recibió Argentina durante 2025 como los mecanismos que Estados Unidos comenzó a impulsar para financiar inversiones de infraestructura.

"Si cambia un poco esa relación de Trump con los países aliados suyos y vuelve un poco a la estrategia de Make America Great Again que supo tener en algún momento, quizás también nos puede llegar a afectar", sostuvo.

El planteo adquiere relevancia después del anuncio de un programa de hasta u$s7.000 millones para proyectos de infraestructura, energía, minería y logística, asociado al denominado Corredor Andes-Atlántico.

Durante octubre, funcionarios del Departamento de Estado estadounidense y representantes del Export-Import Bank (Eximbank) y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) mantuvieron reuniones con autoridades y empresas argentinas para avanzar en su implementación.

Se trata de iniciativas de financiamiento y posibles inversiones que todavía requieren definiciones y desembolsos, por lo que no constituyen recursos asegurados para todos los proyectos comprendidos.

Para Sidicaro, la mayor incertidumbre también puede repercutir sobre el mercado financiero argentino, donde el riesgo país condiciona el costo de obtener capital internacional.

"Si lo que pasó en Estados Unidos genera un efecto más desde lo financiero en Argentina, eso va a terminar afectando, me parece, también a algunos de los procesos de inversión que se están viendo en el área de los hidrocarburos", advirtió.

Sin embargo, no todos los especialistas consideran que el cambio político estadounidense vaya a tener una influencia determinante sobre las decisiones de inversión.

El economista y experto en geopolítica Pablo Kornblum planteó que los grandes desarrollos energéticos responden a horizontes de varias décadas y que, por lo tanto, las empresas prestan mayor atención a la estabilidad del país donde invertirán que a un resultado electoral puntual.

"Los proyectos de la economía real, de largo plazo, van a depender más de lo que pasa en Argentina: de la estabilidad política argentina, de la capacidad de gobernar, de una macroeconomía ordenada y de la posibilidad de sacar divisas", explicó.

Para Kornblum, el RIGI y la continuidad de las reglas de juego serán variables centrales para determinar la llegada de capitales. "En eso se fijan las empresas norteamericanas. No se van a fijar si ganó o perdió Trump, sino qué pasa con Milei, qué pasa con la política del RIGI y demás", afirmó.

Su análisis distingue entre el eventual impacto financiero de una nueva composición del Congreso estadounidense y las inversiones productivas de largo plazo.

Mientras las condiciones de financiamiento pueden cambiar rápidamente por decisiones políticas o movimientos de los mercados, una petrolera que desarrolla un yacimiento o un proyecto de GNL necesita evaluar la rentabilidad durante muchos años.

En ese sentido, el resultado electoral podría modificar las condiciones de algunos negocios, pero difícilmente altere por sí solo los fundamentos que explican la expansión de Vaca Muerta.

De la guerra del petróleo a la disputa por la energía, la inteligencia artificial y los minerales críticos

El cambio político estadounidense también abre interrogantes sobre otros segmentos del mercado energético, especialmente la transición hacia nuevas tecnologías y el abastecimiento de minerales estratégicos.

Letícia Simionato, Senior Price Reporter de Fastmarkets, señaló a Ámbito que los participantes del mercado están prestando cada vez más atención a las consecuencias que pueden tener los cambios políticos en América sobre las políticas energéticas y la inversión en recursos críticos.

"Existe una creciente atención sobre cómo los cambios políticos en las Américas podrían influir en el rumbo de la transición energética y, en particular, en las políticas relacionadas con energía, inversión y minerales críticos", explicó.

La especialista considera que la discusión energética ya no se limita al reemplazo de combustibles fósiles por fuentes renovables. También involucra la seguridad del abastecimiento, la competencia tecnológica y el desarrollo de cadenas industriales estratégicas.

En Estados Unidos, uno de los principales desafíos será la expansión de los centros de datos y de la inteligencia artificial, que requiere cantidades crecientes de electricidad y nuevas inversiones en infraestructura de generación y transporte. No es menor para la Argentina. Milei incentiva la llegada de estos centros de datos y aspira a que el país se convierta en un polo de atracción para este tipo de iniciativas. Ya puso el ojo por estas tierras el magnate Peter Thiel, fundador de Palantir, que hasta compró una mansión en Barrio Parque por u$s12 millones, frente a la de la diva Susana Giménez.

Para Simionato, un Congreso dividido políticamente respecto del Poder Ejecutivo podría intensificar los debates sobre cómo financiar esa infraestructura y qué empresas o sectores deberán afrontar los costos.

La discusión también tiene consecuencias para Sudamérica, especialmente por el creciente protagonismo de la región en la producción de litio.

La especialista destacó que las baterías de litio-ferrofosfato (LFP), utilizadas ampliamente por fabricantes chinos de vehículos eléctricos, continúan ganando participación. Al mismo tiempo, el crecimiento de los sistemas de almacenamiento vinculados con las energías renovables y los centros de datos refuerza la demanda potencial de carbonato de litio.

Argentina, que tiene una de las reservas de litio más grandes del mundo, aparece en ese escenario como uno de los países que pueden ampliar su presencia internacional, aunque la continuidad de las inversiones dependerá de las condiciones regulatorias y de la competitividad de los proyectos.

