La cantante británica Amy Winehouse compareció en una corte de Londres, en el marco de un juicio en el que se la acusa de haber golpeado a una admiradora tras una actuación en una gala benéfica.
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Winehouse, quien recientemente se divorció de su marido, el productor de videos Blake Fielder-Civil, se presentó a declarar en el Tribunal de Westminster, en el centro de la capital británica, tras haber pasado unas largas vacaciones en la isla caribeña de Santa Lucía.
La cantante fue rodeada por fotógrafos y periodistas al ingresar a la corte.
Durante el juicio, que podría durar dos días, la vocalista se defendió de las acusaciones de Sherene Flash, que sostiene que la cantante le propinó un golpe en el ojo derecho cuando le pidió fotografiarse con ella al término de su actuación en un baile benéfico celebrado en septiembre de 2008 en la capital británica.
La solista, ganadora de cinco premios Grammy, cobró notoriedad en los últimos meses no por su carrera profesional, sino por sus problemas sentimentales y sus adicciones a las drogas y el alcohol.
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