23 de junio 2006 - 00:00

"Búlgaro": un arte nada complaciente

Es imperdible el bestiario del escultor Luis «Búlgaro»Freisztav, un potente compendio de la miseria.
Es imperdible el bestiario del escultor Luis «Búlgaro» Freisztav, un potente compendio de la miseria.
Es imperdible la muestra que se exhibe en el Centro Cultural Recoleta de Luis «Búlgaro» Freisztav, (Buenos Aires, 1954), escultor autodidacta. Sus perros no son los de Piero de Cósimo en un paisaje bucólico y mitológico del 1500, los de las escenas románticas del inglés Thomas Gainsborough o las clásicas de caza, tampoco el velazquiano de «Las Meninas». Realizados en cartapesta, alambre, papel, poxirán, son un compendio de la miseria, del habitat del basural, cadavéricos, asquerosos, tan marginales como muchos seres arrojados del sistema que con ellos conviven.

En este bestiario hay monos que no responden al simbolismo chino de otorgar la salud, el éxito, la protección; por el contrario, nos miran tristemente y como en un espejo nos sentimos observados y juzgados. Sapos: aplastados, adormilados, expectantes, jamás se convertirán en príncipes. Ranas de vidrio, sapos de pared, peces de «noches de insomnio, extraídos de las corrientes recelosas del río de las sombras», según Eduardo Stupía, calan hondo como «Fuiste alpiste» (2000), una bolsa de plástico negra con cierre relámpago por la que asoma una cabeza de buitre ya fósil.

Un bestiario que nos sacude de la banalidad institucionalizada bajo el disfraz de «arte», un golpe en el plexo solar, un estímulo visual profundo y maravilloso, en absoluto complaciente. Clausura el 25 de junio.   

  • Vale la pena llegarse hasta Av. de los Italianos 851, sede de la Dirección General de Museos de Buenos Aires que ocupa lo que fue hasta 1970 la Cervecería Munich de Costanera Sur. En la sala principal de este edificio de arquitectura bávara en la versión del arquitecto húngaro Andrés Kálnay, se exhibe «Mitos» de Jaime Ferrera da Costa (Río de Janeiro, 1954, radicado en Buenos Aires desde 1980) cuyo nombre artístico es Yaime. La poética de los mitos tribales afrobrasileños recorre la obra de este artista y es así como aparecen Exu, orixá mensajero, dueño de los caminos, la fuerza de Ogúm, orixá de las luchas y las guerras, los homenajesa los cantos al trabajo de las tribus Zulú que se escucha al amanecer o las canciones de lamentos que cantan las mujeres africanas durante las horas de trabajo.

  • Realizadas en su mayoría con materiales «encontrados» y también «buscados», sigue una línea constructivista, de gran fuerza escultórica, en algunos casos matizada por azules con reminiscencias del mar, quizás el recuerdo de Yemanyá, señora de las aguas, madre de todos los orixás. Debe recorrérsela como una gran instalación en la que, sin embargo, todas las obras, esculturas, relieves, grabados tienen una gran autonomía y sobre todo el valor de la autenticidad con la que Yaime encara mitos ancestrales.

    Los jardines adyacentes al edificio están actualmente recuperados para la exhibición de esculturas. «Fase 2- Arte y Naturaleza-Terreno de Arte Experimental», continuación de un proyecto de la reconocida escultora Claudia Aranovich que se llevó a cabo en 2002 y 2003 en los jardines del Museo Yrurtia. Los artistas convocados han sabido aprovechar las características del lugar, por ejemplo, Gerardo Felstein con su escultura hiperrealista literalmente abraza un pequeño árbol, Edgardo Madanes instala una suerte de refugio, un sutil entretejido de mimbre en la copa de un árbol. María Guallar construye un volumen formado por ramas unidas de color rojo que penetran en la tierra y vuelven a aparecer sorpresivamente, modificando así el espacio. Cristina Tomsig apoya sobre el terreno una cinta de fibra blanca que serpentea formando un laberinto sin salida, Gerardo Wohlgemuth titula «Cielo» a una construcción geométrica en la que se forma un gran cuenco donde el agua funciona como espejo. Carola Zech utiliza el verde y el rojo en unas formas de carácter lúdico, una cama de hojas otoñales y el susurro de un diálogo amoroso que se escucha al pasar por tres árboles constituye la poética intervención sonoro-visual titulada « Escondida» de Diana Schufer.

    Tres esculturas de Luis Perlotti (1890/1969) trasladadas temporariamente del Museo que lleva su nombre inspiraron a Enrique Banfi para su instalación sonora de relatos indigenistas en conjunción con la temática de Perlotti. Ambas muestras clausuran el 9 de julio.

  • María Luz Seghezzo, nacida en Buenos Aires, graduada en la Universidad Nacional de Rosario, expone en la Galería de la Recoleta (Agüero 2502) una serie de óleos sobre tela en los que reina el silencio, necesario para la contemplación y reflexión, ambas ausentes en muchas de las expresiones artísticas que hoy abundan. Espacios metafísicos, situaciones teatrales congeladas una constante en esta artista que hace un montaje en su pequeño teatro particular.

    Entre los elementos a los que Seghezzo es afecta hay embudos, bicicletas maniquíes, sillas, roldanas, cajas de cartón, que rodean a los seres allí instalados, inexpresivos, movidos por invisibles hilos. También ostentan un cierto aire de resignación ante la realidad de una sociedad que le ha sido impuesta, de la que aparentemente no hay salida, salvo para el artista, que puede expresar su sentir en libertad y también para el contemplador. Clausura el 9 de julio.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar