El abrupto cambio político en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro en una intervención militar impulsada por Estados Unidos, reavivó las expectativas sobre un eventual relanzamiento de la industria petrolera del país con mayores reservas de crudo del mundo. Sin embargo, las principales compañías internacionales comienzan a marcar distancia. TotalEnergies fue una de las primeras en hacerlo de manera explícita.
TotalEnergies descarta un regreso a Venezuela: "No está en lo alto de la lista de prioridades"
El CEO de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, se mostró escéptico sobre una vuelta al país. Aseguró que reactivar la producción demandará años, reglas claras y hasta u$s 100.000 millones de inversión, y dudó de que Venezuela tenga impacto relevante en el mercado global en 2026.
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"Se necesitará un marco claro para poder invertir, y eso llevará tiempo”, subrayó el CEO de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, sobre un regreso a Venezuela.
Durante una conferencia energética en Abu Dabi, el CEO del grupo francés, Patrick Pouyanné, se mostró frío ante la posibilidad de volver a invertir en el país caribeño. “Para serles sinceros, no está en lo alto de mi lista de prioridades”, afirmó el ejecutivo, quien aclaró que la compañía “examinará la cuestión”, pero solo en la medida en que exista un marco claro y previsible para el capital privado.
Las declaraciones contrastan con el fuerte impulso político de Donald Trump, quien tras la caída del régimen chavista instó a los CEOs del sector petrolero a invertir en Venezuela para recuperar la producción de hidrocarburos. El presidente estadounidense aseguró que su gobierno tendrá control sobre las ventas de crudo venezolano y que seleccionará a las empresas estadounidenses que liderarán la reconstrucción del sector, con inversiones potenciales de hasta u$s 100.000 millones.
No obstante, desde la óptica corporativa, el diagnóstico es mucho más prudente. Pouyanné recordó que TotalEnergies se fue de Venezuela en 2022, al igual que otras petroleras occidentales, tras años de sanciones, expropiaciones y deterioro institucional. “Sé que la gente quiere apresurarse a ir allí, pero se necesitará un marco claro para poder invertir, y eso llevará tiempo”, subrayó.
Producción colapsada y reconstrucción millonaria
Los números respaldan la cautela. Venezuela producía 3,5 millones de barriles diarios hace 25 años y llegó a rozar los 4 millones de barriles por día en la década de 1970. Hoy, su producción ronda apenas 1 millón de barriles diarios, con una infraestructura severamente dañada.
“Volver a tres millones de barriles por día llevará años”, estimó Pouyanné. Y fue más allá al dimensionar el desafío financiero: “Quizás se podrían añadir fácilmente entre 100.000 y 200.000 barriles diarios, pero si pensamos en 1 millón de barriles de petróleo al día, se necesitarían u$s 100.000 millones”.
Según el CEO de TotalEnergies, el colapso productivo no se explica solo por la falta de capital, sino también por el deterioro físico de la industria. Para un verdadero resurgimiento, las empresas deberían reconstruir o reemplazar plataformas abandonadas, oleoductos con fugas, instalaciones dañadas por incendios y equipos obsoletos, además de garantizar seguridad operativa y legal para su personal.
Alineamiento con Exxon y dudas sobre el impacto en el mercado
Las declaraciones de Pouyanné lo alinean con la postura de ExxonMobil, cuyo CEO, Darren Woods, afirmó recientemente que Venezuela es hoy “inviable para la inversión”. Esa opinión generó incluso la reacción pública de Trump, pero no alteró el consenso empresarial.
En este contexto, Pouyanné puso en duda que Venezuela pueda tener un impacto relevante en el mercado petrolero global en el corto plazo. “No estoy convencido de que vaya a tener un impacto directo en el mercado en 2026”, afirmó. En un mundo que consume más de 100 millones de barriles diarios, incluso una recuperación parcial de la producción venezolana tendría efectos limitados en los precios internacionales.
Actualmente, Chevron es la única gran petrolera estadounidense que sigue operando en Venezuela, amparada por un permiso especial que la protege de las sanciones. El resto de las compañías observa el proceso con distancia, a la espera de definiciones políticas, regulatorias y contractuales.
El mensaje de TotalEnergies es contundente: el cambio político, por sí solo, no alcanza. Para que Venezuela vuelva a atraer inversiones masivas deberá ofrecer seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y reglas de juego duraderas, condiciones que hoy siguen siendo una incógnita.
“La verdad es que no es una prioridad en mi agenda”, insistió Pouyanné, sintetizando el sentir de buena parte de la industria. En un escenario global marcado por la abundancia relativa de oferta y la competencia entre proyectos, Venezuela aparece, al menos por ahora, como una apuesta de largo plazo, más ligada a expectativas geopolíticas que a decisiones inmediatas de inversión.




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