4 de abril 2008 - 00:00
"Babilonia también es una obra trágica"
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Roberto Mosca, en su versión de «Babilonia», acentuará el aspecto menos costumbrista y más dramático de la obra de Armando Discépolo.
R.M.: Al principio no gustó, porque el público no estaba acostumbrado a este tipo de teatro. Se venía del sainete, de un teatro al aire libre... Lo que hizo Don Armando fue sacar toda esa cosa jocosa del tano, del turco y del gallego para meterlos dentro de una habitación, que también es una manera de meterlos dentro de sí mismos para que desahoguen todas sus angustias y problemas.
P.: Usted convocó a actores de gran trayectoria, varios de ellos pertenecieron al elenco estable del San Martín ¿A qué se debió la inclusión de Anabel Cherubito? Debe ser la primera vez que el Complejo Teatral contrata a una actriz a tan pocos meses de haber sido tapa de Playboy.
R.M.: Fue muy gracioso. Yo, ni estaba enterado, me lo contó una de las secretarias. Apenas me lo dijo, busqué en Internet y ahí apareció. Para mí fue una sorpresa, cuando me la propusieron yo no conocía su carrera. Creo que su trabajo en televisión coincidió con mi estadía en España. Pero me jugué por ella y dio un resultado muy positivo.
P.: Volvamos a Discépolo ¿Era un hombre mal carácter?
R.M.: Sí, debo admitirlo, tenía muy mal carácter. Siempre andaba muy serio, y cuando trabajaba era muy estricto. El siempre hablaba de tonos y colores, para él era muy importante explotar la musicalidad de los textos. Por ejemplo, de un personaje de «Cremona» dice: «Su tono es azul, chancletea, tiene cara de caballo». Si un actor se confundía y no interpretaba esto como él se lo había propuesto, se ponía muy mal. Su manejo del lenguaje era exquisito. Una vez le preguntaron por qué le había agregado un nuevo acto a «Cremona» después de tantos años, y él respondió: «Porque los personajes condenados al silencio me aullaban de noche».
P.: ¿Siempre hablaba así o cuando se relajaba también podía hablar de fútbol?
R.M.: Hablaba así con quienes tuvieran afinidad. El sabía muy bien con quién podía dialogar.
P.: ¿Y si no?
R.M.: Si no, era capaz de decir: «Muy mal, muy mal, estos no sienten como uno». Pero también podía ser muy atento. En 1970, un año antes de su muerte, se me ocurrió organizar un partido de truco entre la Asociación de Actores y Argentores. El premio era la copa «Armando Discépolo» y, por supuesto, lo invitamos a que compartiera un asadito con nosotros. Claro, era un poco difícil acompañar el truco con unos spaghettis. El, en todo momento, se mostró muy cordial. Ese día le tomé un montón de fotos. Hay una de perfil que seguramente van a publicar en el nuevonúmero de la Revista Teatro, que edita el Complejo Teatral de Buenos Aires. Guardo un recuerdo entrañable de Don Armando. Yo ya dirigí otra obra suya, «Stefano», en el San Martín, pero ahora las quiero llevar a escena todas.
El elenco de «Babilonia», además de por el mismo Mosca, estará integrado por Noemí Morelli, Cutuli, Roberto Castro, María Comesaña, Anabel Cherubito, María Elina Rúas, Ricardo Díaz Mourelle, Pepe Monje, Emiliano Dionisi, Patricia Kraly, Carlos Kaspar, Maia Francia, Rocco De Grazia y Rodolfo Rodas. La música es de Luis María Serra, la iluminación de Miguel Morales y Roberto Mosca, el vestuario de René Diviú y la escenografía de Roberto Almada.
Entrevista de Patricia Espinosa




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