La bailarina
chilena Marcela
Goicoechea es
una sensual
Carmen en la
eficaz reposición
por parte del
Ballet Estable
del Teatro
Argentino de la
obra que la
coreógrafa
brasileña Marcia
Haydée creó
para el Ballet de
Santiago.
«Carmen». Música: G. Bizet. Coreog.: M. Haydée. Arreglo y orquest.: A. Dobreva. Esc.: P. Núñez. Ilum.:G. Lorenti. Ballet y Orq. Estables Dir.orq.: J.M. Carciofolo. Asesora Art. del ballet: C. Delmagro. (Teatro Argentino de La Plata. Repite. 9, 10, 16 y 17/12.)
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La máxima efectividad de «Carmen», la coreografía de Marcia Haydée que estrenó el Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata cerrando el año de ballet, está en dos dúos construidos con mano maestra por la artista brasileña, cuando fue directora de la compañía chilena, Ballet de Santiago.
El primer dúo es un fragmento cargado de tensión dramática, que cierra el primer acto y muestra el descubrimiento sexual de Carmen y Don José, entregados a un erotismo casi salvaje, Este dúo, sutilmente transformado por el lenguaje coreográfico de Haydée se repite al finalizar la obra. Similares recursos dramáticos, con algunos elementos del lenguaje dancístico de la coreógrafa sirven en este segmento para definir la historia de ambos personajes. Es el mismo dúo de amor metamorfoseado en un dúo de rechazo.
Así es «Carmen». Su destino está marcado desde el principio, como hasta se lo han dicho las cartas. El final es la muerte y no hay por qué cambiarlo. El resto de la obra exhibe la habilidad de Haydée para el trazado de un espectáculo atractivo y de singular colorido.
Más allá de las escenas íntimas de los protagonistas, a veces compartidos con otros personajes (Don José-Micaela o Carmen-Escamillo), todas realizadas con refinada escritura, están las grandes escenas de conjunto: los soldados, las cigarreras, los habitantes del campamento gitano, los de la taberna o los de la plaza de toros, que apelan a la espectacularidad de los desplazamientos y a una dinámica que se liga a la fuerza y el carácter del pueblo español.
Con la asesoría de Cristina Delmagro, la compañía del Teatro Argentino realiza un trabajo muy cuidadoso y de imprescindible disciplina sobre todo en el sector femenino del ballet. Respetando los trazados originales de Haydée, Pablo Aharonian realizó una eficaz reposición de «Carmen»o Aharonian, con bellas escenografías y vestuarios de Pablo Núñez y apropiadas luces de Gabriel Lorenti.
En medio de ese entorno visual, la primera bailarina invitada Marcela Goicoechea (del Ballet de Santiago) diseña una «Carmen profunday sensual, de gran presencia técnica y sólidodramatismo. Bautista Parada realiza un Don José meritorio, de buena presencia técnicodramática. Julieta Paul y Genoveva Surur se destacan en el amplio reparto.
La Orquesta Estable no tuvo una buena noche el día del debut. Con afinación errática, sobre todo en los vientos, desarticulada y con falta de preparación adecuada, no se justifica tal rendimiento en músicos profesionales. La música de Bizet fue arreglada y orquestada por Albena-Dobreva y en ella se amalgaman fragmentos orquestales de la ópera y otras creaciones bizetianas como la Sinfonía en Do, «Los pescadores de perlas» y «La Arlesiana». Sobre ella. Marcia Haydée construyó su propia visión de la gitana de Andalucía, con lenguaje académico, pero donde no faltan las referencias al expresionismo de John Cranko, su mentor artístico, ni a las versiones de Roland Petit o Alberto Alonso, todos fervientes amantes de «Carmen».
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