Por una serie de factores, entre los cuales el precio de venta al público no es el menor, el formato Blu-ray no logra despegar en el mercado del entretenimiento hogareño, representando tan sólo 5% de las ventas de discos ópticos -otro 95% lo constituyen los DVD estándar- y recibiendo todo tipo de críticas. Entre los últimos argumentos en contra figura uno realizado recientemente por Steve Jobs, presidente y factótum de Apple, quien lo definió como «una bolsa de dolor», por todas las dificultades que suscita, lo que ha llevado a Apple a ni siquiera considerar su inclusión como parte de sus nuevas computadoras portátiles, una jugada que parece más una declaración de principios, respecto de la estrategia de la compañía, que un acta de defunción del formato.
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De acuerdo con Apple, el futuro se dirige hacia un entretenimiento sin soportes físicos, en el que los consumidores deberán bajar de Internet las series o películas que deseen ver en su hogar, lo que va directamente en contra de la estrategia adoptada en Hollywood. Ya más de 60% de las ganancias que genera un determinado film se obtienen de la venta directa de los mismos a través de algún tipo de disco, y la propia opción por el Blu-ray, en detrimento del HD DVD -un formalasto mucho mejor desarrollado y compatible con la tecnología del DVD estándar-, respondió más a una estrategia de ventas futuras que a una decisión tecnológica, ya que la incompatibilidad entre el Blu-ray y el DVD, en teoría y con la difusión de la televisión de alta definición, forzaría a los consumidores a volver a renovar completamente sus colecciones de películas y series, del mismo modo que ocurrió con el paso del VHS al DVD.
Pero el Blu-ray sigue sin mostrar síntomas de poder imponerse, e incluso se han registrado numerosos problemas de mal funcionamiento, cuando nuevas normas de seguridad de los discos inutilizan los aparatos reproductores más antiguos, que deben actualizarse vía Internet, o manualmente cuando se carece de la posibilidad de conectar el reproductor con la red.
Las posibilidades de acceso al entretenimiento se han multiplicado, muchas veces en detrimento del propio Blu-ray, pero nada parece, hasta el momento, llegar a cubrir las expectativas de potencialidad que el DVD le dio a los estudios cinematográficos y sus alrededores. Y eso es todo un dilema para la industria.