27 de octubre 2006 - 00:00
Bienal paralela reúne lo mejor del arte brasileño
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Comienza el Festival Internacional Cámara Corporizada con más de 40 películas de 20 países
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Disponible en Netflix: la película que se estrenó hace 30 años y es la favorita de millones
La tercera
edición de
«Paralela»,
en el marco
de la Bienal
de San
Pablo, reúne
obras de 146
artistas
brasileños,
en su
mayoría
nunca vistas
porque
fueron
realizadas
para esta
ocasión.
San Pablo - Dentro del Parque Ibirapuera, en el Pabellón Armando de Arruda Pereira, de 11.000 m2, también diseñado por Oscar Niemeyer, se realiza la tercera edición de «Paralela», esta vez bajo la curaduría de Daniela Bousso. Organizada por 12 de las más importantes galerías paulistas, entre ellas, Baró Cruz, Brito Cimino, Casa Triángulo, Fortes Vilaca, Nara Roesler, reúne obras de 146 destacados artistas contemporáneos, en su mayoría inéditas, realizadas para esta ocasión.
Daniel Senise (1955), pertenece a la generación de los '80, que se interesó nuevamente por la pintura. La obra expuesta pertenece a una serie en la que toma como base una fotografía conla impresión de un piso de madera que luego adhiere a una chapa del mismo material. Obra austera, en tonos neutros, muy diferente de la que mostró en Buenos Aires en 1999.
Hace mucho tiempo que las fotografías de Rochelle Costi llaman nuestra atención. Interiores de casas pertenecientes a diferentes clases sociales. Las que aquí se muestran, «Se vende todo», tres tomas que pasan por el testimonio de ciertas grandezas pasadas hasta su total devastación. Una delicada obra de Beth Moysés (1960) «Reconstruyendo Sueños». Se trata de guantes de tul pertenecientes a mujeres con sus blancos trajes de novia. Ellas los han bordado en negro y al sacárselos empiezan una vida nueva que muchas veces no es la del amor sino la de la violencia y la impunidad. Siempre lujosa, Nazareth Pacheco presenta una hamaca paraguaya bordada en brillosas cuentas transparentes pero nadie se atrevería a llegarse hasta ella ya que está «custodiada» por una cortina de esas cuentas y hojas de afeitar. De gran ejecución y siniestro mensaje, «Coca Cola más petróleo», en las esculturas de granito negro de Nuno Ramos (1960).
En el circuito off Bienal destacamos la muestra en la Galería Nara Roesler, « Cosmococa CC 4» (1973) de Hélio Oiticica exhibida por primera vez en San Pablo. Una piscina con 20 cm. de agua rodeado su perímetro por lucecitas, se supone que los espectadores deben estar adentro para tener la impresión de ser tragados o hundidos en las imágenes que se proyectan en dos pantallas con música de John Cage. Oiticica (1937/88) fue un artista que tomó partido por los marginales, estrella del « parangolé» (manto de aristócrata y capa de mendigo), de los « penetrables» que invitaban al visitante a abandonar su pasividad, un ejemplo de «Como vivir juntos», utopía que sobrevuela el espíritu y la intención de la Bienal en la que se cuestiona al sistema arte y su relación con el mundo.




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