8 de junio 2004 - 00:00

"Aplausos", un musical luminoso

Claudia Lapacó y Paola Krum: las rivales de «Aplausos», nuevo musical de Alejandro Romay en «El Nacional».
Claudia Lapacó y Paola Krum: las rivales de «Aplausos», nuevo musical de Alejandro Romay en «El Nacional».
«Aplausos» de B. Comden y A. Green. Música: C. Strouse. Letras: L. Adams. Dir. Gral.: A. Zanca. Dir. Mus.: G. Gardelín. Int.: C. Lapacó, P. Krum, M. Habud, R. Catarineu, L. Kerz, J. C. Puppo. Coreog.: G. Zajac. Vest.: F. Luca. Esc.: J. Ferrari. (Teatro «El Nacional»).

Estrenada en 1970 en Broadway, «Aplausos» tiene entre sus principales atractivos un vigoroso personaje central, Margo Channing (diva del espectáculo tan egocéntrica como temerosa de la vejez) y un guión que rinde homenaje al film «La malvada» que protagonizaron Bette Davis y Anne Baxter.

A tantos años de su debut en Buenos Aires (se estrenó en 1972 con Libertad Lamarque y Marta González) una de las mayores incógnitas de esta rentrée tenía que ver con la vigencia de la pieza, cuya puesta en escena y dirección general quedó a cargo de Alicia Zanca y la producción general de Alejandro Romay.

La directora contó con dos excelentes actrices para el entramado de celos, rivalidades, chantajes y movidas de piso que se va entretejiendo entre la consagrada Margo (Claudia Lapacó) y la ascendente Eva (Paola Krum) su joven y ambiciosa rival. Ambas actrices juegan a ser las dos caras de la misma moneda, ya que Margo termina reconociendo en Eva muchas de las maniobras que ella misma utilizó en sus inicios para ser una estrella.

Con buen criterio Zanca reforzó la acción dramática de esta comedia, permitiendo que los conflictos de sus protagonistas ganaran en complejidad y temperatura, aun cuando la historia narrada se desarrolle a un ritmo vertiginoso. Las dos horas de espectáculo pasan volando gracias a un ajustado equilibrio entre actuación, baile y canto, y a que esta nueva versión rinde un colorido y brillante homenaje a la estética setentista (mucho acrílico, arte pop y retratos a lo Andy Warhol) que llena el ojo del espectador. Vestuario, escenografía y luces generan una explosión de color, diseñada con impecable criterio artístico.

La apuesta es a fondo y superatodos los riesgos como el de instalar en escena imágenes decididamente kitsch, a medio camino entre la broma y el homenaje. Sirva de ejemplo la escena en casa del dramaturgo, con fondo de paisaje nevado, que parece extraída de una película de Doris Day.

Lapacó
y Krum llevan adelante sus personajes con naturalidad y convicción, y todo el elenco parece disfrutar de lo que hace. Desde el simpático peluquero gay (Nicolás Scarpino), hasta la chica que sueña con un gran papel (muy buen trabajo de Romina Groppo) pasando por el paciente novio de Margo (Miguel Habud) y su colorido entorno de amigos y colaboradores, entre los que se destacan Roberto Catarineu, Luz Kerz y Juan Carlos Puppo, no hay figura que pase inadvertida. Aun sin contar con canciones especialmente pegadizas, «Aplausos» transporta al espectador a un mundo de ilusión, rodeado del encanto de otros tiempos y con personajes que nunca perderán su fascinación. Criaturas vulnerables, fantasiosas, con un ego demasiado grande.

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