17 de junio 2003 - 00:00
Arte y diseño de moda se alían en valiosa muestra
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Es el caso de Juan Genovés (Valencia, 1930), con sus tradicionales hombrecitos caminando sobre una capa de tela endurecida. Una textura de algunos jeans, casi rígida, debajo de la cual un can can acampanado abulta la tela verde elegida. El hombre aparece aquí nuevamente en su desamparo y soledad, en su ignorancia y su temor, en su fragilidad y su indefensión. Figuras diminutas son las de los seres que Genovés incluye en su traje. Denotan la vastedad de la amenaza que pende sobre los seres humanos, y las muestra juntas, sin rumbo aparente ni motivo explícito, por espacios desiertos.
•Navarro
Otro valenciano, Miquel Navarro (1945), sobre un vestido exageradamente largo, se propuso representar una gran orgía, y el diseñador la reinterpretó, acortándola a la medida de una especie de chaqueta abrigo, con fuerte aspecto más militar, pero que representa los genitales entremezclados de un hombre y una mujer. La obra de Agustín Ibarrola (Bilbao, 1930) despliega colores, ojos y telas cortadas a modo de parches: elementos con los que representa un espantapájaros.
Se destaca en la entrada del Museo el diseño de Manolo Valdés (Valencia, 1942). Utiliza dos telas en semicírculo, en blanco y negro, vinculadas a una escultura de grandes dimensiones (alrededor de 25 metros de altura), que está preparando para la plaza principal de Valencia.
Las pequeñas síntesis ( múltiples) representan a la «Dama de Elche», una escultura ibérica del siglo III, del yacimiento alicantino de Elche, que por sus formas adquirió gran atractivo y se convirtió en ícono del ideal femenino. Esta pieza emblemática de la arqueología española, que integra el acervo del Museo Arqueológico de Madrid, se ha convertido en un símbolo político y estético de la identidad ibérica. La propuesta de Valdés es uno de los casos ejemplares de esta muestra, resultado del encuentro entre artista y diseñador.
Valdés tuvo tres diálogos - en Nueva York, en Valencia y en Madrid -, con Manuel Fernández, quien señaló «Lo bueno de la conjunción arte - diseño en esta obra es que nadie sabía de antemano qué iba a pasar».
No podemos dejar de señalar que Valdés, que expuso en Buenos Aires en 2000, y vive y trabaja en Nueva York, es hoy uno de los más reconocidos artista españoles. Urculo, (Santurce, 1938-2003), que lamentablemente falleció hace dos meses, siempre muy influenciado por el arte del Japón, donde estaba trabajando, diseñó un espléndido kimono. Labios y dientes ampliados fotográficamente se destacan en la parte inferior de la obra de Jaume de Laiguana, seudónimo de Jaume López (Barcelona, 1966). Creó un equipo de diseñadores y artistas que se integra a las tendencias estéticas más actuales. José Ibarrola (Bilbao, 1955) juega con los azules en un diseño muy refinado que parece una instalación minimalista.
Los dieciséis más jóvenes se presentaron en la sede del Museo Monserrat, Eva Davidova (Sofía, Bulgaria, 1969), es una creadora talentosa que realizó el ángel piersing (perforado): un eje central de anillos del que se desprenden dos mangas con alas. La artista búlgara lleva muchos años en España, donde estudió en la Universidad Complutense de Madrid. Cristina Duclos despliega sobre un fondo blanco, un motivo de flores que recuerdan los viejos bordados de los mantones de Manila.




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