Bregovic: "Somos muy parecidos a los latinoamericanos"

Espectáculos

"La cultura latina es furor en Europa del Este porque ambas, pese a parecer opuestas, tienen muchos puntos de contacto: lo visceral, lo mortuorio y lo sanguíneo están presentes en las dos". Quien lo afirma es Goran Bregovic, el magnífico compositor nacido en Sarajevo que viene por segunda vez a Buenos Aires al frente de la banda de Bodas y Funerales, para presentar su último trabajo «Tales and songs from weddings and funerals» (ayer fue declarado visitante ilustre de la ciudad por el jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra).

El espectáculo que ofrecerán en el Luna Park hoy y mañana es parte de una gira que continúa en Chile y Brasil. Se escucharán, además de los nuevos temas, composiciones para las películas «Tiempo de gitanos», «Underground», «Sueños de Arizona» y «La reina Margot». Bregovic no sólo ha compuesto la música de unas diez películas sino que tiene en su haber 20 discos desde 1974 y su Orquesta se compone de violines tradicionales, voces búlgaras y vientos gitanos. Conversamos telefónicamente sobre su ciudad natal tras la guerra de los Balcanes, la música étnica y el público argentino.

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¿Es cierto que Sarajevo vive un «boom» cultural por el carácter cosmopolita que se afianzó tras la guerra?

Goran Bregovic: Sarajevo es un pueblo chico comparado con las grandes ciudades verdaderamente cosmopolitas, como lo son Berlín, Nueva York e incluso Buenos Aires. Creo que para hablar de movimientos culturales hay que seguir pensando más en la tradición cultural de Yugoslavia, anterior a la guerra de los Balcanes.


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Sin embargo el espíritu de la guerra está muy presente en la cultura contemporánea de la ex Yugoslavia.

G.B.: La guerra no mueve la cultura, la retrotrae. Si bien es cierto que en tiempos de guerra los teatros de Belgrado estaban llenos, pues la gente no quería echar a perder lo que había costado tanto engendrar, siento que la guerra ha destruido más de lo que ha aportado. Insisto en rescatar el movimiento riquísimo movimiento cultural anterior a la guerra. Si bien en tiempos de crisis la cultura suele moverse por terrenos impensados generando fenómenos interesantes, creo que el pueblo de la ex-Yugoslavia buscó durante la guerra preservar aquello que se tenía y resistir desde la cultura, más que buscar deliberadamente una revolución artística.


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¿Cómo evalúa el contexto internacional tras la guerra en Irak?

G.B.: No es cierto que la guerra haya terminado, pese a lo que diga la CNN. Mientras existan gigantes poderosos, seguirán inventándose enemigos para acrecentar el poderío.


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¿Cómo explica la proliferación de grupos de música étnica en un contexto internacional bélico?

G.B.: Creo que no se trata de auge de la música étnica pues toda la música tiene su origen en etnias y tradiciones que luego se universalizan y pasan a formar parte del circuito clásico. Desde Stravinsky hasta cualquier compositor de jazz, todos comenzaron ejecutando música que provenía de su tradición. En mi caso, estoy orgulloso de que mi música trascienda. Para ustedes, mi música es étnica, pero para mí, lo latinoamericano lo es, aunque reconozco que mi movimiento es más pequeño que el latinoamericano.


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¿Por qué cree que la cultura latina tiene tanta repercusión en Europa del Este?

G.B.: Porque tiene muchos puntos en contacto con nuestra cultura. Lo visceral, lo mortuorio, lo sanguíneo, está presente en ambas, aunque parezcan estilos opuestos. En el caso de mi música, creo que es a la vez simple y hasta infantil pero compleja.


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Antes puso a Buenos Aires a la altura de Berlín o Nueva York ¿no será exagerado?

G.B.: Es que se trata de una ciudad que durante dos centurias recibió permanente inmigración y cobró verdadero carácter cosmopolita. En Sarajevo, en cambio, la variedad está en la convivencia de las diferentes religiones (judía, musulmana y cristiana) pero no tanto en las diferentes nacionalidades.


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¿Encuentra puntos de contacto entre Sarajevo y Buenos Aires?

G.B.: Sí, en ambos lugares la gente es muy abierta al cambio y a la novedad. En el caso de la música sentí en Argentina, la última vez que fui, que el público estaba cómodo con mi espectáculo, que se quedó media hora coreando conmigo los bises.


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¿En qué países se sintió más cómodo y en cuáles el público fue más frío?

G.B.: En general me tratan bien porque llevo música honesta, soy un simple compositor que toca, canta, toma whisky.. no estoy del lado del show bussiness. Y la gente se siente cómoda con eso, paga su entrada y vive un espectáculo vibrante pero simple, lejano a lo comercial estilo Madonna. He pasado por Moscú, San Petersburgo,
Marruecos, Finlandia y en todos fui bien recibido.


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Pero debe haber alguna diferencia entre el público argentino y el finlandés, por caso.

G.B.: Desde luego, los argentinos tienen una actitud más participativa, delirante y hasta loca, que no se ve en el público finlandés, que es más tranquilo. Cuando el show termina en Finlandia la gente se levanta prolijamente de sus butacas y se retira. En Argentina en cambio, tras media hora de bises, la gente guarda fuerzas para seguir saltando y gritando.. sí, hay diferencias.

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