Debutó el martes el primer capítulo de la segunda mitad de la temporada final de “Better Call Saul”, que, como siempre, emitirá un episodio semanal. Según sus creadores, Vince Gilligan y Peter Gould, este desprendimiento de “Breaking Bad” siempre tuvo esta frecuencia a instancias de Netflix, para evitar que se consuma en apenas unos días o semanas.
“Better Call Saul”: el largo adiós de una serie
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La serie retomó los nudos centrales y más atractivos, que habían quedado desdibujados e irresueltos con el fin de prolongar esta última temporada. Es cierto que fue la más complicada, más allá de su rodaje en pandemia y pospandemia, porque debía ser el puente perfecto entre esta precuela de “Breaking Bad” y la serie madre. Dicho de otro modo, en esta serie conocimos la historia de varios de los personajes secundarios y se sembraron detalles en relación al cartel al que Bryan Cranston ingresaría años más tarde. Por ende, este desenlace debe ir neutralizando a los personajes que no existían en “Breaking Bad”, comenzado por Kim Wexler, una de las mayores intrigas a resolver y que se aguarda con la máxima expectativa. ¿Qué fue de la mujer de Saul que jamás apareció en la serie madre?
Resultó sólida una escena en el living de Saul y Kim, con Lalo Salamanca, que recuerda ese brillante duelo actoral que fue el clímax de la temporada anterior, cuando Kim le da un sermón al narcotraficante mafioso, en este caso con monólogos y exponiendo planes macabros en réplicas cercanas a Tarantino o Scorsese. Si bien la tensión llega en varios momentos a su máxima expresión, los planos larguísimos no siempre justificados vuelven a dejar la sensación de estirar innecesariamente. El público que disfruta de planos siempre compuestos con exquisitez, valorará la imagen casi como un ejercicio plástico, pero a otros les aburrirá y resultará lento.
Hay reincidencia de “Breaking Bad” con los diversos métodos para deshacerse de cuerpos y tergiversar historias de cara a la policía o el juzgado. También se recupera ese espíritu impiadoso y pragmático de los personajes, para que el espectador sea testigo de cómo estos dos abogados fueron quedando mezclados con los narcotraficantes en guerra. Lo que se sigue extrañando es el humor y los chistes de las primeras temporadas que en esta nueva, hasta ahora, brillan por su ausencia.




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