21 de noviembre 2000 - 00:00

Bellas Artes premió a arquitecto chileno

(21-11-00) Los Premios Vitruvio que otorga anualmente el Museo Nacional de Bellas Artes distinguen a los profesionales que actúan en el campo de la creación arquitectónica y urbanística. Las diversas categorías para las trayectorias y obras significativas, reconocen a los protagonistas de las realizaciones más destacadas dentro del amplio espectro de la arquitectura, internacional, latinoamericana y local.
El jurado de los Premios Vitruvio 2000, integrado por Jorge Aslan, Roberto Converti, Rubén Cherny, Fernando Diez, María Teresa Egozcue, Juan Carlos Fervenza, Emilio Gómez Luengo, Luis Grossman, Leonardo Kopiloff, Graciela Melgarejo,Augusto Penedo, Carlos Sallaberry y quien escribe, acaba de otorgar el Premio Vitruvio a la trayectoria de un arquitecto latinoamericano al chileno Enrique Browne. En ediciones anteriores fueron distinguidos con el Premio Vitruvio a la trayectoria latinoamericana Christian de Groote, Borja Huidobro (Chile), Ricardo Legorreta, Abraham Zabludovsky (México), Eladio Dieste, Gómez Platero-Cohen-Alberti (Uruguay), Laureano Forero, Rogelio Salmona (Colombia), Luiz Paulo Conde, Paulo Mendes da Rocha (Brasil).
Nuestra teoría acerca de los principios de la arquitectura latinoamericana se inserta en una teoría más amplia sobre las identidades culturales. Salvo excepciones, nuestra verdadera arquitectura no tiene más de sesenta años. Cuando los modelos internacionales dejan de ser imitados y pasan a ser readaptados, según las necesidades y características propias y se incorporan al bagaje de instrumentos estéticos y sociales del país y la región. Es en esta operatoria donde advertimos la presencia de la teoría, la crítica y su fuente histórica, poética y cultural. Un origen que, como tal, sólo podemos hallar en la América latina. La creación arquitectónica implica la invención de un paisaje cultural. Y hablar del paisaje cultural es, necesariamente, hablar de Regionalismo. Es apropiado recordar que, hasta hace cinco siglos o menos, el hombre sabía de la naturaleza y la cultura a través de su región. Hacia la mitad de nuestra centuria, en pleno reinado del universalismo, la geografía, la política, la economía y la sociología reivindicaron el concepto de región y lo instalaron de diverso modo. Pero, excepto la sociología, ninguna otra disciplina tomó en cuenta que la región es una entidad natural y, a la vez, cultural.

Paradigma

La arquitectura es un paradigma regionalista, el símbolo y compendio del paisaje cultural. El regionalismo, en arquitectura y en todas las bellas artes, no es una receta ni un dogma, no es un estilo ni una moda. No es una mezcla sino una integración. Es, en suma, una retórica creativa, una búsqueda ética y estética. Lucio Costa y Oscar Niemeyer, en Brasil; Carlos Villanueva, en Venezuela; Eugenio Batista, en Cuba; Julio Vilamajó, en Uruguay; Eduardo Sacriste y el Grupo Austral, en la Argentina, son, entre otros, los pioneros de esta invención del paisaje cultural latinoamericano, invención que es, en parte, descubrimiento, y en parte, creación, y cuyo símbolo es el mexicano Luis Barragán, muerto en 1988, a los 86 años. Desde entonces, la arquitectura regionalista de América latina no ha cesado de desarrollarse y de producir obras de diversa y destacada capacidad de diseño estético y de compromiso social.
Enrique Browne recoge y reinterpreta una múltiple tipología arquitectónica tradicional, que reinventó los amplios corredores cubiertos que median el interior y el patio y los estilos neoclásicos que introdujeron glorietas, pérgolas y sombrillas vegetales. Browne, graduado en la Universidad Católica de Chile (1965) y master en Planificación Urbana, realizó estudios en Inglaterra, los Estados Unidos y Japón, combina en sus actividades la producción y la reflexión teórica. Su arquitectura crea una nueva tipología espacial. Recintos casi inmateriales, que se adaptan naturalmente a los requerimientos del usuario con las estaciones del año. La obra de Browne recuerda permanentemente que la arquitectura no es sólo un arte visual, sino que también es un arte vivencial. En algunos edificios, especialmente las casas, propone amplios espacios intermedios, tan importantes como la vivienda misma en términos de superficie, con un lenguaje contemporáneo, que lo aleja de una comparación a primera vista.
El tema de la arquitectura y la naturaleza es central en la obra de Browne. Los materiales envejecen y con el tiempo la arquitectura decae. Pero la naturaleza mejora. Browne las funde para producir un proceso inverso. La alta tecnología está en el espíritu de la época pero las plantas y el follaje le dan con el tiempo un aspecto intemporal. Los distinguidos en la otras categorías de los Premios Vitruvio fueron: Oscar Niemeyer, Premio a la trayectoria de un arquitecto internacional; Gramática-Guerrero-Morini-Pisani-Urtubey, Premio a la trayectoria de un arquitecto argentino; Universidad de Quilmes de Juan M. Borthagaray-Mederico Faivre, Premio a una obra significativa construida en la Argentina, en los últimos 5 años; Alejandro Beltramone-Marcelo Ponzellini-Mariano Costa, Premio a un arquitecto argentino emergente (hasta 45 años); Edificio Jardín Botánico de Córdoba de Carlos Barrado-Mónica Bertolini, Premio a la obra más significativa construida por un arquitecto argentino emergente, en los últimos 5 años; Eduardo Costantini, Premio contribución a la comunidad por una obra significativa de arquitectura; José Aslan-Héctor Ezcurra, por Galerías Pacífico (1947), Premio Vitruvio por la incorporación de obras de arte integradas a la arquitectura.

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