21 de abril 2003 - 00:00

Art Basel viaja de Europa a Miami

Samuel Keller
Samuel Keller
Con una jugada estratégica, Samuel Keller, director de Art Basel, la feria más importante del mundo por su excelencia y el elevado monto de sus ventas, inauguró en diciembre pasado una nueva feria en Miami, enclave donde le reunió el arte y los galeristas y coleccionistas de Europa, EE.UU. y Latinoamérica.

La semana pasada, Keller visitó por primera vez Buenos Aires con el objetivo de promover su ambicioso proyecto transnacional, conocer el arte argentino y tomarle el pulso al mercado local. La efervescencia cultural de la ciudad lo sedujo, pero Art Basel es una feria de costo elevado y al parecer, las galerías argentinas que hoy venden obras que rondan los 500 dólares nunca podrían participar, ni mucho menos los artistas que ni siquiera tienen galerías.

Sin embargo, la feria tiene diferentes programas, como containers en la playa con costo reducido para los jóvenes, Keller habló con este diario de estas posibilidades y aclaró: «'The New York Times'» califica a Art Basel como 'las olimpíadas del mundo del arte' y los principiantes no participan en las olimpíadas. Pero somos concientes de que en ciertos países latinoamericanos no existen estructuras institucionales, por eso en hay espacios sin fines de lucro que son gratuitos y estamos buscando un grupo de artistas que pueda representar a Argentina. Serán nuestros invitados».

Además de convocar patrocinios poderosos como el de la banca suiza, el secreto de Art Basel es sorprender cada año con nuevos programas y diseños que luego son copiados por la competencia. «No descansamos nunca», dice Keller. Consultado sobre el éxito de Miami, que dejó en sombra otras ferias hoy consideradas conservadoras, lo atribuye a la creación de un nuevo concepto de acontecimiento.

Con 33 ediciones suizas en su haber y una en EE.UU., que se atrasó un año su inauguración por los atentados del 11 de setiembre, el director de Art Basel calcula que el rumbo político no afectará la nueva edición de diciembre, y cuenta que «como dicen los latinoamericanos que viven allí: lo bueno de Miami es que está tan cerca de EE.UU.».

Periodista
: ¿Cuál fue el resultado de la primera Art Basel en Miami?

Samuel Keller: Fue la feria más importante de toda la historia de América, con la participación de las mejores galerías de EE.UU., Latinoamérica y Europa y la visita de curadores, críticos, artistas y, sobre todo, 50 grupos pertenecientes a las asociaciones de amigos de diversos museos del mundo, como el MoMA de Nueva York, el Guggenheim, el Reina Sofía o el Museo de Arte Contemporáneo de México, que están integradas por grandes coleccionistas y convirtieron la feria en un punto de encuentro muy importante.


P.:
¿Cuántas galerías participaron?

S.K.: 160 galerías internacionales.Ahora se está haciendo una nueva selección para la próxima feria y el 90% de las galerías que participaron en la edición 2002 regresarán en 2003. Hay 500 pedidos para participar en la feria, pero el comité de selección es muy estricto y es más pequeña que la de Basilea, que exhibe 250 galerías y 900 aspiran a ingresar. No existe otra feria en el mundo que tenga esta demanda.


P.:
¿Considera Art Basel de Miami más importante que Art Chicago?

S.K.: Si. La diferencia la establece la calidad de las galerías que participan, que no van a otras ferias, y la calidad de las obras expuestas, que atrae a gente de los museos y coleccionistas.


P.:
La feria de Suiza es famosa por los Picasso o los Matisse con calidad museística, ¿en Miami se ven ese tipo de obras?

S.K.: Miami tiene la misma excelencia que Basilea. Una es más contemporánea y la otra más clásica; una es más americana, con arte del norte y del sur, y la otra más europea. El concepto es diferente. La feria tiene tres pilares: la feria en sí de las galerías, los espacios satélites y los acontecimientos paralelos. Es una nueva experiencia, como si fuera un festival. Hay contenedores decorados por excelentes arquitectos en la playa para el arte de los jóvenes; la Biblioteca Pública se transforma en un enorme espacio de exhibición de video; hay intervenciones artísticas en los parques, en los arboles, en la playa; y hay exposiciones paralelas en los museos, espacios alternativos para la música, la moda y otros acontecimientos, como las visitas matutinas a colecciones privadas
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P.:
¿Puede afectar su convocatoria la pérdida de glamour de EE.UU. durante la guerra?

S.K.: La feria es por definición un acontecimiento internacional que no se ciñe a temas nacionales y el mundo del arte debe ayudar a que la gente se una y no a que se desuna. Es cierto, en tiempos de guerra la gente es más precavida para viajar, pero los profesionales y los coleccionista bajo ningún concepto se van a perder Art Basel. No hubo ninguna cancelación y tenemos récords de demandas. El arte crea un ámbito de comprensión donde se pueden intercambiar ideas y forjar alianzas.


P.:
El año pasado fue una sola galería argentina, Ruth Benzacar, ¿habrá otras en la próxima feria?

S.K.: No lo sé, el comité de selección está en receso.


P.:
¿Cuánto cuesta el metro de un stand?

S.K.: En Miami cuesta 370 dólares el metro para las galerías, Basilea es más barata porque Europa es menos cara que EE.UU.. La sección NOVA tiene menor precio y lo más barato son los containers, que cuestan 6.000 dólares, pero son espacios de mucha visibilidad, se les da una importancia especial para que los visite el 100% de la gente. En estos precios está incluido el montaje, los catálogos que se distribuyen en todo el mundo y las campañas de comunicación y de publicidad que cuestan 1 millón de dólares al año.

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