2 de septiembre 2003 - 00:00

Arquitectos "instalan" obras en Bellas Artes

La semana pasada se inauguró en el Museo Nacional de Bellas Artes la muestra «Pensarconstruir-enseñar». El subtítulo La estética de la movilidad, alude a la propuesta de los participantes, todos ellos arquitectos de la joven y mediana generación. Son veintiocho profesores de talleres de la Facultad de Arquitectura de la UBA, que presentan instalaciones con textos y fotos de obras.

Los diversos grupos realizaron sus proyectos en módulos de 1.80 x 0.90 x 0.30 m., siguiendo los planteos de los curadores, Hernán Bisman, Ricardo Blinder, Roberto Busnelli, Flavio Janches, Claudio Robles y el autor de esta nota.

Sobre su propuesta, por ejemplo, el arquitecto Antonio Ledesma señala: «Por un lado los hechos cristalizados, del enseñar y el hacer -de la teoría y la praxis-, están representados en dos imágenes unitarias de contenido múltiple. Además, el pensar en su acepción más abstracta es la luz, las maquetas de acrílico que no tienen definición material, ni precisión constructiva, pero sí de hecho arquitectónico.»

Las propuestas que se exhiben continúan las ideas de lo expuesto en la IX Bienal de Arquitectura de Buenos Aires (diciembre 2001), que se llamó «De la cibercultura a la representación de la arquitectura», que implicó un nuevo modo de representación del la arquitectura, y el matrimonio arte y tecnología. El interés residía en la tensión, e incluso la contradicción, entre los diversos niveles de realidad y virtualidad que coexisten en una misma ciudad. Los frutos de la alianza entre estética y tecnología, han servido como un poderoso e ilimitado medio de creación, ya que abarca no sólo el campo de las artes visuales sino también el de la arquitectura, por ello nos referimos a la estética de la movilidad.

Las tecnologías surgieron como infraestructura y nuevo territorio de comunicación, de sociabilidad, de organización, pero también de información y creatividad. Desde el punto de vista sociocultural, la representación es el sistema o conjunto de manifestaciones por cuyo intermedio una sociedad, a través de las imágenes y los símbolos que crea y mantiene, materializa los modelos de comportamiento que forja o propone. Los objetos e ideales por los que se moviliza y expresa, sus modos de vivir y pensar, su concepción del mundo, sus creencias y valores, se ven registrados en cada propuesta. La arquitectura integra, por cierto, ese sistema, y puede afirmarse que ayudó a establecerlo, que es cofundadora de él: no hay sociedad humana sin territorio, no hay territorio sin hábitat, no hay hábitat sin la acción siquiera elemental de la arquitectura.

Pero hoy, para lograr un espacio de proporciones humanas, el arquitecto ha de determinar y luego controlar las condiciones que originan los modelos a través de los cuales desarrollamos nuestra vida en la ciudad y, por lo tanto, la vida de la ciudad. En este contexto, la arquitectura no debe renunciar a la realización ética pero tampoco a la imaginación estética, dos fuerzas que han de responder a cada comunidad, a cada país, a cada región, sin perder por ello de vista la época en que se desarrollan.

• Puente generacional

La presente muestra traza un puente entre los maestros de la arquitectura argentina (como Alvarez, Solsona y Testa), y esta nueva generación. Creemos que este grupo viene impulsando la creatividad y la enseñanza para que la Argentina que hoy integramos, asuma el lugar que le corresponda por el nivel y la profesionalidad de sus arquitectos y artistas. Para estas investigaciones, a nivel internacional fueron un antecedente muy importante los proyectos vinculados al espacio urbano en las reflexiones y las obras del Grupo Fluxus (Alemania) en los años '50. Después los grupos italianos, Archigram, Archizoom, UFO, que expusieron sus proyectos urbanos a través del lenguaje del arte.

Es fundamental mencionar al artista alemán
Joseph Beuys, para quien la esencia del hombre es la innata capacidad de crear y la participación activa y directa en la marcha de la sociedad que integra. Si «cada hombre es un artista -como afirmaba Beuys-, cada artista es también un ciudadano». Y lo es primordialmente, porque cada hombre es en primer lugar el producto y el productor de la sociedad en la que vive. Beuys vaticinaba el renacimiento de la humanidad a través del arte y la arquitectura, es decir, con la movilización de aquella energía creadora que cada hombre, según reiteraba, trae al mundo. Esa fuerza poderosa debía impulsar la transformación de las sociedades en lo político, lo económico y lo cultural, venciendo obstáculos y fronteras.

Desde la literatura, nos inspiran palabras como las de
Italo Calvino en «Las ciudades invisibles». «Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también cambios de palabras, de deseos, de recuerdos. Mi libro se abre y se cierra con las imágenes de ciudades felices que cobran forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las ciudades infelices.»

• Le Corbusier

Le Corbusier, el gran maestro suizo-francés, había traído a Buenos Aires un lema: Liberarse de todo espíritu académico. Fue el discurso con el que subyugó e irritó a sus colegas de Europa y otras latitudes, a partir de 1920, cuando empezó a publicar en la revista «L'Esprit Nouveau», de París, los artículos - verdaderos manifiestos-que recogería en «Hacia una arquitectura», en 1923. Achille Bonito Oliva se apoyó en su «Ciudad Radiante» para su muestra en la reciente II Bienal de Arte de Valencia. «Arquitecturar es poner en orden. ¿Poner en orden qué? Funciones y objetos. Ocupar el espacio con edificios y caminos. Crear receptáculos para abrigar al ser humano y comunicaciones útiles para que los hombres se encuentren». Involucró solidariamente, desde luego, en una sola noción, a la arquitectura (bellas artes) y al urbanismo: «Arquitectura en todo, urbanismo en todo».

«Buenos Aires se me apareció como el lugar del urbanismo en la época contemporánea - dijo -. Un día, bajo mi primera visión de la ciudad extendida al borde del río, construí lo que podría ser Buenos Aires sin un civismo ardoroso y clarividente, sino con una razón imperiosa que suscitara las energías necesarias. Sentí profundamente que esas energías iban a alzarse muy pronto, y que ha sonado allí (en Buenos Aires) la hora de la arquitectura». Esto lo señaló el gran artista-arquitecto Le Corbusier a principios de los años '30.

No pretendemos hacer una revisión exhaustivade todas las manifestaciones que anticipan la ciudad re-visitada por los arquitectos de la muestra, pero no podemos dejar de mencionar las obras del reconocido fotógrafo
Andreas Gursky que expuso en la I Bienal de Arte de Buenos Aires. En sus obras Gursky, que obtuvo el Gran Premio, reflexionaba sobre el ritmo de la actividad humana y el anonimato en la grandes ciudades postindustriales, que se puede apreciar hasta el mes próximo en Bellas Artes.

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