21 de abril 2003 - 00:00
Art Basel viaja de Europa a Miami
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Samuel Keller
Periodista: ¿Cuál fue el resultado de la primera Art Basel en Miami?
Samuel Keller: Fue la feria más importante de toda la historia de América, con la participación de las mejores galerías de EE.UU., Latinoamérica y Europa y la visita de curadores, críticos, artistas y, sobre todo, 50 grupos pertenecientes a las asociaciones de amigos de diversos museos del mundo, como el MoMA de Nueva York, el Guggenheim, el Reina Sofía o el Museo de Arte Contemporáneo de México, que están integradas por grandes coleccionistas y convirtieron la feria en un punto de encuentro muy importante.
P.: ¿Cuántas galerías participaron?
S.K.: 160 galerías internacionales.Ahora se está haciendo una nueva selección para la próxima feria y el 90% de las galerías que participaron en la edición 2002 regresarán en 2003. Hay 500 pedidos para participar en la feria, pero el comité de selección es muy estricto y es más pequeña que la de Basilea, que exhibe 250 galerías y 900 aspiran a ingresar. No existe otra feria en el mundo que tenga esta demanda.
P.: ¿Considera Art Basel de Miami más importante que Art Chicago?
S.K.: Si. La diferencia la establece la calidad de las galerías que participan, que no van a otras ferias, y la calidad de las obras expuestas, que atrae a gente de los museos y coleccionistas.
P.: La feria de Suiza es famosa por los Picasso o los Matisse con calidad museística, ¿en Miami se ven ese tipo de obras?
S.K.: Miami tiene la misma excelencia que Basilea. Una es más contemporánea y la otra más clásica; una es más americana, con arte del norte y del sur, y la otra más europea. El concepto es diferente. La feria tiene tres pilares: la feria en sí de las galerías, los espacios satélites y los acontecimientos paralelos. Es una nueva experiencia, como si fuera un festival. Hay contenedores decorados por excelentes arquitectos en la playa para el arte de los jóvenes; la Biblioteca Pública se transforma en un enorme espacio de exhibición de video; hay intervenciones artísticas en los parques, en los arboles, en la playa; y hay exposiciones paralelas en los museos, espacios alternativos para la música, la moda y otros acontecimientos, como las visitas matutinas a colecciones privadas.
P.: ¿Puede afectar su convocatoria la pérdida de glamour de EE.UU. durante la guerra?
S.K.: La feria es por definición un acontecimiento internacional que no se ciñe a temas nacionales y el mundo del arte debe ayudar a que la gente se una y no a que se desuna. Es cierto, en tiempos de guerra la gente es más precavida para viajar, pero los profesionales y los coleccionista bajo ningún concepto se van a perder Art Basel. No hubo ninguna cancelación y tenemos récords de demandas. El arte crea un ámbito de comprensión donde se pueden intercambiar ideas y forjar alianzas.
P.: El año pasado fue una sola galería argentina, Ruth Benzacar, ¿habrá otras en la próxima feria?
S.K.: No lo sé, el comité de selección está en receso.
P.: ¿Cuánto cuesta el metro de un stand?
S.K.: En Miami cuesta 370 dólares el metro para las galerías, Basilea es más barata porque Europa es menos cara que EE.UU.. La sección NOVA tiene menor precio y lo más barato son los containers, que cuestan 6.000 dólares, pero son espacios de mucha visibilidad, se les da una importancia especial para que los visite el 100% de la gente. En estos precios está incluido el montaje, los catálogos que se distribuyen en todo el mundo y las campañas de comunicación y de publicidad que cuestan 1 millón de dólares al año.


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