5 de septiembre 2026 - 11:43

A 80 años del nacimiento de Freddie Mercury: la voz inmortal de Queen y su huella en la Argentina

En lo que sería su cumpleaños número 80, la figura del líder de Queen sigue tan vigente como en sus años de esplendor.

Un repaso por la historia de una de las voces más importantes de la música.

Un repaso por la historia de una de las voces más importantes de la música.

Un día como hoy nacía Farrokh Bulsara, mundialmente conocido como Freddie Mercury, uno de los artistas más icónicos, virtuosos y revolucionarios de la historia de la música y la cultura pop.

En lo que sería su cumpleaños número 80, la figura del líder de Queen sigue tan vigente como en sus años de esplendor, resonando en estadios, radios y plataformas digitales, e influyendo en varias generaciones de fanáticos alrededor del planeta.

Un origen multicultural y el nacimiento de una leyenda

Antes de transformarse en el frontman definitivo del rock, Freddie tuvo una juventud marcada por la migración y la diversidad cultural. Nacido el 5 de septiembre de 1946 en la isla de Zanzíbar (actual Tanzania), de padres parsis provenientes de la India, creció entre África y el subcontinente asiático. A los ocho años fue enviado a estudiar al internado St. Peter’s School en Panchgani, cerca de Bombay, donde comenzó a tomar clases de piano y formó su primera banda escolar, The Hectics.

En 1964, huyendo de la revolución en Zanzíbar, la familia Bulsara se instaló en Middlesex, Inglaterra. Allí, Farrokh estudió arte y diseño gráfico en el Ealing Art College de Londres, formación que más tarde utilizaría para diseñar el famoso escudo de la banda.

En 1970, tras integrar varias formaciones locales, unió fuerzas con el guitarrista Brian May y el baterista Roger Taylor, quienes tenían un grupo llamado Smile. Con su llegada, la banda no solo cambió su sonido sino también su identidad: pasó a llamarse Queen, y él adoptó definitivamente el seudónimo con el que conquistaría al mundo: Freddie Mercury. Un año más tarde, con la incorporación del bajista John Deacon, la alineación histórica quedaba sellada.

La revolución sonora de los 70 y el dominio de los escenarios

Queen irrumpió en la escena musical con su álbum debut en 1973, pero fue A Night at the Opera (1975) el trabajo que los elevó al estrellato internacional. El disco incluyó la monumental "Bohemian Rhapsody", escrita por el propio Mercury. El tema combinó ópera y rock, dominó las listas británicas durante nueve semanas consecutivas y revolucionó el concepto de los videos musicales, anticipando la enorme importancia de la imagen en la industria del entretenimiento.

La banda continuó consolidando su éxito planetario con himnos atemporales como "We Will Rock You" y "We Are the Champions", posicionándose como uno de los grupos más influyentes de los años 70. El carisma de Mercury en el escenario no tenía comparación.

Sus actuaciones en vivo —vestido con trajes extravagantes y derramando una teatralidad magnética— lo convirtieron en un verdadero maestro del espectáculo, capaz de dominar estadios repletos con una voz prodigiosa de amplio registro. Un hito insuperable de esta faceta fue su legendaria presentación en el concierto benéfico Live Aid en 1985, considerada una de las mejores actuaciones en vivo en la historia del rock.

El hito de 1981 en la Argentina: fiebre de rock y el mítico cruce con Maradona

Para la historia cultural argentina, la figura de Freddie Mercury y Queen tiene un capítulo imborrable. En febrero y marzo de 1981, en el marco de la gira de presentación de The Game, Queen desembarcó por primera vez en la Argentina. En un país convulsionado y bajo dictadura militar, la llegada de una superestrella internacional de semejante magnitud fue un evento sin precedentes que transformó para siempre la producción de shows masivos en el país.

Queen ofreció cinco conciertos históricos: tres en el estadio de Vélez Sarsfield en Buenos Aires, uno en el Estadio Mundialista de Mar del Plata y otro en el Gigante de Arroyito en Rosario. Las presentaciones desataron una verdadera fiebre popular. Pero el momento cumbre ocurrió en bambalinas y sobre el escenario de Liniers: el encuentro entre Freddie Mercury y Diego Armando Maradona.

