La expansión de la energía eólica en todo el mundo enfrenta desde hace años un desafío ambiental que genera debate entre desarrolladores, organismos reguladores y grupos conservacionistas: el impacto de los aerogeneradores sobre las aves.
La singular solución que hallaron para uno de los mayores problemas de la energía eólica
Un proyecto en el Mar del Norte evaluará si una simple modificación visual puede reducir las colisiones de aves contra turbinas eólicas. La iniciativa podría marcar un nuevo estándar ambiental para la industria renovable.
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Dinamarca pondrá a prueba palas rojas en aerogeneradores marinos para reducir las colisiones de aves. El experimento podría influir en futuras regulaciones de la industria eólica.
Ahora, un proyecto impulsado en Dinamarca busca encontrar una solución tan sencilla como innovadora. El fabricante Vestas, considerado el mayor productor mundial de turbinas eólicas, comenzará a instalar palas de color rojo en parte de un parque eólico marino para evaluar si ese cambio reduce la cantidad de colisiones de aves.
La iniciativa se desarrollará en el parque offshore Hollandse Kust West, ubicado en el Mar del Norte, donde siete de los 52 aerogeneradores previstos contarán con una pala roja y dos grises.
El objetivo es comprobar si el mayor contraste visual permite que las aves detecten con más facilidad las turbinas en movimiento y puedan modificar su trayectoria antes de acercarse a ellas.
Un problema que acompaña al crecimiento de la energía eólica
La mortalidad de aves por impacto con aerogeneradores es uno de los aspectos más observados durante la evaluación ambiental de los proyectos renovables.
Aunque diversos estudios señalan que la incidencia suele ser menor que otras amenazas para la fauna, como edificios, tendidos eléctricos o vehículos, el crecimiento acelerado de los parques eólicos obligó a la industria a buscar mecanismos para minimizar cualquier efecto sobre los ecosistemas.
En los proyectos marinos el desafío adquiere una relevancia especial debido a las rutas migratorias que atraviesan numerosas especies de aves.
Las palas de los aerogeneradores pueden alcanzar velocidades muy elevadas y, bajo determinadas condiciones climáticas o de iluminación, resultar difíciles de percibir para algunas especies.
Por ese motivo, investigadores y desarrolladores llevan años analizando distintas alternativas para reducir el riesgo de colisiones.
Cómo funcionará el experimento
La prueba será desarrollada por Ecowende, sociedad integrada por Eneco y Shell, junto con distintos institutos especializados en monitoreo ambiental y tecnología aplicada a la biodiversidad.
Las turbinas seleccionadas utilizarán el modelo V236-15.0 MW de Vestas, una de las máquinas más grandes actualmente disponibles para parques offshore.
La hipótesis que evaluarán los investigadores sostiene que una pala roja genera un contraste visual suficiente para que las aves distingan con mayor claridad el movimiento del rotor.
La elección del color no fue casual. Según explicó Line Kyndi Behrens, representante de Vestas, el rojo fue seleccionado tras analizar diferentes variables técnicas vinculadas al comportamiento térmico de los materiales, la durabilidad de las superficies y el desempeño operativo de las palas.
Durante los primeros años de funcionamiento del parque, los especialistas realizarán un seguimiento permanente mediante radares de alta precisión capaces de registrar trayectorias de vuelo en tiempo real.
Los datos permitirán comparar el comportamiento de las aves frente a las turbinas modificadas y aquellas que mantienen la configuración convencional.
Un proyecto que podría cambiar la regulación del sector
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para reducir el impacto ambiental de los parques eólicos marinos.
Además de las palas rojas, el proyecto contempla la posibilidad de detener temporalmente determinadas turbinas durante períodos de alta actividad migratoria y diseñar corredores de vuelo seguros dentro del parque.
Las empresas involucradas consideran que los resultados podrían influir en futuros procesos regulatorios.
"Muchos países están incorporando cada vez más exigencias ambientales al momento de aprobar proyectos renovables", explicó Behrens.
Por ese motivo, la industria observa con atención los resultados que surjan de esta experiencia.
Si se demuestra una reducción significativa en la cantidad de impactos, la utilización de palas con colores diferenciados podría convertirse en una práctica habitual para nuevos desarrollos eólicos.
La búsqueda de una transición energética con menor impacto ambiental
El ensayo refleja uno de los principales desafíos de la transición energética global: aumentar la producción de electricidad limpia sin generar nuevos impactos sobre los ecosistemas.
Europa viene acelerando el despliegue de energías renovables para reducir su dependencia de los combustibles fósiles y fortalecer su seguridad energética, especialmente después de las sucesivas crisis internacionales que afectaron el abastecimiento energético durante los últimos años.
En ese contexto, la industria eólica se consolidó como una de las principales fuentes de generación renovable.
Sin embargo, el crecimiento del sector también elevó las exigencias ambientales y la necesidad de desarrollar soluciones que permitan compatibilizar la producción de energía con la protección de la biodiversidad.
El experimento que comenzará en el Mar del Norte busca precisamente responder a ese desafío.
Si los resultados son positivos, una modificación aparentemente simple podría convertirse en una herramienta de alcance global para una industria que continúa expandiéndose a gran velocidad.
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