13 de diciembre 2000 - 00:00

Adiós a Tito Gómez, "el Cordobés"

Tito Gómez
Tito Gómez
(13-12-00) Los restos del comediante Tito Gómez, «el Cordobés», quien murió el pasado lunes a la edad de 80 años, serán despedidos hoy en el cementerio de la Chacarita. Infaltable «tercero en discordia» en las comedias del sello Lumiton, aún se recuerda su programa radial «Soldado Gómez Tito, cordobés y conscripto», que siempre terminaba con la frasecita: «Que aquí, al que se enoja... mejor es doblar la hoja».

De voz burlona y nasal, y afirmando su tonadita mediterránea, Tito Gómez, hijo de un médico y profesor universitario, y sobrino de un juez y un intendente, se había escapado de su casa a los 16 años. A los 19 entró al cine como extra y empezó a hacer carrera en «Y mañana serán hombres», donde aparece junto al «Pato» Rafael Carret (en otra película, «El más infeliz del pueblo», aparece junto a Eva Duarte), hasta que en 1942 se afirmó en el sello Lumiton, como el típico entrometido de la pareja protagónica, ya sea en el papel de hermanito, yerno o inesperado pretendiente.

Así se lo puede ver, y disfrutar, junto a María Duval-Ricardo Passano, y sobre todo junto a Mirtha Legrand-Roberto Airaldi, o la Legrand-Juan Carlos Thorry, y también Enrique Serrano-Thilda Thamar y Su-sana Freyre-Roberto Escalada, en delicias como «El espejo», «Casi un sueño», «La pequeña señora de Pérez», «La señora de Pérez se divorcia», «Adán y la serpiente», «Novio, marido y amante», etcétera.

Tuvo un protagónico en 1944, «Se rematan ilusiones», graciosa burla de Mario Lugones a la burocracia que impide el crecimiento de la industria nacional, y tuvo también un quiebre: en 1948 el todopoderoso Alejandro Apold le prohibió la co-media «Angeles de uniforme», que el propio Gómez interpretaba y producía.

Eso lo llevó a trabajar en México, junto a su segunda mujer, la hermosa Linda Cristal, quien después haría carrera en Hollywood. A fines de los '50 volvió al cine argentino, triunfó en la radio, también dirigió televisión en Córdoba («Un criollo con sotana») y hasta llegó a ser director de Cultura en Formosa.

Su última aparición en cine fue «Patolandia nuclear», 1978, con el compañero de juventud Rafael Carret. Soñaba hacer una historia «para niños grandes», «Imposible ignorar el cielo». No pudo concretarla como película y entonces la convirtió en libro. Precisamente este fin de semana iba a presentarlo, en un centro cultural de Córdoba.

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