11 de agosto 2004 - 00:00
Brown continúa explotando el buen negocio de las sectas
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Antes de "El código Da Vinci", Dan Brown era poco conocido y los derechos de publicación de sus obras se pagaban unos miles de dólares. Luego de convertirse en bestseller internacional, por "Las llaves de Salomón", su próxima novela, Planeta pagó un millón y medio de dólares.
Periodista: La inspiración para escribir «Angeles y demonios» le llegó en un lugar insólito...
Dan Brown: Me hallaba bajo la ciudad del Vaticano recorriendo el túnel «Il passetto», un pasaje secreto que utilizaban los primeros Papas para escapar si se producía un ataque enemigo. Según el guía, uno de los más temidos era una hermandad secreta conocida como los Illuminati, secta formada por algunos de los primeros científicos que habían jurado vengar los crímenes cometidos contra científicos como Galileo o Copérnico. Me quedé fascinado imaginando aquella hermandad oculta y antirreligiosa escondiéndose en las catacumbas de Roma. Cuando el guía añadió que muchos historiadores actuales creen que los Illuminati continúan activos y constituyen una de las fuerzas invisibles más poderosas en el ámbito de la política global, supe que estaba atrapado...Tenía que escribir un thriller sobre ellos.
P.: ¿Por qué pocos han oído hablar de los Illuminati?
D.B.: Las organizaciones secretas realizan enormes esfuerzos para permanecer en la clandestinidad. Si bien los servicios de inteligencia han elaborado muchos informes clasificados sobre la hermandad, muy pocos llegaron a ver la luz. Las teorías de conspiración sobre los Illuminati sostienen, entre otras cosas, su infiltración en el Parlamento británico y en el ministerio de Hacienda estadounidense, sus conexiones secretas con los masones, su afiliación a sectas satánicas ocultas, su plan para establecer un nuevo orden mundial e, incluso, el renacimiento de su antiguo pacto para destruir el Vaticano. Discernir la información real de la ficticia puede resultar complicado dado la enorme cantidad de información falsa generada en torno a la hermandad.Algunos afirman que esta plétora de desinformación es difundida por ellos mismos para desacreditar cualquier dato real. Esa táctica de ocultación, llamada siembra de datos, es a menudo empleada por nuestros servicios de inteligencia.
P.: Su novela comienza en el laboratorio del CERN. ¿Qué es?
D.B.: El Conseil Européen por la Recherché Nucleaire (Consejo Europeo para la Investigación Nuclear) es el mayor centro de investigación científica del mundo, está en Ginebra y cuenta con más de 3000 de los mejores científicos del planeta. Fueron los primeros en producir algo casi increíble: la antimateria, la sustancia más volátil conocida por el ser humano, es la fuente de energía definitiva. Libera energía con una eficacia del 100% (la de la fisión nuclear es del 1,5%). Es 100 mil veces más potente que el combustible de un cohete; un solo gramo contiene la energía de una bomba atómica de 20 kilotones, como en Hiroshima. Además de ser muy explosiva,la antimateria es extremadamente inestable y arde en contacto con cualquier cosa... hasta con el aire. Tan sólo es posible almacenarla si se suspende en un campo electromagnético dentro de un recipiente al vacío. Si ese campo falla y la antimateria cae, el resultado es la perfecta conversión materia/ antimateria, a la que los físicos denominan, acertadamente, aniquilación. El CERN produce regularmente pequeñas cantidades de antimateria en su búsqueda de fuentes de energía. Porque no genera contaminación ni radicación, y una única gotita podría abastecer de energía a Nueva York durante todo un día. Pero el dilema es escalofriante. ¿Salvaremos el mundo gracias a ella o se usará para crear el arma más mortífera jamás inventada?
P.: En su novela habla del símbolo de «la pirámide y el ojo que todo lo ve» que está en los billetes de un dólar. ¿Qué relación tienen esos símbolos con Estados Unidos?
D.B.: Ninguna en absoluto, por eso su presencia en el billete es tan destacable. El ojo es un símbolo adoptado por los Illuminati para indicar su capacidad de infiltrarse y observar todo. El triángulo es el símbolo científico del cambio. Otro dato inquietante es la inscripción «Novus Ordo Seculorum» un llamamiento a lo secular que contrasta asombrosamente con el lema «In God We Trust» (« confiamos en Dios»).
P.: Sus libros tratan de temas secretos. ¿De dónde saca la información?
D.B.: No deja de sorprenderme la cantidad de información confidencial que hay fácilmente disponible si uno sabe dónde escarbar. En ocasiones, consiste simplemente en hallar la fuente documental adecuada.
P.: ¿La trama de «Angeles y demonios» podría resumirse como «una venganza urdida a lo largo de 400 años»?
D.B.: Los Illuminati juraron venganza al Vaticano hacia 1.600. Los primeros -los de la época de Galileo-fueron expulsados de Roma por el Vaticano y perseguidos sin piedad. Huyeron y se escondieron en Baviera, donde comenzaron a mezclarse con otros refugiados que escapaban de las purgas católicas -místicos, alquimistas, científicos, ocultistas, musulmanes y judíos-. De ese modo emergió una nueva orden de Illuminati, más tenebrosos, profundamente anticristianos. Se hicieron muy poderosos y lograron infiltrar las estructuras de poder mientras llevaban a cabo misteriosos ritos y juraban que algún día volverían a alzarse y se vengarían de la Iglesia católica. «Angeles y demonios» es una novela acerca del resurgimiento de los Illuminati para vengarse de sus opresores. Pero, ante todo, es una historia sobre Robert Langdon, el experto en simbología.
P.: La novela revela abundante información confidencial del Vaticano. ¿Teme repercusiones?
D.B.: Algunos datos son asombrosos, pero creo que la mayoría entenderá que una organización tan antigua y poderosa como el Vaticano no hubiera podido alcanzar ese poder sin ocultar algunos secretos de familia.



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