27 de octubre 2006 - 00:00

Bienal paralela reúne lo mejor del arte brasileño

La terceraedición de«Paralela»,en el marcode la Bienalde SanPablo, reúneobras de 146artistasbrasileños,en sumayoríanunca vistasporquefueronrealizadaspara estaocasión.
La tercera edición de «Paralela», en el marco de la Bienal de San Pablo, reúne obras de 146 artistas brasileños, en su mayoría nunca vistas porque fueron realizadas para esta ocasión.

San Pablo - Dentro del Parque Ibirapuera, en el Pabellón Armando de Arruda Pereira, de 11.000 m2, también diseñado por Oscar Niemeyer, se realiza la tercera edición de «Paralela», esta vez bajo la curaduría de Daniela Bousso. Organizada por 12 de las más importantes galerías paulistas, entre ellas, Baró Cruz, Brito Cimino, Casa Triángulo, Fortes Vilaca, Nara Roesler, reúne obras de 146 destacados artistas contemporáneos, en su mayoría inéditas, realizadas para esta ocasión.

Gran diversidad de estilos, dibujos que coexisten con obras digitales que a su vez coexisten con pinturas, grabados, esculturas, videos, instalaciones. El objetivo curatorial es «revelar la manera en la que el arte brasileño está articulado alrededor de los problemas que el arte presenta en el mundo contemporáneo», enraizados en la gran libertad de aquellos visionarios de la modernidad como Ligia Clark y Hélio Oiticica.

Montar tal diversidad significó abolir la analogía de lenguajes, enfatizar la potencia individual y evitar la organización por galerías, es decir, todos están mezclados con todos. Así, esta mega muestra reafirma la vitalidad, creatividad y osadía de la producción artística brasileña.

Por supuesto y como ya lo hemos señalado en otras notas respecto al arte actual,los límites han sido borrados, todo parece estar en tránsito,la fugacidad es una de las características y el contemplador, palabra que ya está siendo reemplazada por usuario, está permanentemente sometido y desafiado a pasar de una estética a otra en una turbulencia visual que pone su percepción en estado de riesgo.

Se destaca el gran impacto visual de la obra en plástico modelado que avanza sobre el inmenso espacio de Sergio Romagnolo. José Bechara señala la incomunicación a través de «OK, OK, let s talk», un compacto conjunto de mesas enormes y dos sillas separadas por una gran distancia y en las que nadie se puede sentar. Iole de Freitas (1945), presenta una obra monumental en placas de policarbonato y acero inoxidable, un proceso semi industrial de un acabado estético refinado.

Un panel blanco recorrido en ambos lados por huellas negras de neumáticos constituye «Wrap», imagen digital sobre vinilo de Regina Silveira (1959), artista que trabaja el concepto misterioso de la sombra. Ernesto Neto (1964), célebre por sus gigantescas obras en malla de poliamida, lycra, tul, a veces rellenas con pimienta en polvo, azafrán y otras especies, formas orgánicas y sensuales, ha realizado esta vez una especie de celda transparente en la que ha bordado con hilos de colores la palabra NO en diferentes idiomas.

Daniel Senise (1955), pertenece a la generación de los '80, que se interesó nuevamente por la pintura. La obra expuesta pertenece a una serie en la que toma como base una fotografía conla impresión de un piso de madera que luego adhiere a una chapa del mismo material. Obra austera, en tonos neutros, muy diferente de la que mostró en Buenos Aires en 1999.

Hace mucho tiempo que las fotografías de Rochelle Costi llaman nuestra atención. Interiores de casas pertenecientes a diferentes clases sociales. Las que aquí se muestran, «Se vende todo», tres tomas que pasan por el testimonio de ciertas grandezas pasadas hasta su total devastación. Una delicada obra de Beth Moysés (1960) «Reconstruyendo Sueños». Se trata de guantes de tul pertenecientes a mujeres con sus blancos trajes de novia. Ellas los han bordado en negro y al sacárselos empiezan una vida nueva que muchas veces no es la del amor sino la de la violencia y la impunidad. Siempre lujosa, Nazareth Pacheco presenta una hamaca paraguaya bordada en brillosas cuentas transparentes pero nadie se atrevería a llegarse hasta ella ya que está «custodiada» por una cortina de esas cuentas y hojas de afeitar. De gran ejecución y siniestro mensaje, «Coca Cola más petróleo», en las esculturas de granito negro de Nuno Ramos (1960).

En el circuito off Bienal destacamos la muestra en la Galería Nara Roesler, « Cosmococa CC 4» (1973) de Hélio Oiticica exhibida por primera vez en San Pablo. Una piscina con 20 cm. de agua rodeado su perímetro por lucecitas, se supone que los espectadores deben estar adentro para tener la impresión de ser tragados o hundidos en las imágenes que se proyectan en dos pantallas con música de John Cage. Oiticica (1937/88) fue un artista que tomó partido por los marginales, estrella del « parangolé» (manto de aristócrata y capa de mendigo), de los « penetrables» que invitaban al visitante a abandonar su pasividad, un ejemplo de «Como vivir juntos», utopía que sobrevuela el espíritu y la intención de la Bienal en la que se cuestiona al sistema arte y su relación con el mundo.

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