"1973, un grito de corazón"

Espectáculos

«1973, un grito de corazón» (id., Argentina, 2002-2007, habl. en español). Dir.: L. Mazure, M. Vernengo. Guión: L. Mazure, C. Polimeni; Int.: P. Anselmi, B. Molinari, J. M. Otegui.

A lo largo de cinco años, en sus ratos libres, Liliana Mazure fue haciendo esta combinación de entrevistas y escenificaciones, pensada como testimonio de una especial generación de militantes peronistas, muchos de los cuales hoy recuerdan el 25 de mayo de 1973 como el día más feliz de sus vidas. Así lo dicen, y hasta ahí llega la película. «Ese día pensé 'se acabaron nuestros problemas'», sonríe Chicha Rivero, del viejo Frente Villero Peronista, e ironiza «¡Empezaban nuestros problemas!».

Bien podría retomar alguien la posta, y hacer una segunda parte, con esos mismos testigos contando cómo la pasaron desde aquel 25 hasta el 24 de marzo de 1976. En cuanto a lo que ahora vemos, cabe decir que es cuestionable, parcial, con poco espacio para la autocrítica, pero interesante, sincero, con buen material de entrevistas y abundantes registros poco difundidos de archivos fílmicos y sonoros, y no luce oficialista.

Podía temerse esto último, considerando el discurso único que hoy se impone, y el actual cargo público de Mazure al frente del Incaa, pero la obra se mantiene limpia de esos cargos. Ni siquiera puede hablarse de abuso del puesto, ya que apenas se estrena en dos salas de cine-arte y una de cine nacional que, dicho sea de paso, sufre bastante mala proyección. Eso no evita, en cambio, algunos merecidos cargos de ingenuidad dramática (las escenificaciones son medio inocentes, aunque reproducen bastante bien el modo en que peroraban los jóvenes de entonces), e ingenuidad histórica y periodística (se obvian demasiados datos concretos, se lateraliza la información, casi nada se profundiza, y salvo Pepe Fierro, que reconoce haberse quebrado en la tortura, y Abal Medina, que hace algunas observaciones internas, todos los demás parecen idealistas impolutos, incluyendo a jefes armados como Vaca Narvaja). Superando tales objeciones, vale apreciar el aporte de esta obra a la discusión de la historia reciente, ya que pone sobre la mesa el recuerdo de un estado colectivo de ánimo, la fuerte participación de los curas y del nacionalismo católico en la formación del llamado Peronismo Revolucionario, y anécdotas casi olvidadas, como la del Operativo Cóndor (el avión llevado a las Malvinas en 1966), que aquí cuenta en detalle uno de sus participantes, Andrés Castillo, y la sublevación peronista de la Esma en 1972, sintéticamente referida por el ex guardiamarina Julio César Urien.

Quizá pueda apreciarse, también, el registro de una época en que los militantes iban gratis a la plaza, y la voz del General amenazando, en 1955, «¡Por cada uno de los nuestros que caiga, van a caer cinco de los de ellos!», grave decisión hoy cambiada por el oneroso «por cada carpa que ellos levanten, vamos a levantar seis o siete de las nuestras (cada una con su respectivo subsidio y sellito de goma)».

P.S.

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