11 de abril 2008 - 00:00

Bafici: lo mejor son los clásicos

Dos films norteamericanos destacaron ayer en la competencia internacional del Bafici: «Ballast», de Lance Hammer, fragmentos de vida de una mujer agria enemistada con su cuñado, que además es su único vecino, con quien debe entenderse para salir adelante con el hijo y el negocio, y «Profit Motive and the Whispering Wind», de John Gianvito, que impulsó varias deserciones de la sala, pero tiene sus méritos.

Sin una palabra, simplemente inspirado en el libro de Howard Zinn «A People's Hystory of the United States», Gianvito muestra el viento que agita las hojas, y las tumbas, a veces abandonadas, de diversas personas que hicieron la historia social de su tierra: un niño de 12 años, primera víctima inocente de la Guerra de la Independencia, líderes negros, o indios, de revueltas fracasadas, esposas de pioneros, educadoras, sufragistas, antiguos librepensadores, políticos honrados (John F. Kennedy nombró algunos de ellos en su libro «Perfiles de coraje»), y también escritores, pacifistas fallecidos ya en este siglo, y muchísimos inmigrantes obreros, huelguistas muertos a manos de la policía local, o de la Agencia Pinkerton.

El cartel que indica dónde cayó un capitán de Washington está lleno de agujeros de bala, de gente que practica tiro al paso desde la carretera.

Algunas lápidas yacen cubiertas de musgo. La tumba de Henry David Thoreau, en pleno bosque, resuma paz. Un pueblo cultiva siete perales en flor, en memoria de siete húngaros y un italiano que pedían ocho horas de trabajo. El jefe indio Caballo Loco tiene un monolito y una cabaña-museo.

En otro museo están las mascarillas fúnebres de Sacco y Vanzetti, con los certificados oficiales de defunción, que dicen, nada más, «electroshock, homicide judicial».

Un sueco famoso en su tiempo, líder obrero fusilado, nadie sabe dónde está. Pero se oye en el bosque la voz del bajo negro Paul Robeson cantando una vieja balada: «Anoche soñé que veía a Joe Hill. 'Pero Joe', le dije, 'tú has muerto hace años'. 'Yo nunca morí', me dijo, 'yo nunca morí'». En síntesis, más allá de su perspectiva izquierdista, una obra de mérito, con cierto hálito de poesía.

Nunca está mal atender un poco la historia, algo que le hubiera convenido a los responsables del programa de mano del Bafici, quienes, a propósito de «La batalla del Río de la Plata», que integra una retrospectiva paralela, escriben «esta película narra el episodio del título, en el cual tres cruceros de la Armada Británica hundieron al acorazado Graf Spee en las costas de Montevideo». Hasta el día de hoy, que se sepa, al acorazado lo hundió su propio comandante, quitándole a Inglaterra la gloria (y la posibilidad de acceder a ciertos secretos militares). Antes, él mismo se ocupó de ubicar en tierra de paz a sus marineros, casi todos chicos de 20 años. Esa es la historia que Powell y Pressburger cuentan, admirados, en su película. Llama la atención, pero parece que los encargados del programa de mano ni conocen la historia, ni vieron la película, y eso que se editó en video.

A señalar, para este fin de semana, el viejo melodrama «Las zapatillas rojas», en copia nueva donde se pueden apreciar debidamente los colores; «Cristovao Colombo», del inefable Manoel de Oliveira, que a los 98 años sigue filmando y manejando su auto y aún sospecha que Cristóbal Colón era portugués, y varios documentales: «Citizen Havel», sobre el primer presidente postcomunista de Checoslovaquia (con la visita de los Rolling Stones, que se portan muy educaditos, y de Bill Clinton, que ataca « Summertime» con un saxofón), «J.C. Chávez» (un boxeador que no supo retirarse a tiempo), «La desazón suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo» (el autor de «La virgen de los sicarios»), «Vengo de un avión que cayó en las montañas» (mirada uruguaya al Milagro de los Andes), e «2007. Imágenes de Santa Fe 3» (elecciones en Pago Chico).

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