Diego, que por entonces tenía 20 años y deslumbraba al mundo del fútbol, visitó a la banda en el camarín. Allí se tomaron fotografías que quedaron guardadas en la memoria emotiva de la cultura popular: Mercury luciendo la camiseta de la Selección Argentina de fútbol y Maradona vistiendo una remera con la bandera británica (Union Jack), en un registro único previo al conflicto de Malvinas. Acto seguido, Maradona subió al escenario de Vélez invitado por Freddie para presentar uno de los grandes éxitos de la banda, exclamando ante una multitud eufórica: “Quiero agradecer a Freddie y a los Queen por hacernos tan felices. Y ahora, 'Otro muerde el polvo'”. Aquel cruce entre dos íconos universales selló un idilio eterno entre el público argentino y la banda británica.

Los últimos años, la entereza de Freddie y un legado inmortal

El 22 de noviembre de 1991, Freddie llamó al mánager de Queen, Jim Beach, para discutir un asunto decisivo. Al día siguiente, se anunció a los medios a través de un comunicado oficial: "Siguiendo la enorme conjetura de la prensa de las últimas dos semanas, es mi deseo confirmar que padezco sida. Sentí que era correcto mantener esta información en privado hasta el día de la fecha para proteger la privacidad de los que me rodean. Sin embargo, ha llegado la hora de que mis amigos y seguidores conozcan la verdad y espero que todos se unan a mí y a mis médicos para combatir esta terrible enfermedad. Mi privacidad ha sido siempre muy importante para mí y soy famoso porque prácticamente no doy entrevistas. Esta política continuará".

El 24 de noviembre de 1991, apenas un día después de hacer pública su enfermedad y confirmar los rumores que circulaban desde hacía años, Freddie Mercury murió en su cama. Tenía, apenas, 45 años. Dejaba un legado tan grande que, aún hoy, cuesta dimensionarlo en palabras.

La última aparición pública de Mercury había sido el 18 de febrero de 1990, para la gala de los Premios Brit, en la cual se galardonó a la banda por su contribución a la música británica. En la ceremonia se apreció a un Freddie delgado y con aspecto demacrado. El discurso fue dado por Brian May, mientras que él se limitó a acercarse al micrófono para dar las gracias.

Según su pareja de ese entonces, Jim Hutton, a Freddie le diagnosticaron la enfermedad después de la Pascua de 1987. En aquella época, el cantante dijo en una entrevista que no estaba enfermo. Pese a estas negaciones, la prensa alimentó rumores debido a la apariencia de Mercury y a que Queen ya no realizaba giras ni conciertos, mientras los videos promocionales mostraban una imagen muy diferente a la conocida por todos.

Queen.

Queen.

Pese a que su salud empeoraba con el tiempo, Queen grabó el que sería el último disco de la banda con Mercury vivo, Innuendo, lanzado en febrero de 1991. Los últimos años fueron duros pero, según el baterista Roger Taylor, sirvieron para unir aún más a la banda: “Freddie estaba muy mal. Todos estábamos preocupados y pendientes de él. Intentábamos que la pasara bien. A pesar de esas circunstancias, fue un buen momento para nosotros. Tal vez uno de los mejores porque estuvimos más unidos que nunca”.

Por su parte, Brian May rememoró la devoción inquebrantable de Mercury por la música en aquellas sesiones: “Había mucha alegría, extrañamente. Freddie sufría dolores, pero podía disfrutar de lo que más le gustaba hacer. A veces eso solo duraba un par de horas, porque se cansaba mucho. Sin embargo, durante ese par de horas, lo daba todo. Cuando no podía tenerse en pie, solía apoyarse en una mesita, se bebía un vaso de vodka y decía: 'Cantaré hasta que me desangre'”.

"The Show Must Go On" y "These Are The Days Of Our Lives" son dos canciones emblemáticas del disco Innuendo, la primera compuesta por May y la segunda por Taylor. Son quizás el regalo de despedida más hermoso que pudieron haberle hecho a Freddie quien con su voz, poderosa hasta el final, las convirtió en un legado eterno para todos aquellos que disfrutaron, disfrutan y seguirán disfrutando de su arte. A 80 años de su nacimiento, el eco de su voz inextinguible sigue demostrando que, tal como él cantó, el show debe continuar.

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