"Estamos viendo cómo la transición energética deja de ser exclusivamente una discusión sobre la descarbonización. Cada vez está más vinculada con seguridad energética, política industrial, acceso a minerales críticos y geopolítica", sostuvo Simionato.

Brasil: la reelección de Lula y el futuro de las exportaciones de gas argentino

La situación política de Estados Unidos no es la única variable internacional que interesa al sector energético argentino. El resultado de las elecciones presidenciales de Brasil también tiene implicancias para los proyectos de integración regional.

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil para un cuarto mandato, después de derrotar en segunda vuelta al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y acérrimo aliado de Milei. Lula obtuvo el 51,79% de los votos válidos, frente al 48,21% de su adversario, según los resultados difundidos por las autoridades electorales.

La continuidad del mandatario brasileño mantiene una relación política compleja con el gobierno de Milei -que hizo una fuerte campaña en su contra con descalificaciones personales que pusieron en máxima tensión los vínculos con el principal socio comercial de la Argentina-, aunque los intereses económicos y energéticos de ambos países trascienden, por ahora, las diferencias ideológicas.

El especialista Daniel Dreizzen consideró que el resultado electoral brasileño tiene importancia política y económica para toda la región, pero no modifica los fundamentos del potencial negocio del gas natural.

Argentina dispone de recursos abundantes en Vaca Muerta y necesita desarrollar mercados externos para incrementar su producción. Brasil, en cambio, cuenta con una economía industrial de gran escala y constituye un potencial comprador de gas argentino. Es por eso que está en carpeta la construcción de un gasoducto binacional para llevar el gas desde Neuquén hasta Brasil. ¿Puede caerse ese proyecto?

Para Dreizzen, el principal obstáculo no está necesariamente en las diferencias entre los gobiernos, sino en las inversiones necesarias para transportar el combustible de manera competitiva y sostenida. Los proyectos de integración requieren ampliar la capacidad de transporte, alcanzar acuerdos comerciales de largo plazo, definir precios competitivos y establecer marcos regulatorios previsibles.

"La continuidad de Lula no modifica sustancialmente los fundamentos de esta oportunidad energética", sostuvo el especialista. De todos modos, reconoció que pueden existir diferencias en el enfoque regulatorio, el papel asignado a las empresas estatales o la velocidad con la que se adopten determinadas decisiones.

Simionato también identificó una diferencia entre las estrategias de ambos países. Mientras que el gobierno argentino busca atraer capital privado mediante incentivos como el RIGI, Brasil mantiene un enfoque que otorga mayor protagonismo al Estado y a la construcción de cadenas industriales locales vinculadas con los recursos estratégicos.

En ese contexto, la relación energética bilateral podría avanzar por razones económicas aun cuando las administraciones nacionales mantengan posiciones políticas diferentes.

Dreizzen sostuvo que la integración debe ser concebida con una perspectiva de largo plazo, porque involucra infraestructura que requiere inversiones de miles de millones de dólares y contratos destinados a mantenerse durante décadas.

El desafío de Argentina: sostener Vaca Muerta más allá de Trump y de un petróleo caro

La combinación de ambos resultados electorales plantea un escenario de cambios políticos para las principales relaciones internacionales de Argentina. En Estados Unidos, Trump deberá afrontar una oposición legislativa fortalecida después de que su partido perdiera el control del Congreso. En Brasil, Lula consiguió extender su permanencia en el poder por otros cuatro años.

Pero para la economía argentina, particularmente para la industria energética, el interrogante más importante será cómo evolucionarán las condiciones internacionales que hicieron posible una fuerte expansión de las exportaciones durante 2026.

Un petróleo más barato podría reducir los ingresos por ventas externas, pero también aliviar los costos energéticos y las presiones inflacionarias. Una menor conflictividad internacional podría restar atractivo a ciertos proyectos por la disminución de la prima geopolítica, aunque simultáneamente favorecería la previsibilidad comercial y financiera.

En paralelo, una relación más compleja entre la Casa Blanca y el Congreso estadounidense podría modificar los mecanismos de apoyo económico a Argentina, pero las decisiones de inversión de las grandes petroleras seguirán dependiendo de la rentabilidad, la infraestructura, la estabilidad macroeconómica y las reglas de largo plazo.

Sidicaro considera que el proceso de crecimiento de Vaca Muerta difícilmente se interrumpa por la derrota electoral republicana.

"Por el momento, de todas maneras, el sector viene creciendo y sigue pareciendo atractivo a nivel internacional. Con lo cual, no creo que sea un desenlace fatal, ni mucho menos, lo que sucedió, sino que a lo sumo cambia un poco en el margen", explicó.

Su conclusión coincide con la visión de Rabinovich y Kornblum sobre la solidez de los fundamentos productivos del desarrollo no convencional, aunque con matices respecto de la importancia del precio del petróleo y de las condiciones financieras.

La Argentina enfrenta así un desafío que va más allá de la política estadounidense: consolidar una industria energética capaz de generar inversiones y exportaciones incluso cuando el contexto internacional deje de ofrecer precios extraordinarios.

El boom de Vaca Muerta demostró que el país puede aumentar significativamente su producción y convertirse en un proveedor de petróleo para los mercados internacionales. El próximo paso será transformar ese crecimiento en un desarrollo sostenido, con infraestructura, financiamiento y reglas que permitan atravesar los cambios políticos y geopolíticos sin perder competitividad.

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