Orquesta Filarmónica de Dresden. Dir: Rafael Fruhbeck de Burgos. Obras de Brahms, Respighi, Stravinsky, Beethoven y Wagner. (Teatro Colón, 6 y 7/10.)
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El Mozarteum Argentino cerró su temporada 2005 con dos conciertos sinfónicos a cargo de la Orquesta Filarmónica de Dresde, vieja conocida del público argentino, así como su director titular, el maestro español Rafael Frühbeck de Burgos. Una vez más, organismo y director demostraron la profunda identificación que los une.
Orquesta de amplio profesionalismo, es una de las principales agrupaciones alemanas desde 1915, año en que comenzó a tocar como Filarmónica de Dresden, aunque sus orígenes llegan hasta 1870. Con semejante historia y con lo más importante de la conducción de todas las épocas, que dejaron sus huellas en la calidad del organismo, sus interpretaciones actuales son un poco el mix de la historia y la modernidad.
Versiones nobles, de cuidadoso equilibrio entre las secciones y una sonoridad mate que le da personalidad «a la europea», la Filarmónica de Dresden entregó dos atractivos programas.
Dedicado a compositores alemanes, el segundo concierto fue el mejor. Hubo dos sanguíneas interpretaciones de Beethoven. La «Sinfonía N° 8, en Fa mayor, Op. 93» y la obertura «Egmont» (ofrecida como bis), con dinámica vivaz, profundidad conceptual y estilo beethoveniano.
Las ediciones de los fragmentos operísticos de Richard Wagner («Tristáne Isolda» y «Los maestros cantores de Nurenberg») fueron enérgicos y llenos de vitalidad. También cuidadosas las versiones de la «Sinfonía N° 3, en Fa mayor, Op. 90» de Brahms, con una cierta reticencia en la carga emocional que conlleva la obra, y lecturas rigurosas de «Fontane di Roma», de Ottorino Respighi, con transparencia orquestal y color descriptivo junto a un vigoroso «Pájaro de Fuego», de Stravisnky, que FrÜhbeck de Burgos supo frasear con buen gusto y elegancia, características salientes de su trabajo como director de extendida experiencia internacional.
Los numerosos aplausos motivaron varios fragmentos de zarzuelas y obras alemanas como bises, tributo al público argentino de un director que aúna ambas nacionalidades, la española de nacimiento y la alemana por sus ancestros y formación. Baste recordar que Fruhbeck de Burgos estudió en la Escuela Superior de Música de Munich y en cierta oportunidad ganó el premio Richard Strauss.
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