Durante años, el impacto de la minería se midió casi exclusivamente por la cantidad de empleo que generaba, el volumen de producción o las divisas que aportaba a la economía. Sin embargo, esa mirada comenzó a cambiar. Hoy, uno de los principales desafíos de la industria es dejar capacidades instaladas que perduren más allá del ciclo de vida de una mina y contribuyan al desarrollo sostenible de las comunidades donde opera.
Más allá del oro: inversión de u$s10 millones de Newmont para el futuro de Santa Cruz
La minera destinó en 2025 cerca de u$s10 millones a infraestructura, educación, salud, desarrollo productivo y fortalecimiento institucional. El 96% de los fondos se concentró en obras estratégicas, con un proyecto clave: la conexión de Perito Moreno y Los Antiguos al Sistema Interconectado Nacional.
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La experiencia desarrollada por Newmont refleja una tendencia que gana cada vez más espacio dentro de la industria minera.
Con esa lógica, Newmont Cerro Negro destinó durante 2025 cerca de u$s10 millones a programas de desarrollo comunitario en Santa Cruz, con una estrategia enfocada en infraestructura, educación, salud, fortalecimiento de proveedores, desarrollo económico, cultura y preservación patrimonial.
Del total invertido, más de u$s7,3 millones correspondieron a programas e inversiones comunitarias, u$s2,2 millones fueron canalizados mediante aportes monetarios directos y alrededor de u$s200.000 se destinaron a donaciones en especie para instituciones y organizaciones de la provincia.
Pero el dato que mejor refleja la estrategia de la compañía aparece al analizar el destino de esos recursos: 96 de cada 100 dólares invertidos durante el último año estuvieron orientados al desarrollo de infraestructura estratégica, una apuesta que busca generar condiciones para el crecimiento de largo plazo de las comunidades.
La obra que cambiará el mapa energético del norte santacruceño
El principal proyecto financiado por la empresa fue el aporte de más de u$s7 millones para la conexión de Perito Moreno y Los Antiguos al Sistema Interconectado Nacional de Electricidad.
Se trata de una obra considerada estratégica para el norte de Santa Cruz, ya que permitirá mejorar la calidad y estabilidad del suministro eléctrico para alrededor de 15.000 habitantes, además de incrementar la competitividad de la región y brindar mayor previsibilidad para futuros desarrollos productivos.
La disponibilidad de energía confiable es uno de los factores más relevantes para atraer inversiones, impulsar nuevas actividades económicas y mejorar la calidad de vida de la población. Por eso, desde la compañía consideran que este tipo de infraestructura representa una de las inversiones con mayor impacto social y económico.
Un fideicomiso para planificar el desarrollo
La estrategia también incluyó un aporte superior a u$s2 millones al Fideicomiso Municipal de Perito Moreno, destinado a financiar obras contempladas dentro del Plan de Desarrollo Estratégico Territorial, elaborado junto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
A ello se sumaron inversiones específicas para fortalecer la conectividad de la región, como la demarcación de la pista del aeropuerto de Perito Moreno, una obra que demandó cerca de u$s46.000 y que apunta a mejorar la logística y la conectividad aérea.
Los resultados comienzan a reflejarse. Según los datos difundidos por la empresa, más de la mitad de las obras financiadas mediante el fideicomiso ya fueron ejecutadas, mientras que el resto continúa en distintas etapas de desarrollo. Del mismo modo, cerca de dos tercios de las iniciativas previstas dentro del Plan de Desarrollo Territorial ya registran avances concretos.
Educación, salud y desarrollo económico
Aunque la infraestructura concentró la mayor parte de las inversiones, el programa comunitario también alcanzó otras áreas consideradas estratégicas para el desarrollo de Santa Cruz.
Durante 2025, las iniciativas educativas beneficiaron a más de 3.000 estudiantes y docentes, mientras que 44 jóvenes recibieron apoyo mediante programas de becas.
En materia sanitaria, la empresa aportó más de u$s110.000 en equipamiento médico destinado a fortalecer la capacidad de respuesta de los centros de salud locales.
El desarrollo económico también ocupó un lugar relevante dentro de la estrategia. Los programas impulsados por Newmont alcanzaron a 55 empresas proveedoras y a decenas de emprendedores locales mediante acciones de capacitación, fortalecimiento empresarial y promoción de nuevas oportunidades productivas.
A estas iniciativas se sumaron proyectos vinculados con la preservación del patrimonio cultural y la identidad regional, ampliando el alcance de las contribuciones hacia dimensiones sociales que también forman parte del desarrollo sostenible.
Más de 15.000 personas alcanzadas
En conjunto, las acciones desarrolladas durante el año beneficiaron de manera directa o indirecta a más de 15.000 personas, además de instituciones educativas, organismos públicos, organizaciones sociales y empresas de Santa Cruz.
Para María Eugenia Sampalione, directora país de Newmont Cerro Negro, el objetivo trasciende la realización de obras puntuales. "Nuestras políticas de contribuciones se fundamentan en una visión de largo alcance y una sólida gobernanza. Se centralizan en proyectos clave que permitan mejorar la calidad de vida de las personas a través de una minería sostenible. Esto se traduce en infraestructura concreta, fortalecimiento de capacidades en educación y salud y en proyectos que mejoren la diversificación económica post minería. Son proyectos que generan valor para Santa Cruz y sus comunidades", afirmó.
Una mirada de largo plazo
La experiencia desarrollada por Newmont refleja una tendencia que gana cada vez más espacio dentro de la industria minera: complementar la inversión productiva con infraestructura y programas capaces de seguir generando valor una vez finalizada la actividad extractiva.
En ese marco, las obras energéticas, la mejora de la conectividad, el fortalecimiento de la educación y la salud, el desarrollo de proveedores y la planificación territorial dejan de ser iniciativas aisladas para transformarse en herramientas de desarrollo.
La pregunta ya no pasa únicamente por cuánto aporta una mina a la economía durante su operación, sino por qué capacidades deja instaladas para el futuro. En Santa Cruz, la apuesta de Newmont apunta precisamente a eso: construir infraestructura, fortalecer instituciones y generar oportunidades que permitan que el desarrollo continúe mucho después de la minería.
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