A Miguel Angel lo atesoran museos y pocos privilegiados

Espectáculos

El momento más importante del arte de Occidente ha sido el Renacimiento en Italia (1450-1550). En las Artes Visuales se destacan Leonardo, Miguel Angel y Rafael. Sus obras solamente las vemos en museos, ya que prácticamente no las hay en manos privadas, salvo algunas en la colección de la Reina de Inglaterra, o el «Codex Leicester» (cuaderno manuscrito de Leonardo Da Vinci), comprado en 30,8 millones de dólares por Bill Gates en 1994.

Además de la «Santa Rufina» atribuida a Velázquez, hace diez días se vendió en Londres un retrato de Rafael en casi 40 millones de dólares, el segundo mayor precio alcanzado por una pintura antigua, luego del récord de 70 millones pagados hace unos años por una obra temprana de Rubens. La obra de Rafael era propiedad de un conocido marchand de Nueva York, que lo compró en no más de 500 dólares hace más de treinta años. Se trata del retrato de Lorenzo el Magnífico, gran personaje del Renacimiento. Este miembro de la familia Medici, como estadista llevó a Florencia a su esplendor, apoyado por las ideas y pensamiento de Nicolás Maquiavelo. Como gran mecenas que también fue, Lorenzo fue el que le dio todas las facilidades al Miguel Angel Buonarotti adolescente para que conociera las grandes obras de escultura clásica que se encontraban en el jardín de los Medici.

Miguel Angel (1475-1564) nunca quiso ser pintor; sus pasiones eran la escultura, la poesía y la arquitectura. Pero quiso el destino que algunas de sus pinturas sean las más importantes del arte universal, como las que realizó en la Capilla Sixtina o la conocida como el «Tondo Doni», que es considerada su primera pintura. Representa a la Sagrada Familia y fue regalo de casamiento de Angelo Doni. Hoy la podemos disfrutar en la Galería de los Uffizi (la palabra galería que se usa para las salas de arte que exhiben pinturas y esculturas proviene de estos corredores que crearon los Medici para desplazarse desde su hogar en el Palacio Pitti hasta sus oficinas, que es donde hoy se encuentra el gran Museo; en ellos colgaban las mejores obras de su colección).

Con 13 años, Miguel Angel ingresa al taller de Ghirlandaio, entonces el más reputado maestro de Florencia. Quien quería estudiar con él debía pagarle, en cambio, Miguel Angel logró que el maestro le pagara un salario por trabajar con él. Allí colaboró en los frescos que realizaban el maestro y sus discípulos y, ya a los 16 años, sabemos de dos esculturas realizadas y de sus estudios del cuerpo humano en los depósitos de cadaveres. Le encargan una escultura de un Cupido al estilo clásico y la realiza. Luego esa obra aparece en Roma y es vendida a un Cardenal como escultura romana del siglo II a.c. Cuando alguien le cuenta la historia al estafado comprador, en vez de enojarse, sólo pide conocer al autor. Es así como Miguel Angel parte a Roma, donde a los 24 años realiza su obra de mayor ternura que es la «Piedad» y que, curiosamente, es su única obra firmada. Como se sabe, se la puede disfrutar en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, donde Miguel Angel también realizó trabajos como arquitecto.

  • David

    Tras cuatro años en Roma, vuelve a Florencia, donde le dan un pedazo de mármol único y magnífico; con él realiza el «David», imponente figura de 4,34 metros. que es considerada el símbolo de la perfección del cuerpo humano y se puede ver en la Academia de Florencia. Lo llama el Papa Julio II para encargarle el que sería su mausoleo, con más de 40 esculturas, y en el cual el artista trabajó 40 años, pero tan solo realizó tres esculturas, entre ellas el imponente «Moisés», al que según se dice, Miguel Angel le pegó un martillazo en la rodilla y le dijo «Parla», como manifestando que hablar era lo único que le faltaba a su obra.

    Cuando le encargan pintar la cúpula de la Capilla Sixtina, el artista se niega y el Papa lo amenaza con excomulgarlo. Finalmente realiza la obra durante cuatro años y sin ayudantes. Esta joya del arte acaba de recuperar su esplendor y colorido gracias a unas complejas limpieza y restauración financiadas por una compañía japonesa. Ahora se lucen los colores que estaban opacados por años de humo y mal mantenimiento.

    Cuando cuenta con 60 años, es el Papa Clemente VII quien le encarga terminar la pintura de la capilla y allí, durante ocho años, realiza la gran pintura del «Juicio Final».

    Cada tanto aparece algún estudio que intenta atribuir a alguna pequeña escultura la autoria de Miguel Angel, pero en el mercado lo único que aparece son dibujos acuarelados de pequeñas dimensiones (20x20 cm). En la última década, tan solo se han vendido cuatro de ellos en valores que fluctúan entre 500.000 y 12 millones de dólares de acuerdo a la seguridad de atribución que se tiene de ellos. Sin duda, en el futuro aparecerán algunas obras que luego de ser investigadas pasarán a ser de su autoría.

    Miguel Angel vivió hasta los 88 años, algo inusual para un hombre de su época. Uno de los libros más amenos sobre un artista es el de Irving Stone titulado «La agonía y el éxtasis», que cuenta en forma novelada la vida de Miguel Angel y que ha servido de base para una película del mismo nombre de 1965, con Charlton Heston y Rex Harrison que es memorable.
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