31 de julio 2003 - 00:00

Agrada, pero no es "La noche americana"

Escena del film
Escena del film
«Irma Vep» (Francia, 1996, habl. en francés). Dir.: O. Assayas M. Cheung, N. Richard, J.P. Leaud, L. Castel, D. Faysse, B. Ogier, A. Khanjian, A. Basler.

Según el gusto de cada espectador, ésta puede ser una obra maestra de cine dentro del cine, o una película simpática, llena de guiños autorreferenciales a la situación del cine francés y la adoracion al cine de Hong Kong de mediados de la década del '90.

«Irma Vep»
tiene un punto a su favor que no puede disgustarle a nadie: la posibilidad de ver a la hermosísima Maggie Cheung deambulando por ahí con el traje de gata de la supervillana que da su nombre al film (anagrama de vampira, como en el serial mudo que están tratando de volver a filmar en la película dentro de la película). Pero, por otro lado, dan ganas de ver más a Maggie haciendo de Irma Vep, y de que los personajes hablen un poco menos. Evidentemente, todo no se puede.

También da gusto volverlo a ver a Jean-Pierre Leaud, el niño mimado de Truffaut. Leaud encarna a un director de cine en crisis (el actor no puede interpretar un personaje que no esté en crisis, una constante en su carrera desde «Los 400 golpes»), que quiere hacer una remake del legendario serial mudo «Les Vampires». Convencido de que es imposible encontrar una actriz francesa con la fuerza de la mítica Musidora para encarnar a la ultravillana Irma Vep, trae de Hong Kong a la superestrella china del cine de acción Maggie Cheung (la heroína de «Supercop» y «Moon Warriors», que luego de «Irma Vep» se dedicó más de lleno a films de arte como «Con ánimo de amar» de Wong Kar Wai). El hecho de que Maggie Cheung no hable una palabra de francés no le importa en lo más mínimo al atribulado cineasta, y en cambio sirve para apoyar largas discusiones con periodistas que sostienen que John Woo es el futuro del cine, y que el cine francés está agonizante.

Todo esto es muy bonito y pintoresco, igual que ciertas pasiones desatadas en el rodaje y algunos comportamientos excéntricos, pero la verdad es que esto no es «La noche americana», y faltan resortes dramáticos -o incluso cómicos-que vuelvan más sustanciosa la confrontación de estilos cinematográficos y culturas hacia donde parece querer apuntar Olivier Assayas, el director de esta película.

Incluso en un plan menos exigente, más tomas de Maggie actuando en el film dentro del film no hubieran venido nada mal, ya que son los momentos más atractivos plásticamente. Sin embargo, como con el paso del tiempo (a la Argentina llega con siete años de atraso), más y más voces han proclamado lo genial de este producto, no estaría de más apreciarlo en pantalla ancha, experiencia que quizá pueda aportar algún elemento adicional perdido en las visiones en VHS o DVD.

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