"Aunque viva en Hollywood continúo siendo un marginal"

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El director sueco Lasse Hallström repite la fórmula de «Chocolate» y «Las reglas de la vida» con su nueva película «Atando cabos» («The shipping news»), a la vez que se distancia de las más personales «El año del Arco iris» o «¿A quién ama Gilbert Grape?». Activo en Hollywood desde 1990, es otro de los tantos directores europeos que se radican en Estados Unidos contratados por los estudios. En diálogo con este telefónico con este diario, Hallström advierte: «Tuve suerte de que la mayoría de mis películas pudieron tener el apoyo de grandes estudios pero, por suerte, me permitieron conservar la presencia de personajes complejos e historias personales. Lo más importante de las productoras con las que trabajé fue que no esperaban de mí una simple representación punto a punto de lo que indicara el guión, sino más bien una apropiación de la historia para resignificarla. Creo que me llaman porque advierten en mis películas una sensibilidad particular. Además hubo en los últimos tiempos una tendencia de parte de los estudios a historias de carácter, más introspectivas, que es el terreno en donde yo presento fortalezas».

«Atando cabos»,
que se estrena este jueves en la Argentina, comienza con una irreconocible Cate Blanchett (morocha) pero el deslumbramiento se desmorona cuando muere en un accidente en los primeros minutos, dejando a Kevin Spacey con una hija a cuestas. El inesperado suicidio de los padres de éste trae a su puerta a su tía (Judi Dench) que lo invita a ir con ella a la tierra de sus ancestros, en la Isla de Terranova, tierra de tormentas y de veranos que duran un día. Como en «Chocolate», la película trascurre en un pequeño pueblo.

«En los suburbios encuentro personajes excéntricos, marginales, dignos de retratos imborrables.Y creo que ese tipo de caracteres es más abundante en esos escenarios. Además, el clima claramente se corresponde con los tormentos, la desolación y la complejidad de los personajes. Me atrapa contar historias sobre gente rara y sobre lo irracional en la conducta de los seres humanos»,
dice el director, que equipara la presencia de marginales en sus películas a su propia experiencia de vida. «Soy un director sueco que vive en Estados Unidos. Cuando se vive en el exterior, uno se siente un marginal por muy integrado que creamos vivir».

La película refuerza la experiencia del director a la hora de combinar los consabidos ingredientes: un best-seller (esta vez de Annie Proulx), una historia romántica y un elenco integrado por Kevin Spacey, Julianne Moore, Judi Dench y Scott Glenn, entre otros. Hallström dice respecto del libro: «Me atrapó la mezcla de dramatismo y misterio. Esta novela es una pasión personal de años, no es una simple historia sino una fuerte trama centrada en el personaje de Quoyle (Spacey), cuya baja estima y necesidad de verificar su potencial guían la historia. Es una novela difícil de adaptar y eso fue justamente lo que me llevó a no poder resisitirme». Se trata de la obra del mismo título que le valió el premio Pulitzer a Proulx.

Con respecto a la adaptación, algunas críticas señalaron que la riqueza de la obra escrita, en especial la sutileza de los abundantes monólogos, era inabarcable por la película. Hallström, que ha confesado que en un principio le había parecido imposible trasladar en imágenes la historia de Quoyle, dice: «Estuve charlando con la autora y se mostró muy agradecida. No le pareció que hubiera sido poco tiempo de película para la extensión que tiene la novela. Para adaptar hay que capturar el espíritu y condensar, ahí reside la dificultad: siempre quedarán cosas afuera pero justamente ése era el desafío, tomar los elementos básicos para que no perdiera la escencia».

Hallström
incursionó en el cine cuando aún estaba cursando el secundario y luego consiguió trabajo en un canal de televisión, donde se desempeñó durante casi veinte años. Luego de filmar cortos y largometrajes en su país, entre los que abundaron las comedias con marcas biográficas, se embarcó en lo que él mismo llama el «desafío» de la adaptación. Con «Las reglas de la vida» («The Cyder House Rules»), se atrevió con la novela de John Irving.

El director justifica la elección del libro de
Proulx: «Me fascina esa historia de la casa arrastrada desde otro lugar, que es una práctica habitual en Terranova: trasladan las casas por mar o tierra. Esa casa es un personaje más: aislada junto a la costa, sujeta a la tierra por cuerdas para que no se la lleve una tormenta. También me conmovió la historia de la hija del protagonista: cómo se enfrenta a la muerte de su madre y cómo maneja la realidad de la muerte, confundiéndola con un sueño».

La historia es peculiar, donde se abordan temáticas vinculadas al incesto, el desengaño y la soledad, construidas con una dirección de arte y fotografía (Oliver Stapleton) que embellece el misticismo del paisaje. Cuando se gestó el proyecto de filmar «Atando cabos» el papel de Quoyle estaba estaba reservado para John Travolta. Después se manejó el nombre de Billy Bob Thornton y finalmente Kevin Spacey resultó el elegido. El actor de «Belleza americana», que ha anunciado hace algunos meses que se alejará de la pantalla durante los próximos meses para dedicarse a su productora (Trigger Street Productions, creada en 1998 por Spacey y Bernie Morris), ha señalado en varias entrevistas que pretende realizar seis películas de ficción para 2002 y ayudar a jóvenes que sueñan con ser estrellas de cine. A modo de agradecimiento, Spacey quiere devolver algo de lo que le brindó Jack Lemmon, quien impulsó al actor en sus comienzos.

Volviendo al director, y a su sensación de ser un marginal en Estados Unidos, donde vive hace más de una década,
Hallström conclyó: «Hay mucha inmigración de directores europeos que se establecen en Estados Unidos.Yo desearía que pudiéramos tener toda clase de películas. Cuando era joven llegaban a Suecia films italianos, franceses, ingleses. Muchas de esas películas europeas que se distribuyeron en mi país, fueron reemplazadas paulatinamente por los thrillers norteamericanos. Me apena por mi país y por mi, y planeo regresar en un tiempo no muy lejano».

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