Lo mejor de «Héroe» es que tiene la potencia de los más fuertes ejemplos del cine de artes marciales y elegante como los más celebrados films de Zhang Yimou.
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Un rey involucrado en guerras interminables recibe a un gran guerrero sin estar seguro de la lealtad del visitante. El guerrero cuenta cómo derrotó a sus tres mayores enemigos. La historia es muy atractiva, pero no cierra bien. El soberano se vuelve un poco mas inquisitivo, y en el acto el guerrero aporta diferentes versiones de las mismas hazañas. Obviamente, la verdad aparece como última y extraordinaria opción.
Según la leyenda, a partir de este encuentro entre un guerrero y su soberano, el reino de Qin unificó los siete territorios en los que estaba dividida la antigua China de hace un poco más de dos mil años.
Esta trama se parece un poco a la de «Rashomon» por volver a contar un evento desde distintos puntos de vista. Como el protagonista es el guerrero (Jet Li) y no el rey, el argumento no sólo celebra a un rebelde, sino que además brinda un homenaje al Clint Eastwood de la trilogía de Sergio Leone (en ninguno de esos legendarios eurowesterns el protagonista tuvo nombre; hoy se lo conoce como «el hombre sin nombre» y el título original chino de «Héroe» es «Ying Xiong», que significa justamente «Sin Nombre»).
Para lograr el mayor exito de taquilla del cine chino, Zhang Yimou mezcló todo tipo de elementos dispares, como un reprise del dúo romántico de «Con ánimo de amar» ( Maggie Cheung-Tony Leung) y un nuevo round de la pelea que mantenían Jet Li y Donie Yen en «Erase una vez en china 2». El que se ocupa de que todas las luchas realmente impacten, es el coreógrafo Chiung Tsiu Tun (quien dirigió a Yimou en el viejo film de kun fu sobre esta misma dinastía, «Los Guerreros De Terracota»). Sus coreografías infernales, realizadas con gran despliegue de producción e interpretadas por los mayores talentos actuales del género, igualan o superan sus mejores trabajos como director. Por otro lado, Yimou y el director de fotografía Chris Doyle (que vino a la Argentina para «Happy Together) equilibran los picos de acción con escenas dramáticas -o eróticas-casi tan intensas como las lluvias de flechas apocalípticas.
A diferencia de «El Tigre y el Dragón», éste no es un film de artes marciales diseñado ex profeso para infiltrar el mercado occidental. Lo mejor de «Héroe» es que abre un nuevo capítulo en el cine de artes marciales, tan chino como el más tremendo film de Ching Tsiu Tung, y tan sutil y elegante como los mejores f ilms del Zhang Yimou de la época en que no tenía más efectos especiales que la belleza de Gong Li.
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