13 de noviembre 2000 - 00:00

Buen planteo, pero la obra es errática

«La masa neutra» de J.Sánchez. Dir.: J. Sánchez. H. Marassi, R. Panunzio, A. Vizzoti. Esc. A. Vaccaro. Ilum.: N. M. Sendón. (Callejón de los deseos.)
Seleccionada y coproducida por el Festival del Rojas 3 esta nueva pieza de Jorge Sánchez es producto de un trabajo de investigación grupal basado en improvisaciones y destinado, según palabras de su autor, a «cuestionar y problematizar lenguajes escénicos y actorales».
Continuando con la línea iniciada en «El desmadre», su ópera prima, Jorge Sánchez otorgó a esta nueva ficción teatral un carácter decididamente fragmentario sin preocuparse por la aparente arbitrariedad de buena parte de sus signos escénicos. Da la impresión de que en este trabajo el autor y director ha depositado todo su interés en las posibilidades que ofrece el juego actoral, con sus chispazos de humor y su coqueteo con el absurdo. Por otra parte, como los personajes se mueven dentro de una trama vincular llena de secretos, misterios y malentendidos -como la de toda familia que se precie-tienen a su disposición un material, que aunque difuso, logra generar cierta expectativa.
Nunca queda claro si estos hermanos, primos o supuestos parientes compartieron en verdad el mismo abuelo. Pero la figura mítica de ese viejo panadero (sospechoso de envenenamiento) va ganando una peligrosa influencia sobre el extraño trío protagónico.
Horacio Marassi, Rubén Panunzio y Alejandro Vizzotti se mueven con suma ductilidad dentro de las imprecisiones del guión y su actuación resulta verosímil aun cuando parodia ciertos rasgos del realismo costumbrista que abunda en televisión. Sus personajes divagan, se entregan al silencio y al aburrimiento, o bien desarrollan acciones que transcurren en tiempo real, como el amasado de unas pastas que termina convirtiéndose en una especie de ritual antropofágico.
La pieza no cumple con las expectativas que despierta en su planteo inicial. Aun admitiendo su estructura fragmentaria, «La masa neutra» no logra disimular el carácter errático de sus escenas, que si bien reflejan algunos hallazgos de improvisación, no parecen responder a un objetivo de puesta.
Pese al buen nivel que ofrece la obra en muchos de sus rubros (incluida la escenografía) faltó una línea rectora que le permitiese redon-dear su propuesta.

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