¿Cuál es, para gran parte de la TV yel cine, la única realidad? Seguramente, la marginalidad. El miércoles último,en dos canales y a la misma hora, se vio un estilo tan parecido que, si nofuera por los logos, el espectador podría haberse creído que estaba viendo unamisma cosa. Una fue la película «Buenos Aires viceversa», de Alejandro Agresti,que se dio por «América» y la otra el segundo capítulo de los debutantes«Okupas», en «Canal 7».
Esto no va en contra de los aciertos quetienen estos ciclos o películas, sin duda, pero sí continúa llamando laatención que para guionistas y realizadores nacionales, el mundo de las clasesaltas o medias altas no interesa, a menos que se trate de que aparezcan paraser «denunciados». Hoy, un Luchino Visconti o, para dar casos nacionales, unFrancisco Mugica o una María Luisa Bemberg no tendrían trabajo en televisión, ytampoco les darían créditos en el Instituto de Cine. Sin ir más lejos, unrefinado realizador como Oscar Barney Finn tiene congelada una serie en el exATC, «Encuentros», cuyos primeros cuatro capítulos grabó a principios de año,pero nunca le han dado fecha de salida. Para reflexionar.
«Okupas» se ocupó de la curiosidad porlas drogas y todo el capítulo ilustró un viaje en búsqueda de un contacto quelos proveyera de cocaína, el trayecto en tren y el lugar elegido paraconsumirla por primera vez, siempre con el estilo «Pizza, birra, faso», el filmque codirigió el realizador de esta miniserie, Bruno Stagnaro.
No muchas veces se encuentra un programaque logre despegar de la charlatanería de muchos programas vespertinos o laliviandad de algunos ciclos de ficción. Por eso sorprendió el último capítulode «Por ese palpitar» («América», lunes a las 23) por algunos desafíos nohabituales. La historia giró en torno de una joven cultora de su imagen (AndreaPietra) quien, durante las caminatas matinales, fue tentada por su amiga(Emilia Mazer) de operarse los labios. Tras la inyección de colágeno, Pietraqueda con la boca deformada pero convence a su novio (Antonio Biravent) devender el auto para someterse a una segunda cirugía. El resultado: una boca másdeforme aún. Esto provoca no sólo la crisis de la pareja causada por la locuraen la que se sumerge la mujer, sino que Pietra asiste a un grupo de autoayudaintegrado por personas víctimas de cirugías estéticas. En una televisión que seespecializa en mostrar envoltorios, se destacó la búsqueda de otra mirada coninterrogantes más interesantes. Más allá de que este envío de «Por esepalpitar» haya disuadido a más de uno de pasar por el quirófano.
Es verdad: no son innovadores, a vecesse repiten, pero los sketches «Boluda total» y el «Ranking musical» de «Todopor dos pesos» volvieron a animar la noche de la pantalla de «Canal 7». Losclips son cada vez mejores en su realización y apelan a tomar rasgosdistintivos de los videos originales. En la última edición interpretaron «Joséla pusó» con pegadizo ritmo brasileño y letra desopilante. Otro tema delranking fue «Coman» de John Lennon, con la melodía de «Woman». El bloque de«Boluda total» tuvo un striper para bailar delante de la conductora.
La que no parece entender demasiado bienel humor de «Todo por dos pesos» es Nancy Pazos, que entrevistó en su programaa Diego Capusotto y Fabio Alberti. Cuando les preguntó sobre sus futurosproyectos, los cómicos le manifestaron en broma, obviamente, que «el añopróximo vamos a ir a Colombia, porque tenemos una coproducción con el gobiernoy el narcotráfico... va a ser un programa muy bueno...», y así siguierondivagando, pero ella, tal vez con la mente en otra parte, interrumpió de golpey dijo: «¿Gobierno y narcotráfico? Será el gobierno anterior, no éste...». Loshumoristas se quedaron pasmados: «Colombia te dijimos, Colombia». Nancy, porsupuesto, no sabía cómo dominar su rubor.
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